Adicción a las compras: qué es y cómo se detecta

Adicción a las compras

Adicción a las compras: qué es y cómo se detecta

Adicción a las compras: qué es y cómo se detecta

Salir de compras no constituye un problema y, en muchas ocasiones, es necesario para satisfacer necesidades básicas. Sin embargo, a muchas personas les resulta difícil resistir el impulso de comprar cosas, aunque no las necesiten. En la actualidad, ni siquiera resulta necesario salir de casa, pues podemos hacerlo online a través de numerosas aplicaciones o páginas web.

Hoy día vivimos bombardeados por anuncios, que nos venden cosas que ni siquiera necesitamos. Empresas enteras se dedican a la comercialización de productos, para los cuales llega hasta crearse la “necesidad” de adquirirlo. La inversión en estudios para entender la psicología del marketing y el consumidor es cada vez mayor. Sin embargo, la adicción a las compras no es un fenómeno nuevo, pues tiene una historia documentada de más de 100 años.

¿Qué es la adicción a las compras?

La adicción a las compras hace referencia al impulso incontrolable de comprar. Las personas compran de forma compulsiva, cuestión que les produce malestar y perjuicios en numerosas áreas de su vida. Refieren que, en ocasiones, se han propuesto parar, pero que no pueden hacerlo. Además, tras estos episodios de compras, suelen experimentar culpa y arrepentimiento.

Las consecuencias de la adicción a las compras pueden ser variadas, la más evidente es el perjuicio económico que ocasiona al individuo y a la familia. Estas personas suelen endeudarse, pidiendo créditos con condiciones muy desventajosas. A esto se añade que resulta frecuente que no puedan cumplir con los pagos, cuestión que añade problemas legales.

Por supuesto, el ambiente familiar se ve afectado por esta conducta más allá del aspecto económico. También se han documentado afectaciones en el área laboral y las relaciones con los compañeros de trabajo.

Por último, se ha observado que coexiste con otros trastornos psiquiátricos, donde los rasgos obsesivo-compulsivos puede tener un rol destacado. Un paciente con un patrón compulsivo de compras comentaba que necesita comprar los artículos en números pares. Ejemplo, dos relojes, dos cinturones y así sucesivamente. En octubre de 2018, Comprehensive Psychiatry publicaba un estudio que analizaba similitudes entre el trastorno obsesivo-compulsivo y el patrón compulsivo de compras.

Se estima que el 5% de la población podría tener un patrón de adicción a las compras. En España, esta cifra podría ascender al 7%

Los autores llegaron a la conclusión de que ambas patologías comparten la dimensión de la acumulación, poca introspección y diversas fobias sociales. Estos pacientes también comparten otros trastornos que implican dificultades en el control de los impulsos como la cleptomanía, la adicción a Internet o el trastorno de atracones. Para finalizar, es necesario aclarar que, de los casi 1.000 pacientes evaluados con trastorno obsesivo compulsivo, solamente el 75 mostraban un patrón compulsivo de compras.

Se estima que el 5% de la población podría tener un patrón de adicción a las compras, aunque su inclusión como un trastorno dentro de los clasificadores de enfermedades aún se encuentra en discusión. En España, esta cifra podría ascender al 7% de la población, de acuerdo a los datos de un estudio publicado en abril de 2014 en BMC Psychiatry.

Como ya adelantaba, no es un tema nuevo. De hecho, en marzo de 1990 se publicaba un artículo en el Journal of Consumer Policy titulado El rasgo adictivo en la conducta de comprar, donde el autor defendía que debía hablarse de este problema como una adicción.

Objetos del deseo, vías preferidas de compra y motivos para hacerlo

Algunos estudios refieren que estas personas suelen comprar ropa o artículos exclusivos de diseñadores famosos para impresionar a los otros. Muchos de estos artículos son caros y no suelen ser funcionales en la vida cotidiana del comprador. La mayoría de ellos se usan poco o nada.

También, para los objetos que tienen un uso cotidiano, la cantidad acumulada no se corresponde con la necesidad de uso. Un ejemplo puede ser la compra de relojes, es obvio que no se pueden usar 50 relojes al mismo tiempo, por lo que no poder abstenerse de comprar del número 51 podría causar malestar.

Aunque a muchos compradores compulsivos les gusta ir de tiendas, la mayoría reportan que prefieren hacerlo en solitario y online. En este último caso experimentan gran bienestar mientras realizan esta actividad. De hecho, está documentado que disfrutan más del proceso de búsqueda, selección y compra, que de la posesión o uso del artículo.

Un reciente artículo publicado en PLOS ONE en 2015, señala que las compras compulsivas online pueden ser consideradas como una variante específica de la adicción a Internet. Para ello se realizó un experimento con 204 mujeres. Los resultados mostraron que la excitabilidad generada por las compras online, se encontraba parcialmente mediada por el abanico de posibilidades que Internet brinda para acceder a diferentes tiendas en muchos lugares exclusivos, en diferentes partes del mundo.

La mayoría de los compradores compulsivos prefieren hacerlo en solitario y online. Algunos estudios señalan que pueden ser consideradas como una variante específica de la adicción a Internet.

Internet da la posibilidad de poder realizar múltiples compras a la vez, en diferentes partes de mundo sin salir de casa. Esto le da un valor añadido al acto de la compra, contribuyendo a que el “subidón” sea mayor.

Dentro de los objetos del deseo, habría que resaltar la preferencia por determinadas marcas. Tal es así, que en el Journal of Business Research se ha llegado a proponer en 2018 el concepto de adicción a las marcas. Esta adicción se fundamenta en el hecho de que existe, en numerosos consumidores, un deseo obsesivo de estar “actualizados”.

En este sentido, la compra compulsiva se focaliza en determinadas firmas. La vivencia también se ve potenciada por la posibilidad de comparar el precio de determinado objeto en varios países. Un ejemplo de ello puede ser el precio de un cinturón de Chanel en varias ciudades (Nueva York, París, Milán…), que añade la satisfacción de hacer la mejor compra posible. Mediante este autoengaño, el comprador gestiona el sentimiento de culpa contraponiéndolo al “chollo” que representa la compra.

¿Cómo se manifiesta un “tirón”?

Los tirones (ansias), pueden manifestarse en los adictos a las compras mediante la experiencia subjetiva de malestar emocional, con un incremento creciente en los niveles de ansiedad. El tirón aparece y va ganando fuerza, en la medida que la persona recrea el objeto del deseo. Una vez que el tirón gana fuerza, solo puede ser saciado realizando la compra, en ausencia de otras estrategias más funcionales.

En el experimento anteriormente citado, se observó un incremento del ansia de compra tras la exposición del producto online, pero solamente en aquellas participantes con síntomas de comprar compulsivamente. Este resultado contribuye a demostrar la presencia de ansias de compra, como síntoma.

Una reciente revisión publicada en diciembre de 2018, en Current Behavior Neuroscience Repots, ilustra cómo se activa el circuito de recompensa ante la presencia del estimulo en los compradores compulsivos. La presencia del estímulo induce el ansia, que lleva a una inadecuada toma de decisiones y culmina con la compra del producto (consumo). Esta toma de decisiones se lleva a cabo en situaciones ambiguas y de riesgo, que pueden ser atribuibles a una retroalimentación emocional disruptiva.

Un perfil psicológico del comprador compulsivo

En las compras compulsivas interactúan diversas causas, dentro de las que se encuentran la presencia de valores materialistas, rasgos disfuncionales de personalidad, problemas de socialización y el rol de la cultura de consumo imperante en la sociedad. Si bien el análisis de la interacción de estos factores es una tarea compleja, resumimos aquí los principales hallazgos con el objetivo de conformar un perfil del comprador compulsivo.

Hace algún tiempo se realizó un estudio en España para analizar la relación entre las compras compulsivas y distintos factores individuales. Los resultados fueron publicados en Addiction Research & Theory en 2006. Los investigadores pudieron establecer un modelo jerárquico donde la presencia de ansiedad, depresión y rasgos obsesivo-compulsivos eran los principales factores relacionados con el problema de estudio. También se establecieron otros factores a tomar en consideración, como el afrontamiento pasivo (por ejemplo. esperar que las cosas se arreglen solas), la baja autoestima, atribuir sus dificultades a causas externas y la búsqueda de sensaciones.

El mismo equipo de investigadores, realizó un estudio posterior para analizar el rol mediador de la satisfacción con la vida, entre las dimensiones del materialismo y las compras compulsivas. Los autores pudieron determinar que, en las compras compulsivas la importancia de la adquisición del producto impacta directamente sobre la percepción del éxito y la felicidad, entendidas como facetas de la satisfacción con la vida. Los resultados de este estudio fueron publicados en Personality and Individual Differences en abril de 2011.

El acto de adquirir es lo que provoca el “subidón”, pero este efecto se esfuma con el tiempo (como el de las sustancias), por lo que se necesita una nueva “dosis”

Otro estudio llevado a cabo en la India y publicado en febrero de 2018 en el Journal of Global Fashion Marketing aborda el problema de las compras online. Los resultados vuelven a incluir el materialismo como un problema, en este caso interactuando con el interés por la moda y la adicción a Internet en adultos jóvenes.

En resumen, estos individuos solo pueden percibirse como exitosos o felices, una vez que adquieren el artículo que es objeto de su deseo. Por tanto, el acto de adquirir es lo que provoca el “subidón”, pero este efecto se esfuma con el tiempo (como el de las sustancias), por lo que se necesita una nueva “dosis”.

También estos episodios de compra compulsiva pueden estar relacionados con las dificultades en las relaciones de pareja. Un estudio llevado a cabo al respecto y publicado en International Journal of Mental Health and Addiction en noviembre de 2018, mostró una relación inversa entre la calidad de las relaciones de pareja y la duración de los episodios de compra compulsiva.

Un último estudio intenta ofrecer un análisis de este fenómeno desde una perspectiva temporal. Para ello utilizó muestras de tres países diferentes (Alemania, Ucrania y China). Los resultados fueron publicados en la misma revista que el anterior, pero en junio de 2018 y sugieren que estas personas suelen tener una visión negativa del pasado y fatalista del presente, por lo que se focalizan en los aspectos hedónicos del presente.

Resumen de los hallazgos

Aunque es un problema para muchas personas, la adicción a las compras aún no constituye un trastorno oficial. Diferentes estudios han mostrado que estas personas tienen un perfil específico, matizado por el predominio de valores materialistas, experiencias negativas del pasado y, una visión fatalista y hedonista del presente. En estas personas, la satisfacción con la vida se encuentra directamente impactada por la importancia de la adquisición del objeto del deseo.

Para finalizar, diré que el desarrollo de un grupo de valores espirituales, puede ser un elemento fundamental para brindar ayuda a quienes sufren con este problema. José Martí, un gran escritor y político cubano escribía en 1895 sobre las dificultades de aquellos, para los que el jarrón vale más que la flor que contiene: “Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera… Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada”. Cómo insertar la espiritualidad dentro de un sistema de tratamiento integrador para la adicción a las compras será objeto de otro post.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD