Adicción a la comida: trastornos de atracones

El trastorno de atracones ha sufrido bastantes cambios en su paso del DSM-IV TR al DSM-V. (1) Pasa de ser un trastorno no especificado en estudio a ser un trastorno oficialTambién cambia su nombre en español de trastorno por atracón a trastorno de atracones (aunque su nombre en inglés se mantiene igual).

Un atracón se caracteriza por dos elementos fundamentales. El primero es la ingestión de alimentos durante un intervalo de tiempo (ej. 2h) de una cantidad de alimentos claramente superior a la que sería ingerida por una persona media en circunstancias similares. El segundo está dado por la sensación de pérdida de control sobre lo que se ingiere (no poder parar).

Obviamente este trastorno se caracteriza por episodios recurrentes de atracones. Un atracón semanal (como promedio) durante los tres meses precedentes es un criterio suficiente para su diagnóstico. También lo es el malestar intenso que producen. La gravedad se diagnostica atendiendo a la frecuencia semanal de atracones: 1-3 leve; 4-7 moderado; 8-13 grave y ≥ 14 extremo.

Para diagnosticar este trastorno, deben estar presentes tres o más de los siguientes hechos: comer mucho más de lo normal; comer hasta sentirse desagradablemente lleno; comer grandes cantidades de alimentos cuando la persona no se siente físicamente hambrienta; comer solo debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere y, luego de finalizar, sentirse disgustado con uno mismo, deprimido o avergonzado.

Su solapamiento con las adicciones ha sido propuesto, dado que tienen mecanismos comunes. (2,3) Ambos trastornos comparten una elevada respuesta ante los estímulos que lo activan y la alta probabilidad de consumir compulsivamente para calmar el ansia (craving) que dichos estímulos producen.

Por otro lado, el ansia  puede ser activada por emociones negativas, que se gestionan mediante el consumo compulsivo. Por último, la impulsividad es un factor clave tanto en el consumo habitual como en las recaídas.

Estudios realizados usando la Escala de Adicción a la Comida de Yale han hallado que más de la mitad de los pacientes obesos con trastorno por atracón cumplen los criterios para ser diagnosticados como adictos a la comida. En España esta cifra sube casi al 80% según los resultados de un estudio. (4) Es por ello que se ha sugerido que la adicción a la comida es una forma más severa del trastorno de atracones. (5)

También se ha estimado, que los criterios de adicción a la comida pueden aparecer en el 5% de la población general. (6) Sin embargo, hay que tener en cuenta las diferencias culturales y disponibilidad de los alimentos a la hora de generalizar.

Hace algunos años conduje un estudio que pretendía evaluar  las conductas alimentarias en Italia y Cuba. (7) La idea era determinar posibles diferencias entre aquellas personas que viven en un país desarrollado con elevada disponibilidad de alimentos y facilidades para adquirirlos y las que viven en un país en desarrollo con casi 60 años de racionamiento de alimentos.

Los resultados revelaron puntuaciones mayores en la Escala de Atracones, la respuesta a la recompensa y conductas restrictivas en los participantes italianos. Por otro lado, los cubanos tendían a experimentar más ansias por la comida y suprimir en mayor medida los pensamientos relacionados con el tema. Obviamente, la poca disponibilidad de alimentos podría hacer que las personas no se restrinjan cuando se da la oportunidad de comer aquello que se desea.

Ello permite sugerir que la elevada disponibilidad de alimentos apetecibles, así como la facilidad para adquirirlos puede ser un detonante de los atracones. Sobre todo, en personas con alta impulsividad y mayor respuesta a la recompensa que, a su vez, usan la restricción como mecanismo de control. En fin, la solución no pasa por la restricción ni las dietas que prometen resultados milagrosos, sino por un cambio de enfoque en la relación que se establece con la comida.

En el próximo post abordaré la relación entre comer compulsivamente y otras adicciones. También analizaré si mantener una relación disfuncional con la comida es un riesgo añadido de recaída.

¡Feliz semana!

Referencias

1.            Vázquez Arévalo R, López Aguilar X, Ocampo Tellez-Girón MT, Mancilla-Diaz JM. El diagnóstico de los trastornos alimentarios del DSM-IV-TR al DSM-5. Revista mexicana de trastornos alimentarios. 2015;6:108-120.

2.            Schulte EM, Grilo CM, Gearhardt AN. Shared and unique mechanisms underlying binge eating disorder and addictive disorders. Clinical Psychology Review. 2016;44:125–139.

3.            Davis C. Compulsive Overeating as an Addictive Behavior: Overlap Between Food Addiction and Binge Eating Disorder. Current Obesity Reports. 2013;2:171-178.

4.            Granero R, Hilker I, Agüera Z, et al. Food Addiction in a Spanish Sample of Eating Disorders: DSM-5 Diagnostic Subtype Differentiation and Validation Data. European Eating Disorders Review. 2014;22(6):389-396.

5.            Meule A. Back by popular demand: A narrative review on the history of food addiction research. Yale Journal of Biology and Medicine. 2015;88:295-302.

6.            Pedram P, Wadden D, Amini P, et al. Food Addiction: Its Prevalence and Significant Association with Obesity in the General Population. PLoS ONE. 2013;8(9):e74832.

7.            Rodríguez-Martín BC, Innamorati M, Imperatori C, et al. Eating Behaviors in Cuban Adults: Results from an Exploratory Transcultural Study. Frontiers in Psychology. 2016;7:1455.