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Jugadores Anónimos: el camino de la ayuda mutua

Jugadores Anónimos - Grupos de ayuda

Jugadores Anónimos: el camino de la ayuda mutua

Jugadores Anónimos: el camino de la ayuda mutua

En anteriores posts hemos ilustrado diferentes facetas del juego patológico como adicción para adolescentes, jóvenes y adultos. Hacía especial énfasis en el riesgo que supone para muchas de estas personas, la facilidad para acceder a plataformas de apuestas online. En este sentido, alertaba que la compulsión se puede multiplicar al realizar apuestas en tiempo real, como puede ocurrir durante el transcurso de un evento deportivo.

Resaltaba, a su vez, que son necesarias regulaciones legales más severas y campañas de prevención más efectivas con énfasis en la educación de la población riesgo. Sin embargo, una vez que el problema se ha establecido se necesitan otras soluciones.

La compulsión se puede multiplicar al realizar apuestas en tiempo real

La vinculación y asistencia regular a grupos de ayuda mutua de 12 Pasos puede ser una de ellas. De hecho, un estudio publicado en Alcoholism Clinical & Experimental Research, señala que los costes para los servicios de salud se reducen un 30% cuando los pacientes asisten a estos grupos, al compararlos con otras intervenciones.

Jugadores Anónimos (GA, por sus siglas en inglés), es una confraternidad de ayuda mutua de 12 Pasos, que surge en los años 50 del pasado siglo. Se reconoce que es una opción muy accesible para personas con problemas con el juego.

Los costes para los servicios de salud se reducen un 30% cuando los pacientes asisten a grupos de ayuda mutua

En el presente post pretendo analizar aquellos elementos que convierten a GA, en un recurso de recuperación útil para todos aquellos jugadores compulsivos que busquen ayuda. Para cumplir con este objetivo comenzaré apoyando mis análisis en los datos de una revisión realizada sobre el tema, publicada en el Journal of Gambling Studies.

En la misma se realizó una búsqueda en 13 bases de datos científicas y sitios de referencia sobre el tema en un período de tiempo comprendido entre 2002 y 2015. Los investigadores encontraron 17 estudios al respecto, ocho en los Estados Unidos, seis en Canadá y uno en Grecia, Australia y Brasil, respectivamente. Se analizaron 4 ensayos clínicos aleatorizados, de lo cuales analizaré tres.

Intervenciones combinadas: medicamentos, placebo y reducción de daños

En el primero de ellos se comparó la efectividad de: 1) medicación + asistencia a GA; 2) medicación + reducción de daños; 3) asistencia a GA +placebo y 4) placebo + reducción de daños.

Tras 12 semanas de intervención los resultados no mostraron diferencias significativas entre los grupos evaluados. Sin embargo, el 77% de los participantes en el estudio redujeron significativamente el dinero empleado en apuestas, el 60% el tiempo empleado y entre el 63 y el 74%, los síntomas relacionados con la severidad del juego.

Manejo del estrés y prevención de recaídas

Un segundo estudio comparó la efectividad de la asistencia a GA con una intervención para el manejo del estrés. Los resultados revelaron que, aunque el manejo del estrés y otros síntomas asociados fueron mayores en la intervención diseñada para tal fin, los niveles de recaída se mantuvieron muy bajos en ambos grupos.

Debo señalar que 8 y 12 semanas de asistencia a grupos de ayuda mutua es un tiempo muy corto para que este programa de 12 Pasos comience siquiera a “calentar motores” para el manejo del estrés, emociones y defectos de carácter asociados. Sin embargo, indicadores de mejoría tan evidentes como la reducción de síntomas, tiempo y dinero empleado en apuestas, convierten a GA en una opción de recuperación viable, que merece ser tomada en consideración por el personal sanitario como intervención de apoyo a largo plazo.

 

Combinado y comparado con una intervención Cognitivo-Conductual

Hasta el momento se han esbozado los resultados de dos ensayos clínicos; sin embargo, me gustaría resaltar los de un tercero que (a mi juicio), resulta el de mejor diseño debido al número de participantes involucrados, la división de los grupos y el seguimiento a un año de los resultados.

Los resultados de este estudio fueron publicados en 2006 en el prestigioso Journal of Clinical and Consulting Psychology. El estudio fue llevado a cabo entre 1998 y 2002, con 231 jugadores patológicos en los Estados Unidos.

Los dos primeros grupos solo recibieron una sesión informativa, con una duración de 10-15 minutos. Al primer grupo de 63 participantes, se les dio un listado con la ubicación y horarios de los 22 grupos de GA del estado de Connecticut y se les pidió que asistieran a reuniones.

Al segundo grupo (84 participantes) se les dio el mismo listado de reuniones que al primero, más un cuaderno de ocho capítulos con tareas de corte cognitivo conductual. Se les indicó que, además de asistir a reuniones debía responder las tareas del cuaderno, a razón de un capitulo cada semana.

Por su parte, los participantes del tercer grupo (84 participantes) recibieron una sesión semanal individual con un terapeuta cognitivo-conductual debidamente acreditado. También se les entregó un listado de grupos de GA y se les pidió que asistieran.

Simultanear la asistencia a grupos GA con una intervención de corte cognitivo-conductal podría acelerar el proceso de adquisición de herramientas para afrontar el problema

Los resultados revelaron que no existieron diferencias significativas entre los grupos con relación al número de reuniones a las que fueron, aunque debo señalar que la asistencia a GA se asoció positivamente con los indicadores de abstinencia. Tampoco existieron diferencias entre el porcentaje de participantes que se mantuvo abstinente o redujo significativamente este comportamiento. Sin importar el grupo al que fueron asignados, se observaron estas mejoras entre el 60-65% de los participantes.

La diferencia radicó en que durante las primeras evaluaciones los grupos que recibieron las técnicas cognitivo-conductuales mejoraban sus estrategias de afrontamiento y solución de conflictos, respecto a los participantes que solamente asistieron a grupos.

Sin embargo, estas diferencias dejaron de ser robustas al año. Es posible que esto pueda ser explicado por los resultados de aquellos participantes que asistieron regularmente a grupos de GA y comenzaron el trabajo de los pasos con un padrino.

Este estudio nos deja una idea muy importante. El efecto positivo que tiene la asistencia a grupos de GA puede no ser percibido a corto plazo, en lo que a adquisición de herramientas se refiere. Es por ello que para muchas personas con este trastorno, simultanear la asistencia a estos grupos con una intervención de corte cognitivo-conductal podría acelerar este proceso.

Compromiso, motivación y satisfacción con el programa

Entender cómo los miembros de esta confraternidad interactúan con el programa resulta un elemento muy importante para entender la percepción de efectividad que se tiene del mismo. Otro estudio publicado en el Journal of Gambling Studies en 2018 analizó las opiniones de 150 jugadores en Sao Paulo (Brasil) que asisten a reuniones de GA, permite esclarecer este punto.

La motivación fundamental para asistir a reuniones de GA es la prevención de recaídas

Los resultados revelaron que el 80% de los participantes reportó satisfacción con el programa y que la motivación fundamental para asistir a reuniones de GA es la prevención de recaídas. De hecho, se constató que el incremento del número de días en que se apuesta, puede ser explicado por la reducción en el número de días que asisten a reuniones. También se constató que la satisfacción con el programa podía ser explicada por la disposición de los miembros a ofrecer sus testimonios.

 

Jugadores Anónimos - Grupos de ayuda

 

Enfoque de género

Se conoce que en el área de las adicciones el número de hombres que busca ayuda suele ser superior al de mujeres. En este sentido, resulta muy importante identificar el problema y superar el estigma que se asocia a esta adicción comportamental.

Para comprender cómo las mujeres viven este proceso, se llevó a cabo una revisión de 25 estudios. Los resultados fueron publicados en el International Journal of Mental Health and Addiction.

En primer lugar, puede señalarse que existe gran variabilidad en la participación de mujeres en el programa de GA. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo en Italia, solo el 4% eran mujeres, mientras que en otro llevado a cabo en Sao Paulo la cifra ascendía al 42%.

Entre las barreras internas que impiden a las mujeres a participar en grupos GA se encuentran la vergüenza, el estigma y el miedo a que no se respete la confidencialidad

Más interesante resultó el análisis de las barreras que impiden a las mujeres participar en estos grupos. Los autores las dividieron en externas e internas. Como barreras externas pueden señalarse la falta de información, accesibilidad de las reuniones y coste de los desplazamientos. Por su parte, las barreras internas más señaladas fueron la vergüenza, el estigma y el miedo a que no se respete la confidencialidad. Muchas también perciben desprecio hacia sus experiencias, basadas en el compartir de otros miembros y la forma en la que se diseñan las reuniones.

Por último, se señala que los elementos que facilitan la incorporación de las mujeres a estos grupos pueden resumirse en tres: 1) cuando los recomienda un profesional; 2) ser alentadas por la familia o los amigos y 3) encontrar un grupo que le brinde una buena acogida. Como se ha visto, queda mucho trabajo para derribar las barreras que dificultan que un mayor número de mujeres busquen ayuda en estos grupos.

 

A modo de conclusión

Los diferentes estudios revisados han puntualizado que la participación activa en grupos de GA se relaciona positivamente con la abstinencia, la actitud para el cambio y un desarrollo de estrategias funcionales de afrontamiento. También se señala que aquellas personas que asisten a GA tienden a estar más conectadas con el problema y suelen ser más proclives a buscar un tratamiento con profesionales de la salud.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD