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Adicciones: tres ‘principios activos’ de los grupos de ayuda mutua

Adicciones: tres ‘principios activos’ de los grupos de ayuda mutua

Adicciones: tres ‘principios activos’ de los grupos de ayuda mutua

Al tema de la recuperación de adicciones he dedicado diversos posts que podéis consultar en el Blog de la Clínica Recal. En ellos explicaba la importancia que tiene realizar un cambio en la identidad social o desarrollar estrategias funcionales de tolerancia a las frustraciones. También hacía referencia a la necesidad de realizar un tratamiento residencial y los retos que supone tener un diagnóstico dual.

La importancia de asistir a los grupos de ayuda mutua tampoco la he pasado por alto, haciendo especial énfasis en los que siguen el programa de 12 Pasos como Alcohólicos Anónimos, Jugadores Anónimos o Comedores Compulsivos, por solo citar tres ejemplos. Numerosas publicaciones científicas, dentro de las que pueden citarse algunas revisiones sistemáticas y metaanálisis coinciden en señalar que son útiles recursos de apoyo.

No obstante, una limitación de estos estudios es que la mayoría han sido realizado con muestras de los grupos de ayuda mutua de 12 Pasos en los Estados Unidos. Por suerte, el pasado 9 de noviembre se publicó en Drugs: Education, Prevention and Policy el resultado de uno llevado a cabo en Europa.

El objetivo del citado estudio consistió en examinar la relación que existía entre la pertenencia a un grupo de ayuda mutua y tres ‘principios activos’ que permiten predecir el mantenimiento de la abstinencia y la prevención de recaídas: capital de recuperación, implicación con el programa y compromiso con la sobriedad.

Para ello, se realizaron encuestas online, por teléfono y en persona a casi 400 adictos con un tiempo mínimo de tres meses en recuperación o que detenido o reducido su consumo en el Reino Unido, Bélgica y Holanda. Se admitieron personas que lo habían intentado por sí mismos o mediante apoyo terapéutico, tratamiento residencial, grupos de ayuda mutua, tanto como recurso único como combinados.

Los participantes en recuperación que asistieron a grupos de ayuda mutua fueron divididos en tres categorías: recuperación temprana para aquellos con menos de 1 años, sostenida para aquellos entre 1-5 años y estable para los que llevan más de 5 años.

‘Principios activos’ de los grupos de ayuda mutua

El concepto de ‘principio activo’ o ‘componente activo’ viene de la farmacología. Se trata de la sustancia (o mezcla de ellas) que se destina a la fabricación de un medicamento. El problema es que en el área de la Psicología resulta un poco más difícil que en Farmacia definir el ‘principio activo’ de una intervención, donde la motivación o la intención pueden ser utilizados como buenos ejemplos de variables que resultan ‘activas’ para la primera e ‘inertes’ para la segunda.

Otro inconveniente para establecer principios activos en la investigación psicológica es que hay algunos que resultan difícil someter a prueba en ensayos clínicos controlados. Por ejemplo, los grupos que siguen el programa de 12 Pasos consideran dicho programa como el ‘principio activo’ de su intervención; sin embargo, resultaría extremadamente complicado someterlo a prueba en un ensayo clínico aleatorizado.

Debido a ello, los investigadores deben conformarse con analizar otros ‘componentes activos’ de la recuperación cuyo análisis resulta más sencillo. Estos componentes se encuentran en el área de los factores comunes de contexto y variables psicológicas donde las relaciones sociales, las normas, los roles, la autoeficacia, la motivación o la habilidad para afrontar o solucionar problemas pueden ser buenos ejemplos.

Capital de reparación, implicación con el programa y compromiso con la sobriedad

Por capital de recuperación se entiende el análisis de un grupo de recursos internos y externos que facilitan la recuperación. Dentro de los externos pueden citarse los recursos económicos o el apoyo familiar; mientras que la motivación o las habilidades para la identificación y gestión de emociones y conflictos pueden ser incluidos dentro de los internos.

Resulta obvio que una persona motivada, con empleo, educación y apoyo familiar, que tenga habilidades para solucionar emociones y conflictos posee un mayor capital de recuperación que otra en riesgo de exclusión social, que además padezca una patología dual, deudas y causas pendientes con la justicia.

Debo aclarar que el capital de recuperación es solo un punto de partida y que, aunque influye, no determina quién se recupera y quién no. Para la primera persona del párrafo anterior sería como navegar en un buen barco con la mar en calma y el viento a favor, mientras que sería todo lo contrario para el segundo.

Por su parte, la implicación con el programa queda muy bien explicada en el post titulado 90 días, 90 reuniones donde hago énfasis en la idea de que ir a una reunión es mucho más que estar presente durante el transcurso de la misma. Por último, solo he de aclarar que cuando en el estudio se hace referencia al compromiso con la sobriedad no solo se alude a la abstinencia, sino que abarca todos los aspectos de la recuperación.

Resultados generales del estudio

En primer lugar, debo señalar que casi el 70% de los participantes en el estudio asistían regularmente a grupos de ayuda mutua, a partir de ahora denominados miembros regulares. El resto fueron personas en abstinencia o que habían reducido considerablemente su consumo de sustancias, a partir de ahora denominados no miembros. Aunque muchos no miembros son personas que han recibido o reciben tratamiento, otros han experimentado lo que se conoce como recuperación natural.

Por supuesto, los miembros regulares mostraron una cantidad significativamente superior de indicadores de capital de recuperación, implicación con el programa y compromiso con la sobriedad que los no miembros. Dentro de los miembros regulares se hizo una comparación adicional entre los que asistían a grupos de 12 Pasos y a otros grupos. Si bien los resultados fueron bastante parejos, los que asistían a grupos de 12 Pasos mostraron mayor compromiso con la sobriedad.

El análisis de otro grupo de variables también favorecía a los miembros regulares sobre los no miembros. Los primeros mostraron mayor porcentaje de abstinencia y menor tasa de recaída. También se observó que un mayor porcentaje de los miembros regulares tenía empleo y formación. Otro dato interesante es que el 41% de los miembros regulares reportan combinar la asistencia a estos grupos con el tratamiento residencia o esquemas de postratamiento.

Por último, el promedio de edad de los no miembros tendía a ser significativamente menor que la de los miembros regulares. Debo aclarar que alrededor del 30% de los no miembros ha asistido alguna vez a las reuniones de los grupos de ayuda mutua, que el 10% reconoce que han tenido algún papel en el cambio que han iniciado, pero solamente el 4% asistía alguna que otra vez a los grupos en el momento en el que se realizó el estudio.

La construcción de redes de recuperación

Dado que el apoyo social que se recibe en recuperación es un elemento importante, es necesario que las una persona que ha decidido abandonar o reducir un patrón de consumo se distancie de aquellas personas que lo favorezcan. En este contexto, las amistades o compañeros de consumo son considerados como redes negativas.

En el presente estudio se observó que tanto los miembros regulares como los no miembros habían reducido de una manera similar su contacto con estas redes sociales negativas. La clave para entender los mejores resultados de los miembros regulares quizás deba encontrarse en su capacidad de crear nuevas redes de recuperación. No se trata solo de evitar las “amistades peligrosas”, sino de acercarse a entornos y grupos de personas que comparten el mismo problema y que luchan por conseguir los mismos objetivos.

Desde un punto de vista social se ha sugerido que estos grupos pueden ser un conducto hacia una mayor integración social en la comunidad. Ello podría explicar que muchos puedan conseguir y mantener un trabajo, o retomar los estudios. Por lo que puede afirmarse que estas personas están mejor “equipadas” para sostener su recuperación.

A modo de conclusión

Aquellos adictos que complementan o sostienen su proceso de recuperación asistiendo de forma regular a grupos de ayuda mutua muestran un mayor capital de recuperación, capacidad para construir nuevas redes de recuperación y mayor compromiso con la sobriedad que sus contrapartes que usan otros recursos.

De forma general estos tres factores se encuentran presentes, cualquiera que sea el grupo de ayuda mutua que empleen; sin embargo, los valores del compromiso con la sobriedad son ligeramente superiores en aquellos que acuden los grupos de ayuda mutua de 12 Pasos.

Puede afirmarse que la asistencia regular a grupos de ayuda mutua equipa mejor a sus miembros para mantener procesos estables y duraderos en la recuperación de adicciones. Por tanto, la asistencia a estos grupos podría resultar un complemento de gran utilidad a los enfoques clínicos para el tratamiento de las adicciones.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.