fbpx
   

5 sencillos Ejercicios de Felicidad positivos para la recuperación

5 ejercicios de felicidad

5 sencillos Ejercicios de Felicidad positivos para la recuperación

5 sencillos Ejercicios de Felicidad positivos para la recuperación

“Recuperarse es mucho más que dejar de consumir, es cambiar actos, hábitos y actitudes”. ¿Cuántas veces habré escuchado esta frase? ¿Qué significado encierra? ¿Cómo se convierte en acciones prácticas en la vida cotidiana de muchos adictos en recuperación? Estas son algunas de las preguntas que me hago, cuando observo que muchas personas que buscan ayuda para sus problemas de adicción o los de sus familiares en activo focalizan la solución del problema en el “dejar de consumir” y luego en el “mantenerse sin consumir”.

Dejar de consumir y mantenerse abstinente son dos metas importantes en el camino de la recuperación, pero no pueden ser las únicas. En un post precedente analizaba la fuerza que tienen determinados pensamientos, de los que podemos huir pero no escondernos. En el mismo esbozaba la idea de que no podemos focalizar la recuperación solamente en estos dos principios porque podrían tener efectos paradójicos. Ello quiere decir que una persona que se proponga no hacer algo podría terminar haciéndolo.

En el camino de la recuperación existe claridad con respecto a lo que se debe evitar, pero no sucede lo mismo con aquello que se debe construir

Hace muchos años, cuando atendía a niños y sus familiares, me encontraba que todos tenían muy claro las cosas que no se podían hacer en casa o la conducta que se debía erradicar; pero no existía tanta claridad cuando les preguntaba sobre qué era lo que el niño podía hacer y en qué contexto, o qué conducta alternativa proponían para sustituir la que no deseaban. En el camino de la recuperación pasa algo similar, existe claridad con respecto a lo que se debe evitar, pero no sucede lo mismo con aquello que se debe construir.

No pretendo en este post, brindar una “guía para la recuperación”, pero sí brindar elementos (basados en la evidencia) que ayuden a ganar claridad sobre el tema. En este sentido, pretendo ir más allá de analizar el desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter, sino que me adentraré de lleno en el valor práctico de un grupo de “ejercicios para la felicidad”.

 

¿Existen “ejercicios para experimentar felicidad”?

Al analizar los resultados de 51 estudios sobre el bienestar de casi 5.000 personas, la respuesta podría ser sí. Ello se complementa con los resultados de otros 39 estudios con más de 6.000 personas, que muestran que los efectos de estas intervenciones pueden ser sostenibles. ¿Es aplicable este paradigma a la recuperación de adicciones? Esta fue la pregunta que se hicieron un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones sobre Recuperación en la Escuela de Medicina de Harvard.

Estos investigadores pidieron a más de 500 adictos en recuperación que realizaran 1 de 5 “ejercicios de felicidad”, reportando brevemente su cumplimiento. Los resultados fueron publicados en el Journal of Substance Abuse Treatment. Dividieron a los participantes en 5 grupos al azar, donde cada grupo debía focalizarse en un ejercicio.

Son 5 ejercicios muy simples y se describen a continuación:

  • Ejercicio 1: “Tres cosas buenas”. Las personas debían identificar tres cosas buenas que les habían sucedido durante el día.
  • Ejercicio 2: “Disfrutar”. Los participantes en el estudio debían reportar dos cosas que habían disfrutado durante el día.
  • Ejercicio 3: “Experimentando la bondad”. En este punto debían describir un acto de bondad del que hubieran sido testigos durante el día.
  • Ejercicio 4: “Revivir un momento de felicidad”. Los participantes debían buscar una foto que capturase un momento de felicidad en sus vidas y describir brevemente ese momento.
  • Ejercicio 5: “Escribir tres sucesos”. El más relevante, el mayor desafío y algo que esperan del día siguiente.

¿Realmente funcionan?

Los resultados del estudio mostraron que después de realizar estos ejercicios, el reporte de felicidad se incrementaba. Esto es interesante, porque llevaba poco tiempo hacer estos ejercicios (entre 5-10 minutos). Los participantes señalaron que disfrutar, revivir un momento de felicidad y escribir tres sucesos fueron los ejercicios con mayor aporte al incremento de su nivel de bienestar. De hecho, el 94% de los participantes de este grupo declaró su intención de incorporarlos a su rutina diaria.

Después de realizar estos ejercicios, el reporte de felicidad de los participantes se incrementaba

Aunque en el estudio solo cubría los reportes de sucesos ocurridos durante las últimas 24 horas, con la excepción de revivir un momento de felicidad, y el incremento del bienestar era el del momento presente, no puedo menos que preguntarme qué pasaría si convertimos esta práctica en un hábito. Algo así como llevar un diario que ponga el foco en los eventos relevantes y los positivos antes de irnos a dormir. Aunque existan eventos negativos y situaciones difíciles podríamos enfocarlas de una manera diferente, impidiendo que ganen fuerza e impregnen nuestra perspectiva de análisis.

 

Por qué convertirlos en un hábito

En el mismo estudio, los investigadores incluyeron dos grupos de control adicionales. Al primer grupo de control le dieron una tarea neutra, en el que debían reportar solamente “tres cosas”, sin especificar el carácter de las mismas. Al segundo grupo de control, por su parte, le dieron la tarea de reportar “tres cosas duras”, poniendo énfasis en los retos vividos a lo largo del día.

En el día no “me” ocurren cosas, en el día ocurren cosas y solo yo decido qué significado le otorgo a esas cosas

Pues bien, al comparar los grupos “de felicidad”, entendidos como aquellos a los que se les dio la tarea de realizar uno de los “ejercicios de felicidad” con los grupos de control, pudo observarse que los niveles de bienestar en el momento presente se incrementaba para los primeros, mientras tendía a decrecer ligeramente para los segundos, sobre todo en los que debían enfocarse en los “eventos difíciles” del día.

Estos resultados me llevan a recordar una idea que me gusta mucho y es la siguiente: en el día no “me” ocurren cosas, en el día ocurren cosas y solo yo decido qué significado le otorgo a esas cosas. También recuerdo que un 9 puede ser también un 6, dependiendo del lugar desde donde lo observo.

 

Un regalo de Navidad

Diario para ejercicios de felicidad

 

En el post que publicaba la semana anterior sobre los riesgos de las fiestas que rodean el final del año titulado Adicciones y Navidad, la tormenta perfecta, también hablaba de realizar o realizarnos regalos que alimenten el espíritu. Pienso que comenzar un diario para realizar estos ejercicios podría ser un gran regalo.

Los investigadores señalan que potenciar un enfoque emocional positivo, puede ser sumamente beneficioso para la recuperación, dado que favorece la resiliencia. Podemos entender por resiliencia, la capacidad de enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias adversas. También puede ser entendida como la capacidad de mostrar patrones positivos de adaptación ante situaciones de riesgo, estando muy ligada al optimismo y la supervivencia.

La resiliencia es un concepto único, pero también se compone de diversos factores que nos ayudan a comprender mejor los recursos interiores que debemos potenciar. Hace algunos años participaba en un estudio para analizar la estructura de este concepto y nuestros resultados revelaron cuatro elementos fundamentales, enumerados a continuación:

  1. Persistencia, tenacidad y autoeficiencia.
  2. Adaptabilidad al cambio y saber actuar bajo presión.
  3. Asertividad y optimismo.
  4. Redes de apoyo y espiritualidad.

Como se puede observar, el desarrollo de estos elementos resulta fundamental para cualquier persona y, en especial, para los adictos en recuperación. Pero como todo camino, siempre hay que comenzar por el primer paso y en un tramo corto. Estos “ejercicios de felicidad” pueden ser ese primer paso que nos ayude a cambiar el enfoque y comenzar a transformar el plomo en oro.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD