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La Psicología de las Adicciones

La Psicología de las Adicciones

La Psicología de las Adicciones

 

Comprender la Psicología de las Adicciones no es un tema sencillo. No obstante, las revisiones que realizan los más prominentes investigadores en esta área del conocimiento nos facilitan mucho el trabajo a aquellos que pretendemos realizar una labor divulgativa. 

A finales de 2019 se publicó en Psychological Science in the Public Interest una interesante revisión sobre el tema, para la que sus autores se propusieron responder solamente dos preguntas. ¿Por qué las personas usan drogas? ¿Por qué solo algunos desarrollan una adicción?

Las razones por las cuales una persona puede usar drogas pueden ser diversas. Algunos pueden usarlas para gestionar el aburrimiento, el estrés, la ansiedad o el dolor. Otros enfocan su uso hacia la potenciación del placer o la euforia. En otros casos, las drogas actúan sobre el estado de alerta y resistencia para incrementar el rendimiento. Por último, existen algunos que comienzan a usarlas porque son incapaces de resistir la presión del grupo

Obviamente, la elección del tipo de sustancia estará muy relacionada con el motivo de consumo. Para cada uno de estos motivos existe una explicación o teoría. Comencemos por la más influyente.

Procesos opuestos: pasarla bien o evitar estar mal

La primera de estas explicaciones o teorías se relaciona con el reforzamiento positivo que provee su consumo en las primeras etapas de experimentación y uso. El problema es que con el paso del tiempo la persona necesita cada vez una dosis mayor para lograr el mismo efecto (tolerancia) y comienza a usarla con mayor frecuencia. 

Esto conduce a los indeseados síntomas de abstinencia y hacen que los motivos para consumir cambien a su opuesto, que en este caso es evitar el malestar que causa no tener la sustancia. A estos motivos se les denomina reforzamiento negativo. Esta teoría podría resumirse en la siguiente frase, “comienzas consumiendo para pasarlo bien y terminas consumiendo para evitar el sentirte mal”.

El principal problema que tiene este modelo es que no es capaz de explicar por qué una vez que cesa el consumo y desaparecen los indicadores fisiológicos de abstinencia, se mantiene la vulnerabilidad de estas personas a la recaída. La vulnerabilidad al consumo de estas personas se mantiene durante meses o años limpios. Y es en este punto donde se abre la puerta a la explicación de la adicción como un mal hábito.

La adicción es un mal hábito

La explicación de la adicción como un hábito fue la explicación dominante en la Psicología para la compresión de las adicciones durante la primera mitad del siglo XX.  Un hábito es una respuesta automática que tenemos ante determinados estímulos sin prestarle mucha atención. Un hábito es un comodín que nos permite ahorrar el gasto cognitivo que supone analizar algunas conductas que realizamos de forma cotidiana. Por ejemplo, lavarse las manos, ducharse, comer, despertar o dormir a determinadas horas. 

El problema es que no todas las conductas que automatizamos son necesariamente saludables. La concepción de la adicción como mal hábito también tiene su base neurológica en la migración del control de la conducta del núcleo accumbens al neoestriado. Ello convierte al consumo de drogas en habitual, automático y resistente a las consecuencias.

Esta teoría va sobre ruedas hasta que debe explicar los aspectos motivacionales del consumo, cuando aparecen dificultades para conseguir la sustancia. En este punto la persona necesita todos sus recursos cognitivos para conseguir la sustancia deseada. 

Otro problema es que un hábito puede cambiarse prestando atención. Por ejemplo, mis horarios de trabajo, alimentación y sueño eran distintos antes de venir a vivir a España y para cambiarlos solo tuve que prestar atención. Siguen sin gustarme los actuales, pero los he automatizado y no suponen un problema en mi vida cotidiana. 

En el caso de las drogas, no basta con prestar atención a los estímulos. Imaginemos que una persona con una adicción en activo preste atención a un “tirón”, lejos de ganar recursos para suprimirlo lo más probable es que se exacerbe. El problema es que sobre el deseo de consumo actúan recursos motivacionales que no pueden ser explicados desde el esquema del hábito. Por tanto, no debe extrañar al lector que la siguiente teoría sea íntegramente motivacional.

El exceso de motivación: incentivo y sensibilización

Lo primero que toma en cuenta esta teoría es que el adicto DESEA consumir. Ello se explica por la acción de las drogas sobre el sistema de recompensa que activa, donde el deseo activa todos los resortes motivacionales para la obtención de la sustancia deseada. Diversos estudios coinciden en que este deseo se exacerba como respuesta a emociones que incrementan la reactividad del sistema mesocoticolímbico a los estímulos de sustancias. 

Sin embargo, esta teoría no explica por qué las personas usan drogas, sino por qué se mantiene el deseo de consumir una vez que ha desaparecido la abstinencia fisiológica. El por eso que en la Clínica Recal de Tratamiento de Adicciones prestamos tanta atención a los detonantes emocionales del consumo en nuestro trabajo para la prevención de recaídas.

Sin embargo, no todos los inicios con las drogas son para recibir placer. Existe un grupo de personas que las usan para aliviar intensos dolores. En este punto la lógica de aproximación al consumo cambia un poco e ilustra la diferencia entre motivo y motivación.

La reducción del dolor: el caso de los Opioides

Para muchas personas el camino a la adicción comienza con medicamentos que le permiten aliviar su dolor. Este es el caso de los opioides que se prescriben en los postoperatorios o para aliviar el dolor que provocan determinados procedimientos médicos. Se ha observado que las personas que se ven en la necesidad de mantener un tratamiento con opioides por más de 90 días se encuentran en riesgo de desarrollar una adicción. 

Aunque existen estructuras corticales similares que se activan en el sistema de recompensa, que implican los reforzamientos positivo y negativo que hemos visto previamente, cualquier lector entenderá que no es lo mismo buscar placer que alivio. 

Hasta este momento hemos hablado de reforzamiento, hábitos, motivaciones y motivos, pero qué ocurre cuando la adicción se origina debido a una dificultad en un proceso psicológico. 

Deficiencias en el autocontrol: ¿falla la fuerza de voluntad?

Todas las teorías pueden explicar por qué se origina y mantiene el consumo, pero tienen dificultades para explicar por qué una persona no puede parar de consumir a pesar de cargar una y otra vez con las consecuencias adversas de este consumo. Existe un momento en que muchas personas dicen “ha sido suficiente, no paso por esto de nuevo” pero para muchas personas que padecen una adicción este momento parece no llegar nunca. 

Muchos han perdido salud, familia, amigos, estudios y trabajos. Otros llegan incluso a tener problemas con la Ley, dado que deben delinquir para obtener la sustancia o ponen en peligro su propia vida tras muchas sobredosis. Algunos llegan a tocar fondos de exclusión social, viviendo en la calle y aun así no pueden detener su conducta. Por último, en otros casos solo la muerte parece el único medio para aliviar su sufrimiento.

Ello ha llevado a los investigadores a pensar que pueden existir dificultades corticales que impiden un correcto autocontrol de determinados impulsos. Desde esta perspectiva, una persona que desarrolla una adicción pierde la capacidad de decidir si quiere consumir o no. El sistema se ha dañado y solo le queda una opción a menos que reciba ayuda.

Fuerza de voluntad y corteza prefrontal

La corteza prefrontal funciona como el control de aduana en los aeropuertos, decide qué impulsos deja que pasen a la conducta y cuáles no deben pasar. En personas con adicciones se han observado dificultades en el funcionamiento de la corteza prefrontal, que afectan el proceso de toma de decisiones.

Lo que no ha podido comprobarse es si estas dificultades preceden la adicción o son causadas por esta. Lo que la ciencia sí ha podido comprobar es que existen personas con mayor capacidad de anteponer una recompensa a corto plazo, aunque le prive de obtener un mejor resultado a largo plazo. Por tanto, muchas personas que anteponen una recompensa a corto plazo a pesar de las consecuencias que pueda tener a largo plazo pueden tener mayor riesgo de desarrollar una adicción.

En este proceso de toma de decisiones en caliente puede radicar la metáfora de que la adicción “secuestra” la voluntad. Este proceso de toma de decisiones podría estar mediado por rasgo de personalidad como pueden ser la impulsividad o la búsqueda de la novedad.

A modo de conclusión

La importancia de los procesos psicológicos que explican las adicciones no puede ser pasada por alto, reducida o simplificada. En este post hemos resaltado las teorías más importantes que explican por qué las personas usan drogas y por qué algunas desarrollan una adicción.

Las teorías revisadas aportan diferentes ángulos para entender este importante problema. El uso de las drogas provee un reforzamiento positivo al actuar sobre el sistema de recompensa, pero los motivos para el consumo no siempre están relacionados con la búsqueda del placer. En muchos casos se trata de gestionar el malestar emocional, evitar la abstinencia o aliviar el dolor.

Si bien la teoría de la adicción como hábito permite explicar numerosos procesos de recaída en entornos donde la sustancia está disponible, no es capaz de explicar la recaída en procesos donde la persona enfoca todos sus recursos cognitivos para conseguir la sustancia que desea. Estos procesos son mejor explicados por las teorías motivacionales.

Por último, deben tomarse en cuenta algunas variables de personalidad como la impulsividad o la búsqueda de la novedad para explicar el fracaso de la fuerza de voluntad para el autocontrol del consumo. En estos casos, estos factores facilitan la toma de decisiones en caliente, que podría ser un indicador de déficits en las regiones prefrontales que se encargan del control de los impulsos.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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