¿A quién pertenece el mérito de la recuperación, al individuo o al grupo?

Siguiendo la línea sobre el Modelo de la Identidad Social de la recuperación comenzada en este mes de Enero, creo que la pregunta que da título a este post sería la consecuencia lógica de la lectura de los anteriores.

Hace apenas un año fue publicado online un interesante artículo al respecto en el prestigioso Journal of Applied Social Psychology.(1) En el mismo se exploraba el rol del grupo de referencia y algunos factores de la identidad social en la recuperación del adicto. Para ello fueron entrevistados más de 573 adictos en recuperación sobre dos momentos de su vida. El primero de ello se refería a su etapa en consumo y el segundo a su etapa en recuperación. Un dato interesante es que el 55% de la muestra eran mujeres, dado que en estos estudios usualmente predominan los hombres.

El 66% de los participantes señaló el alcohol como su sustancia de preferencia y el 44% restante otras sustancias. Reportaron haber usado estas sustancias durante 19 años como promedio y alrededor de 12 años cumpliendo los criterios de adicción. El tiempo medio de abstinencia en su sustancia de elección era de 8 años y 9 en proceso de recuperación. El 70% de los participantes reportó haber recibido tratamiento y el 91% asistía a grupos de ayuda mutua, donde los más frecuentados eran AA (83%) y NA (36%). El 43% de los participantes asistía a varios grupos.

Fueron medidos el bienestar, la historia de uso de sustancias. En este sentido se evaluaron los grupos de referencia y la identidad social de forma retrospectiva y en el momento presente.

Los resultados revelaron que la transición en la identidad social estaba fuertemente asociada con el grupo de referencia. Los adictos en recuperación abandonan sus relaciones con otros adictos en activo y comienza un proceso de relación con pares en recuperación. Estos factores son capaces de explicar un 14% del bienestar de los participantes. Aunque parezca poco al sentido común es una cantidad considerable si se toma en cuenta que los factores que pueden explicar el bienestar de un individuo pueden ser tan numerosos que sería prácticamente imposible estudiarlos todos.

Los resultados también revelaron que la participación sistemática en grupos de ayuda mutua como AA y NA, tenían una gran influencia en este cambio de identidad. De hecho la identificación como adicto era menor en aquellos que no estaban asistiendo a grupos en el momento de la encuesta. Lo cual corrobora que esta es “la enfermedad del olvido” como señalan muchos adictos en recuperación.

También la fuerza de la identidad social asumida se encontraba medianamente asociada con el tiempo de abstinencia y de recuperación alcanzado. Mayor fuerza de la identidad en recuperación, más tiempo de abstinencia y recuperación.

En fin, los resultados obtenidos por los investigadores demuestran que la recuperación es un proceso socialmente mediatizado. Estos cambios positivos derivados de la asociación con pares en recuperación tienen un gran peso en el incremento de la calidad de vida de los individuos encuestados.

Los investigadores se preguntaban si el mérito de la recuperación debía ser atribuido al individuo o al grupo. Tomando en cuenta los resultados llegaban a la conclusión de que el mérito es de ambos, pues la intención de recuperación debe nacer del individuo, pero resulta difícil de materializar día a día sin la ayuda del grupo.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.            Bathish R, Best D, Savic M, Beckwith M, Mackenzie J, Lubman DI. “Is it me or should my friends take the credit?” The role of social networks and social identity in recovery from addiction. Journal of Applied Social Psychology. 2017;47(1):35-46.