Cocaína: riesgos y efectos del consumo

Riesgos y efectos de la cocaína

Cocaína: riesgos y efectos del consumo

Cocaína: riesgos y efectos del consumo

Según el Informe Mundial de Drogas de 2018, alrededor de 18 millones de personas consumieron cocaína el pasado año. Ello se relaciona con un incremento en su producción jamás registrado.

De hecho, aunque se había logrado una reducción en el período 2005-2013, a día de hoy esta tendencia se ha invertido, pues la producción ha aumentado casi un 60%. Solamente en 2016 se registraron en los Estados Unidos de América 10 mil muertes relacionadas con el consumo de esta sustancia.

En 2016 se registraron en Estados Unidos 10 mil muertes relacionadas con el consumo de cocaína

Por su parte, en la Unión Europea la cocaína en polvo es la droga más consumida después del cannabis. Puede afirmarse que alrededor de 8 millones de jóvenes europeos la ha consumido en alguna ocasión y esta cifra llega a alcanzar el 6% de la población general. En España, la cifra supera la media europea alcanzando el 8% de la población general y sube hasta el 10% en individuos entre 20-45 años.

Desde un punto de vista de género, es más consumida por hombres que por mujeres. Sin embargo, en una comunicación publicada en Nature en 2017, se señala que el tránsito a la adicción en las mujeres es más rápido y les resulta más difícil desengancharse. El consumo de cocaína se realiza mayormente por vía nasal, aunque puede fumarse o inyectarse.

Hoja de Coca Vs Cocaína

El uso de las hojas de coca, arbusto originario de América del Sur tiene una historia milenaria. Se la ha relacionado con rituales mágico-religiosos, usos médicos y como estimulante. En la actualidad, en los países de Los Andes se utiliza para combatir el mal de altura, atenuar el cansancio y anestesiar el aparato digestivo.

La cocaína, por su parte, es el alcaloide que se sintetiza a partir de la hoja de la coca. Se sintetizó por primera vez en 1850 y fue comercializada como una panacea que podía llegar a otorgar incluso “vitalidad y hermosura”. En 1880 Freud la usa para tratar problemas nerviosos, aunque en estudios posteriores llega a descartarla por sus efectos adversos.

En la literatura ayudaba a “desbloquear” la mente a Sherlock Holmes, que se la inyectaba. El impacto de la cocaína en la cultura popular, especialmente la literatura y el cine puede ser revisado a través de la lectura de un interesante artículo titulado El tango de la cocaína, publicado en la Revista de Medicina y Cine.

Su diversificación llegó hasta la producción de bebidas, pastillas y jarabes. El caso más popular, sin lugar a dudas, es el de la Coca Cola y su sustitución por la cafeína no ocurrió hasta 1909. Su producción y comercialización se ilegaliza en los Estados Unidos en 2014 y en España en 1944.

¿Qué es el crack?

El crack es una piedra que se elabora a partir del clorhidrato de cocaína y bicarbonato sódico. Se consume fumándolo y su efecto es inmediato (aproximadamente en 10 segundos). Es considerada como la forma más adictiva y dañina de la cocaína.

El crack constituye la forma más adictiva y dañina de la cocaína

La droga de la “fiesta y la noche”

En España, su inicio está muy ligado a la diversión en centros nocturnos. Muchos jóvenes la prueban en estos entornos para “entrar en ambiente”. La experiencia subjetiva de inicio es de euforia, sociabilidad y seguridad. En palabras de algunos “apaga el malestar” y “uno se viene arriba”. La persona se atreve a relacionarse con los demás de forma muy distendida y sin inhibiciones, “me siento como el puto amo” o “siento que puedo tocar el cielo” dicen algunos.

La sustancia y su precio ayudan a “hacer amigos”. Un gramo puede ser caro para una sola persona, por lo que lo más habitual es que varias se “asocien” para comprarla. En este caso el consumo se realiza un entorno recreativo, donde se compra “para compartir”.

Las redes de “amigos” van creciendo, por si alguno falla. Lo curioso es que solo coinciden para consumir. Muchos no son capaces de recordar momentos con estos “amigos” que no sean de consumo.

El problema es que la fiesta se va alargando, la noche se convierte en día y el consumo aumenta y continúa. Es en este momento que a muchos el consumo se les va de las manos.

… y después viene el “bajón”

Lo que fácil viene fácil se va y, como en el cuento de La Cenicienta, en un segundo el carruaje se convierte en calabaza y los pajes en ratones. Al pasar el efecto de la sustancia todo “pierde el sentido”. En un segundo la persona se encuentra frente a sí, con sus virtudes y sus defectos, y eso no mola tanto.

Algunos pueden decir “basta ya”, “no quiero esto”, pero otros no y van en busca de otra raya para lograr “tocar el cielo” nuevamente. El principal problema para aquellos que no pueden parar es la tolerancia, el cuerpo necesita dosis cada vez mayores para lograr el mismo efecto.

El principal problema para los que no pueden parar es la tolerancia, el cuerpo necesita dosis cada vez mayores

En palabras de un adicto en recuperación, “comienzas consumiendo para pasarlo bien y con el tiempo terminas consumiendo solamente para que ese bajón no sea tan duro”. Para entender por qué pasa esto, debemos analizar el efecto de esta sustancia a nivel cortical.

Efectos del consumo cocaína

A nivel cortical la cocaína incrementa los niveles de Noradrenalina, Dopamina y Serotonina (en menor medida que las dos primeras). En este sentido, las sobredosis pueden acabar produciendo depresión neurológica y cardiovascular.

La Dopamina (el poli “bueno”) puede ser la máxima responsable de la adicción, tanto por la sensación de euforia que provoca, como por su relación con el sistema de recompensa cerebral. Por otro lado, la Noradrenalina (el poli “malo”) está más relacionada con los efectos físicos como el incremento de la presión arterial, sudoración o temblores, entre otros.

El fallo cardiaco es la causa de muerte más frecuente asociada al consumo de cocaína

Con respecto al sistema cardiovascular el síntoma más molesto para el que consume son las palpitaciones. Muchos adictos con sobredosis pasan muchas horas “comiendo techo”. Estas palpitaciones suelen acompañarse de taquicardia sinusal, hipertensión arterial y/o dolor torácico. En las pruebas médicas suelen aparecer arritmias e isquemias que pueden llegar a infarto agudo del miocardio. De hecho, es el fallo cardiaco la causa de muerte más frecuente asociada al consumo.

Con respecto al sistema nervioso, los pacientes son remitidos por inquietud o agitación. En otros casos provoca convulsiones y coma de forma aguda. En el consumo crónico es también observable un deterioro cognitivo leve, con afectaciones crónicas de la plasticidad neuronal. Por último, aumenta el riesgo de traumatismo craneal y accidente cerebrovasculares.

Otros síntomas a destacar suelen ser sudoración fría, sequedad bucal, vómitos y dolor muscular. También suele ser causa de cuadros de ansiedad, agresividad, agitación, paranoias, compulsiones, ideas delirantes o cuadros psicóticos.

Cocaína y sexo

Muchos consumidores de cocaína también buscan sexo de forma compulsiva. La necesidad de gratificación sexual inmediata en consumidores de cocaína, tanto en los que cumplen los criterios de dependencia como en los que hacen un uso recreativo, puede ser considerada como una conducta de riesgo.

En 2016 la revista Experimental and Clinical Psychopharmacology publicaba los resultados de un estudio que revelaba que los consumidores de cocaína tenían mayores dificultades, que otros individuos que no consumen, para posponer las relaciones sexuales en el caso de que no hubiera un condón disponible.

En muchos pacientes masculinos, la búsqueda compulsiva de sexo con prostitutas puede ser un patrón. Muchos llegan a gastar cantidades obscenas de dinero en estos encuentros, que pueden durar varios días.

Accidentes de tráfico

Los datos de la Dirección General del Tráfico en España son claros, el consumo de sustancias tiene una elevada prevalencia dentro de las causas de accidentes de tráfico. En este sentido, se ha observado que los consumidores de cocaína tienen mayor probabilidad de tener accidentes de tráfico.

La tasa de accidentes de tráfico de consumidores de cocaína es superior a la de otras sustancias, incluido el alcohol

Un estudio llevado a cabo en España y publicado en 2016 en European Psychiatry, mostró que la tasa de accidentes de tráfico de consumidores de cocaína es superior a la de otras sustancias, incluido el alcohol. Las tasas suelen ser mayores tanto en consumo (66% cocaína vs 33% otras drogas) como en abstinencia (42% cocaína vs 12% otras drogas).

¿Qué pasa si no se busca ayuda?

La imposibilidad de dejarlo con recursos propios conduce a la persona a una espiral autodestructiva. Una especie de agujero negro que muchas veces incluso impide que se acepte buscar tratamiento. El pronóstico para estas personas no es bueno, como lo muestran los resultados de un estudio publicado en la Revista Médica de Chile en abril de 2016, que reveló los resultados de un seguimiento durante un año a 402 consumidores de cocaína que rehusaron tratamiento. La mayor parte de los participantes eran solteros, con una edad media de 24 años. Predominaba el policonsumo: cocaína, alcohol y marihuana; o cocaína, alcohol y anfetaminas.

Las conductas de riesgo más relevantes durante el seguimiento fueron las conductas delictivas y sexuales. Dentro de las conductas delictivas pueden destacarse el tráfico de drogas, robo en tiendas, supermercados, coches o casas. También se reportaron atracos en la calle. Casi la mitad de los participantes reconoció que, además de cometer delitos, portaban armas.

Dentro de las conductas sexuales de riesgo destacó la práctica de sexo sin protección, sexo a cambio de drogas, drogas a cambio de sexo. También se llega a la prostitución como medio de obtener dinero para el consumo.

Otra conducta con elevado reporte fue ir al trabajo bajo los efectos de las drogas. Como reportes más extremos se registraron las sobredosis, heridas autoinflingidas e intentos de suicidio.

Como se ha podido ver, el consumo de cocaína, ya sea por vía nasal o fumada, resulta un importante factor de riesgo. Su consumo está relacionado con numerosos problemas, tanto de salud como sociales. Vencer la negación y buscar ayuda y poner en marcha un tratamiento para dejar la cocaína es un paso necesario.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD