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El consumo de porros durante la cuarentena

Consumo de porros durante la cuarentena

El consumo de porros durante la cuarentena

El consumo de porros durante la cuarentena

A medida que los diferentes países de la Unión Europea anunciaban la posibilidad de establecer una cuarentena ante la amenaza del COVID-19, se observaba cómo las personas se dirigían a los establecimientos a abastecerse de productos de primera necesidad. El miedo disparaba las compras ante la amenaza del desabastecimiento.

Esta es una reacción natural ante situaciones nuevas, de gran incertidumbre y que suponen una amenaza para la vida. En aquellos momentos creí necesario analizar todos estos detonantes y lanzar un mensaje para nuestros lectores. Por tanto, resalté que lo más importante era mantener la serenidad durante la tormenta.

Sin embargo, a medida que los días pasaban comenzaban a aparecer artículos de prensa que llamaron mucho mi atención. Resultaba curioso la compra compulsiva de un grupo de artículos de primera necesidad. Si bien en España y otros muchos países el papel higiénico acaparó titulares, en ciudades como Ámsterdam o Ultrech los coffee shops dejaron imágenes de ¡largas filas para comprar marihuana!

En los Países Bajos la venta de marihuana es legal y parece ser que, al igual que el tabaco, se convierte en un producto de primera necesidad para aquellos que han desarrollado su consumo como un hábito. No creo que sea este el espacio para entrar en el debate sobre la marihuana, pues a los mitos sobre su consumo y efectos dediqué un post íntegro hace algunos meses. En el mismo brindo suficientes argumentos y evidencias para dejar claro mi punto de vista.

En este post me gustaría revisar qué ha ocurrido con el consumo de marihuana durante la cuarentena. ¿Ha subido su precio? ¿Qué opinan los consumidores? ¿Qué se puede hacer al respecto?

Porros a precio de oro

El incremento del precio de los porros desde el mismo inicio de la cuarentena lo encontré en un reportaje de prensa publicado en El País del 23 de marzo. En el mismo se comenta que se había duplicado e incluso triplicado: “He comprado 50 euros de marihuana y me han dado la mitad de cantidad que el mes pasado”, comentaba un cliente en un grupo de WhatApp dedicado a la compra y venta de drogas.

Es probablemente la droga sobre la que más se observa el incremento del precio, pues “la cocaína está aguantando la crisis del coronavirus con apenas un pequeño incremento de entre el 10% y el 20%”.

El precio de los porros se ha incrementado desde el mismo inicio de la cuarentena

Este incremento en los precios de los porros hace que los vendedores agudicen el ingenio y busquen formas de ventas que permitan compras mayoristas manteniendo, por supuesto, la distancia de seguridad. En fin, toda una paradoja eso de incumplir la ley cumpliendo con las medidas de seguridad.

¿Qué opinan los consumidores?

El 10 de abril se publicaba un interesante artículo titulado Porros en cuarentena que recopila las vivencias de numerosos consumidores. Aquí os dejo algunas opiniones que llamaron mi atención:

  • “La cuarentena me ha hecho muy consciente de en qué circunstancias recurro a la marihuana, o de la seguridad que me da tenerla […] esta cuarentena me da ganas de fumar, la verdad, no de dejarlo” (mujer, 29 años).
  • “Antes de la cuarentena fumaba por las noches principalmente, un porro o dos como máximo. No me he planteado dejarlo…” (hombre, 25 años).
  • “Mi consumo de hierba es el mismo que antes, lo que sí me he dado cuenta es que este momento de confinamiento no sería los mismo sin mi perro y mi reserva de hierba” (mujer, 32 años).

En estas opiniones salta a la vista cómo se minimiza el consumo de porros, su relevancia y la función que cumplen. Ninguno de los entrevistados se planteaba dejarlo, algunos incluso llegaban a afirmar que se saltarían la cuarentena y otros que era su mejor momento del día.

El consumo no moderado de cannabis está muy normalizado entre las personas que lo hacen habitualmente

Un estudio publicado en el International Journal of Drug Policy a finales de abril pasado, ofrece algunos datos que dan soporte a la idea de que las personas podrían minimizar su consumo de cannabis. Por ejemplo, el 80% de las personas encuestadas reportó consumir cannabis al menos 21 días durante el último mes. También se diferenció el consumo “ligero” del “pesado”, que suele ocupar el 25% de los días.

En fin, un consumo probablemente nada moderado de cannabis está más que normalizado entre las personas que lo hacen habitualmente. Mientras leía estas opiniones y las combinaba con los datos referidos en el párrafo anterior, pensaba en cómo se establece una peculiar relación “de pareja” que podríamos clasificar como, nunca mejor dicho, tóxica.

 

“Todo me recuerda tu ausencia”

Con esta frase quiero retomar la idea de que la relación que se establece entre el consumidor y su sustancia de elección es realmente tóxica desde varios puntos de vista. El primero es obvio, los componentes del porro y la forma en la que se fuma lo convierten en un hábito más toxico para la salud física que el del consumo de tabaco. También supone riesgos añadidos para la salud mental, debido al alto reporte de brotes psicóticos asociados a su consumo.

Otro punto de vista tiene que ver con su función de “muleta” psicológica para gestionar la vida cotidiana o como una forma de que el día tenga alguna actividad placentera. Sin embargo, quiero referirme a la toxicidad que representa para los recursos cognitivos, pues puede llegar a secuestrar toda nuestra atención.

El consumo de marihuana es un hábito más toxico que el del tabaco y supone riesgos añadidos para la salud mental

El “secuestro” de los recursos atencionales que causa la adicción a determinadas sustancias o comportamientos está ampliamente documentado. En el caso de los porros, me gustaría sostenerlo sobre el resultado de un reciente metaanálisis publicado en Drug and Alcohol Dependence, que tenía como objetivo sintetizar la evidencia disponible.

Para ello se analizaron aquellos estímulos a los que prestaban más atención los consumidores habituales de cannabis, en comparación con otros individuos sin historia de uso. Estos estímulos fueron divididos en palabras e imágenes relacionados con el cannabis y su consumo, y también fueron incluidos otros estímulos no relacionados con estos temas.

Los resultados revelaron que, en los consumidores de cannabis la atención hacia los estímulos relacionados, donde una imagen vale más que mil palabras, es mayor que en los no-consumidores y parece ser un proceso automático. Algo que puede ser obvio para cualquier observador agudo y también para algunos no tan agudos, si la persona está muy “enganchada” al consumo.

De hecho, se pudo constatar que el tiempo de exposición a un estímulo visual para que “secuestre” nuestra atención hacia el consumo suele ser mucho menor que el que necesita un estímulo verbal para tener el mismo efecto. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en un chico que comentaba que era capaz de detectar en cualquier balcón, casi sin proponérselo y sin mucho esfuerzo, sus “plantitas preferidas”.

Como había puntualizado, la relación que establece el individuo que fuma en casa con el cannabis está llena de recordatorios y señales implícitas y explícitas, que facilitan la activación del deseo durante el confinamiento. Quede claro que solo me refiero al hábito o abuso, sin llegar a las señales de dependencia fisiológica que se observan en las personas que desarrollan una adicción.

 

¿Qué se puede hacer al respecto?

El primer problema al que nos enfrentamos consiste en vencer la negación y los mitos que existen en relación con el consumo de cannabis. Existe un grupo de indicadores que puede ayudarnos en este camino. El primero de ellos se relaciona con los cambios en el estado de ánimo que provoca.

El segundo radica en analizar los criterios de dependencia. ¿Necesito consumir cannabis a diario para sentirme mejor o para evitar estar mal? Aunque parezca confuso, sentirse mejor y evitar estar mal son dos objetivos, aunque parezcan uno solo, que activan sistemas motivacionales diferentes.

Otro criterio de adicción es tener la intención de, o directamente saltarse la cuarentena para conseguir la sustancia deseada. El primer paso se da con la ejecución de una intención de cese de consumo, donde solo unos pocos saldrán victoriosos. Otros lo intentarán durante unos días, pero a medida que pasa el tiempo verán cómo su intención de no consumir pierde fuerza y no importa cuánto aprieten los puños, terminarán cediendo a la tentación tarde o temprano.

Para este último grupo de personas resultará importante buscar ayuda. Muchos lo consiguen acudiendo a Grupos de Ayuda Mutua como Narcóticos Anónimos, otros lo lograrán con ayuda profesional y otros mediante la combinación de ambos recursos.

 

Una puerta a la esperanza

Si durante esta etapa te has dado cuenta de que el consumo de porros se ha incrementado, que por conseguirlos te has saltado la cuarentena y has puesto en peligro tu salud y la de tus seres queridos, que a pesar de querer parar no puedes, que cada vez te aíslas más y que la relación con tus familiares se ha deteriorado debido al consumo, en Recal Clínica de Tratamiento de Adicciones te decimos que no estás solo. ¡Podemos ayudarte!

¡Entre todos venceremos al coronavirus! ¡Haz tu parte!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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