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Prevención de drogas en los jóvenes

Consumo de drogas en jóvenes y estrategias de prevención

Consumo de drogas en jóvenes y estrategias de prevención

El Informe 2015 del Observatorio Español de las Drogas y las Toxicomanías, muestra que el inicio del consumo de la mayor parte de las sustancias comienza antes de los 24 años: 16 años/tabaco y alcohol; 18 años/cannabis; 19 años/inhalantes volátiles; 20 años/anfetaminas y alucinógenos; 21 años/éxtasis, cocaína en polvo y heroína; 23 años/cocaína base.

Se estima que, dentro de este grupo de edad, alrededor del 12% muestran un consumo problemático de alcohol y un 5% de cannabis. Por ejemplo, de las 2.334 admisiones a tratamiento de menores de 18 años realizadas en el 2013, el 95% eran debidas al uso de cannabis; cuestión que se encuentra en estrecha relación con su alta disponibilidad (3/4 jóvenes considera que podría adquirirla sin problemas en 24 horas) y que la percepción de riesgo asociada al consumo está menos extendida entre la población. Estas estadísticas muestran un perfil similar en las diferentes regiones autonómicas.

Información sobre las drogas y riesgos de su consumo

¿Cómo obtener información sobre las drogas y sus efectos adversos? ¿Cuáles son las vías de obtención de información más utilizadas y fiables? ¿Son suficientes? ¿En qué información se focalizan mayormente? Estas son algunas de las preguntas que se hacen muchos jóvenes y sus familiares.

Muchas noticias cuentan incidentes provocados por el uso de las drogas, pero pocas cómo podemos prevenir su consumo

El análisis de las vías de recepción de la información sobre las drogas (usuales y preferidas) revela datos sumamente interesantes. En general, las personas se informan a través de los medios de comunicación y su entorno personal (padres, familiares, amigos, profesores o compañeros de trabajo). Sin embargo, se ha señalado que en los medios de comunicación se hace poco énfasis en la prevención. Son muchas las noticias que hablan de los incidentes provocados por el uso de las drogas, pero pocas las que hablan de cómo podemos prevenir su consumo.

Un reciente estudio ha revelado que en la prensa escrita solamente el 5% de los textos sobre sustancias está relacionado con la prevención o a informar sobre la presencia de instituciones dedicadas a ello (3%). Por último, muchos jóvenes consideran insuficiente la información recibida por parte del personal sanitario y desearían recibir más charlas o cursos presenciales sobre el tema.

¿Existen drogas “blandas”?

Existe la tendencia a ser permisivos con el consumo de determinadas drogas, donde el cannabis es el mejor ejemplo. El consumo de cannabis se ha legalizado en algunos países y se realizan investigaciones para analizar los efectos medicinales que pueden contener los principios activos de la planta. Ello crea en los jóvenes la idea de que es una droga que se puede consumir sin problemas.

Sin embargo, hay diferentes niveles de análisis en este sentido. No es lo mismo consumir una píldora sintetizada en un laboratorio de investigación biomédica, que fumar la hoja de la planta o una mezcla de hachís con tabaco. En el laboratorio se extrae uno de los componentes activos no tóxicos de la planta en forma de medicamento y se pone en función de problemas de salud concretos. Su indicación siempre está prescrita y supervisada por un médico.

Se ha estimado que solo se necesita una media de cinco porros para desencadenar un brote psicótico

Por otro lado, el uso recreativo del mismo no está sujeto a tales controles y se ingieren otros componentes tóxicos de la planta, donde la concentración de los mismos se incrementa sustancialmente en los porros. Se ha estimado que solo se necesita una media de cinco porros para desencadenar un brote psicótico. La cantidad varía en dependencia de la predisposición genética de la persona y otros factores, hemos visto ingresos en urgencias desencadenados por un único consumo.

Creer que existen drogas blandas en el contexto de un consumo compulsivo de las mismas es, ciertamente, una bomba de relojería.

Estrategias de prevención en el consumo de drogas

Como se puede apreciar, el problema de las drogas en España es sumamente complejo y aunque crece el número de propuestas para su estudio y prevención, se hace necesaria la aplicación de varios componentes clave en nuevos contextos.

De forma general, tomando como base la literatura revisada, hemos extraído seis componentes clave para realizar intervenciones preventivas eficaces:

  1. Entrenamiento en habilidades genéricas que incrementan las competencias sociales y personales (que incluye inteligencia emocional y solución de problemas).
  2. Información sobre los efectos del consumo y las habilidades de resistencia.
  3. Promoción dentro de la familia de estilos de socialización protectores.
  4. Estructuración de grupos de ayuda mutua entre iguales, tanto para los jóvenes como para sus familiares donde, los grupos de 12 pasos que se dedican a ello deberían tener mayor difusión.
  5. Promoción del ocio saludable.
  6. Incorporación de la perspectiva de género.

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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