foto

Goyo


CARTA DESPEDIDA ALCOHOL

 

Alcohol.

Ahora que tú estás allí y yo estoy aquí. Ahora que ya se te han acabado las respuestas, que ya me he aburrido de tu colección de lágrimas en noches de ojos abiertos, ahora que se que el futuro me pertenece, quiero proponerte un trato. Escucha.

Has vencido. Enhorabuena. Reconocerás que soy buen fajador, pues el combate ha sido largo, enfermizo, hasta que mi toalla ha aparecido en la lona reconociendo tan dulce derrota.

Seguro que recuerdas lo bien que lo pasábamos. Éramos jóvenes y buenos amigos. Eso pensaba yo. Pero reconocerás que tu amistad era más falsa que el discurso de un político y el que se lo pasaba bien eras tú y yo solo aportaba una fachada humana, que no de humanidad.

Te creí. A pesar que el tiempo avanzaba al mismo ritmo que los problemas, los arrepentimientos, las mentiras, el sufrimiento, la nada. Pero seguía confiando en ti. Al fin y al cabo yo ya no era nada ni nadie, tan solo una colección de personajes dónde ya no me distinguía, pero que me servían para huir o desaparecer quien sabe a dónde. Lo importante era no enfrentarse a la realidad. La realidad estaba equivocada, y el mundo se había conjurado para hacerme la vida imposible, malditos bastardos, que diría Tarantino. Yo, que era tan bueno. Yo, que sabía tanto. Yo, que ostentaba el record del mundo de principios y valores. Yo, tan incomprendido. Yo. Yo. Yo...

Y tu ahí, siempre conmigo. "La poética del perdedor", lo llamábamos, ¿Te acuerdas?. Que versos tan mal rimados. Porque "el alcohol cura las heridas", me decías, y con cada copa me llenaba de razón, de fantasías, del futuro que me merecía en forma de ensoñaciones y décimos de lotería.

Mientras, eso que llamábamos vida, continuaba. Lo recuerdas todo, ahora no me engañes, ya no te lo permito. Te acuerdas que mentí a mis amigos, que manipulé a quien me regaló su confianza, que juzgué con saña, que respondí al amor con silencios, que engañé en el trabajo, que deseé la muerte y hasta insulté y robé a mi madre por ti. Si, por ti. Derroché dolor y sufrimiento y lo esparcí sin miserias a aquellos que decía querer. Por ti dejé de ser alguien sin querer darme cuenta.

Lo malo es que si me daba cuenta. Me daba cuenta y no era capaz de hacer nada. Cada día entraba en combate, acurrucado bajo las sábanas, abrazando desesperadamente la soledad, sabiéndome demente, amaneciendo convencido de que iba a luchar contra ti, como los perros que tiraban de los trineos contra las tormentas árticas en las novelas de Jack London. Y en las novelas, los perros desaparecían sepultados bajo la nieve y yo les habría cambiado su destino porque siempre vencías. Me engañaste, como siempre. El alcohol no cura nada, pero ayuda a enloquecer.

Pero me he rendido, Alcohol. Ya no tengo que luchar. Ahora me toca vivir y en esta excursión no tienes plaza ni en el vagón de tercera. A estás alturas del partido ya no te creo, ¿Te sorprendes?. Si te soy sincero, yo también. Pero te dejo que lo pienses para que no pienses mucho en mí.

Así que este es el trato. Me rindo y tú te alejas por el horizonte. Yo me quedo conmigo. Con mi verdad, con mi realidad, con mis dudas, con mis inmadureces, con mi gente, con mis preguntas, con mis indecisiones, con mis puestas de sol y con mis amaneceres.

Ya veo tu media sonrisa de Robert Mitchum antes de besar a la chica, Alcohol. No hace falta que digas nada, se que no aceptas el trato. Pero este trato tiene truco, ya que la decisión ya está tomada y tu opinión no me interesa. Se que no es muy honesto, ya ves, me enseñaste bien.

No hace falta que me lo digas, lo se, no te vas a marchar. Porque eres pertinaz y fuerte, no entiendes de treguas solo de muerte. Pero ya no te tengo miedo, bueno, si que lo tengo, lo que sucede es que hay una cosa que no te he contado. Y es que ya no estoy solo. Soy muchos y me siento bien acompañado, confiado, sereno, para despachar miedos y batallas. Día a día. Porque hoy es mañana todavía.

Así que no me despido, porque nunca te vas a ir. Pero ya sabemos lo que hay. Tú a lo tuyo y yo a lo mío. Sin resentimientos pero con firmeza.

 

foto

Javier


Hola amigos:

 

Me llamo Javier tengo 44 años. Ingresé en Fundación Recal a mediados de 2005, después mi cuarto ingreso en el psiquiatrico por un consumo abusivo y desmedido de alcohol, anfetaminas, cocaina y tranquilizantes. Desde los 17 años empecé a fumar tabaco, beber alcohol, fumar marihuana y hachis y tomar anfetaminas, después a los 26 años conocí la cocaína. Lo que empezó como un coqueteo de fin de semana acabó en dos rachas fatales de consumo abusivo diario de la cocaína, los ansiolíticos, pastillas para dormir y el alcohol que me llevaron al último de los ingresos del psiquiatrico.

Para mi desde muy temprana edad la vida se convirtió en un infierno lleno de altibajos. He tenido un innumerable problemas de tipo afectivo, yo no sabía tratar a la gente y la gente no sabía como tratarme a mi.

He tenido problemas con la familia, con la pareja, con la sociedad en general, en el trabajo, de tipo financiero, en definitiva me convertí en un perfecto inadaptado.

Ahora estamos a 28 de junio de 2006, acabé mi tratamiento interno el 23 de mayo de 2006. Ahora estoy en tratamiento externo y voy los martes y jueves al piso que tiene la Fundación. Desde el 6 de diciembre de 2005 no he provado ni una gota de alcohol, no me he fumado ningun porro de hachis o marihuna, no he consumido anfetaminas, ni cocaína ni ninguna otra droga y medicación la que me manda el medico extrictamente.

He hecho de sufrir de una forma inenarrable a mi familia, a mi pareja, he estado a punto de perder el trabajo y todo lo que tenía. Ahora gracias a Fundación Recal y a todo el equipo terapeutico estoy en casa de mis padres haciendo todo lo posible para recuperar su confianza y la de mi familia asi como la de mi pareja, estoy esperando un tiempo prudencial para incorporarme al trabajo y llevar una vida normal.

Lo que he aprendido es que se puede vivir sin drogas y sin alcohol y sin abusar de las medicaciones, todo es cuestión de buena voluntad y hacer caso del equipo terapeutico.

Te aconsejo que si alguna vez has pensado dejar las drogas, del tipo que sean HAY SOLUCION.

Aquí conocereis un sistema que se llama "Minessota" ya que empezó allí en Estados Unidos y esta muy extendido por todo el mundo y lo utilizan millones de personas. Esta demostrado por su indice de recuperación que es el más efectivo. Aqui conoceras mucha gente que te va a ayudar. Si te encuentras solo, si has perdido las ganas de vivir o vives de mala manera, VEN AQUI.

Si no tienes trabajo, casa o familia no importa, aqui hay sitio para todo el mundo y es gratis para todo el mundo y asequible para los demás, no tienes que pagar solo se admitan donaciones en todo caso.

Solo necesitas un requisito para venir aqui EL DESEO DE DEJAR DE CONSUMIR.

Solo te puedo decir una cosa, SI NO DE JAS DE CONSUMIR EL FINAL SON LOS HOSPITALES, CARCELES O SIMPLEMENTE.........LA MUERTE.

Si estas desesperado, tienes ganas de cambiar de vida sin importar que tengas dinero o no, si estas tirado en la calle o en algun poblado, o vives en una zona residencial , o simplemente malvives a causa de las drogas o el alcohol: AUN ESTAS A TIEMPO DE UNA OPORTUNIDAD DESPUES DE HABER HECHO DE SUFRIR TANTO Y HABER SUFRIDO TU TAMBIEN O SI TE HAN HECHO SUFRIR LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA VIDA. Por último solo puedo decirte que espero conocerte y veras como vale la pena ANIMO A QUE ESPERAS.

 

foto

José


Hola me llamo Jose, antes de mi paso por Recal estaba hundido muchas veces me quería morir, no quería seguir consumiendo, pero siempre fracasaba y consumía y esto me hundía mas por que veía que no podía yo solo, estuve mucho tiempo sufriendo tontamente.

 

Estuve yendo a otros centros de desintoxicación, yendo ambulatoriamente y la verdad es que a lo primero me funciono pero al mes o así volví a consumir y las deje, seguí consumiendo y sufriendo hasta el momento en que conocí Recal, aquí estuve como interno cuatro meses que a lo primero, cuando entre me parecía un mundo, que no lo iba a conseguir, no tenia autoestima, no creía en mi.

A mi me ayudaron muchos los compañeros que llevaban mas tiempo que yo, y los terapeutas según iba pasando el tiempo me empecé a querer, a aceptarme como soy, y hasta deje de fumar empecé a hacer deporte, conocí la fe y al esperanza, empecé a tener mejor relación con la gente de mi entorno familiar, novia y demás. Empecé a relacionarme mas con los demás a perder miedo interno y vergüenza y cosas absurdas, empecé a sentirme bien, no a sentirme el ultimo de la fila, ahora estoy siguiendo mi tratamiento ambulatorio, me va bastante bien estoy muy orgulloso de mi, no consumo ni tengo esa obsesión por consumir que antes no me dejaba vivir, me siento un privilegiado por haber sido y seguir siendo un paciente de Recal;

Me tuve que dar un golpe con el coche para darme cuenta de que mi vida no iba bien encaminado y que me podía hacer daño a mi y a los demás, y esto no era lo que yo quería para mi, así que tuve que pedir ayuda, (pide ayuda antes de que te des un golpe).

Padezco de una enfermedad del estomago crónico que consumiendo cualquier sustancia se activa la enfermedad y lo pasaba realmente mal, me pasaba mucho tiempo en el servicio devolviendo haciendo de vientre esta enfermedad, también se me esta asentando, no se me ha curado ya que no tiene cura pero si que estoy mucho mejor.

 

foto

Rafa


Carta de despedida tras cuatro meses en Recal

 

ADIÓS A LAS DROGAS:

Heroína: maldita heroína, hasta el nombre lo tienes engañoso y falso. Me cogiste siendo yo un chaval, me atrapaste y te apoderaste de mí, de mi familia, de mi vida, de todo, y hasta hace poquito no he empezado a ver los destrozos que me has hecho hacer y los que has hecho a mi familia y por supuesto a mí. Yo que creía haber encontrado la felicidad contigo como me has hecho perder y tenerte conmigo durante veintitantos años, con que derecho o tan poderosa te crees para haberme tenido enganchado a ti más de media vida, maldita... yo que pensaba y creía que eras mi madre, mi padre, mi hermano, mi hermana, mi novia, mi amiga la que me lo daba todo y la que me quitaba los dolores, los sufrimientos por que no me hacías sentir, sólo lo que hacías en mí era que nada más pensara para y por ti, nada más vivía para ti, ya nada valía o quería para mí, sólo te quería  ti, fíjate si eres egoísta y mala para tenerme como me has tenido totalmente esclavizado y engañado y ya solo no te bastaba yo, si no que también te apoderaste de mis 2 hermanos a uno te lo llevaste hija de puta y también te quieres apoderar de mi sobrino pero con qué derecho te crees para apoderarte de las personas. Te odio maldita, déjanos vivir en paz, vete para siempre, púdrete en el infierno porque no mereces ni que te vuelva a nombrar, adiós.

Cocaína: La reina, la reina en destrozar vidas rápida y devastadoramente, la reina de qué eres tú maldita traidora, no te bastaba con hacerme daño a mí si no también a mi familia, qué sutil eres para hacerme que te ansiara tanto y no me importara nada, ni mi vida, ni la de los demás, me quitabas el hambre, el sueño, el dinero y hasta mi vida que tan poderosa te creías que querías acabar con mi vida maldita seas, lástima al no haberme dado cuenta antes del daño que me estabas causando, gracias a Dios te he podido dejar así que búscate a otro pobre desesperado a quien puedas engañar y ojalá te quemes y dejes de existir, aunque yo ya te he olvidado, te odio cocaína, adiós.

Alcohol: El sustituto de todos mis males eso me hacías pensar de ti y no me daba cuenta del autoengaño que me hacías hacer una y otra vez, te llevaste a mi padre siendo un niño y también enganchaste a media familia no te da nada, a ti que te va a dar si eres más malo que el hambre con la de personas que matas todos los días, eres más devastador que una guerra, espero que ardas en tu propio fuego y que te ahogues, adiós.

Cannabis: La segunda droga que probé, me cogiste siendo un niño y me hacías creer que era un hombre valiente, poderoso y no me daba cuenta el futuro que me preparabas un futuro incierto lleno de alucinaciones, de miedo irreales. Tú fuiste la inductora que me llevaste al mundo delictivo, la que me preparaste para robar, mentir y traficar, la que me indujiste al consumo de todas las drogas. Te denominan droga blanda mentira hace más daño que el pupa, así que quédate en el quetama y arde en el infierno, adiós.

Adiós, adiós a todas las drogas, no os quiero no me hacéis falta para nada, al revés os odio y os maldigo una y mil veces, por todo lo que me habéis hecho sufrir a mí y a los demás así que hasta nunca.

 


TESTIMONIOS

Fundación RECAL para la reinserción laboral
Web diseñada por Dataware Sistemas

EspañolIngles