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Adicciones y aislamiento: el primer paso es reconocer el problema y pedir ayuda

Negación y pedir ayuda en la adicción

Adicciones y aislamiento: el primer paso es reconocer el problema y pedir ayuda

Adicciones y aislamiento: el primer paso es reconocer el problema y pedir ayuda

Hace algunos años escribía un artículo sobre el efecto que aporta el contexto terapéutico de una intervención sobre la propia intervención. Ello quiere decir que una intervención tiene efecto sobre el problema que pretende resolver; sin embargo, el contexto donde dicha intervención se realiza aporta un valor añadido que a veces puede llegar a ser el total del efecto en sí.

Un buen ejemplo de esto lo tenemos en intervenciones consideradas como placebo que pueden ser efectivas tanto en el área de la salud como en el deporte. Ello ocurre porque una idea solo puede ser efectiva en el contexto adecuado. Si ello resulta importante en las intervenciones clínicas, aún más en el área de las adicciones.

Las adicciones son una enfermedad donde la voluntad queda secuestrada por el impulso

Si entendemos que las adicciones no solo son un mal hábito que un individuo puede cambiar a base de fuerza de voluntad, sino que es precisamente una enfermedad donde la voluntad queda secuestrada por el impulso de consumo, podremos asumir que una buena intención o la lectura de un buen texto motivador en un contexto de aislamiento tendrá poco efecto sobre la persona. Sobre todo, si pretendemos que ese efecto se mantenga en el tiempo.

Antes de analizar por qué el aislamiento es un importante factor de riesgo para las adicciones, debo detenerme a analizar el aislamiento en sí mismo, como un importante factor de riesgo general.

Aislamiento social VS percepción subjetiva de soledad

En este contexto de pandemia causada por la COVID-19, se comete un importante error cuando se confunde la distancia social y el propio confinamiento con el aislamiento social. El aislamiento social se encuentra relacionado con situaciones de elevada vulnerabilidad y exclusión. Este concepto se entiende mejor si se aplica a colectivos y personas que a veces son “invisibles”, están ahí, pero las personas suelen pasar de largo sin verlos, como si no existieran.

Cuando muchas personas hablan de aislamiento social, solo se están refiriendo a una percepción subjetiva de soledad

Esos colectivos y personas estaban ahí antes de la pandemia y es probable que se tornen más numerosos y vulnerables después de la misma. El efecto de esta pandemia sobre la economía no ha hecho más que comenzar y en un post anterior abordé las estimaciones de “muertes por desesperación” que se esperan en los años venideros. En lo personal me gustaría pensar que nuestros gobernantes sabrán estar a la altura que las circunstancias requieren y que usarán estas estimaciones precisamente para establecer políticas destinadas a impedir que se cumplan.

Dicho esto, debe quedar claro que cuando muchas personas hablan de aislamiento social, solo se están refiriendo a una percepción subjetiva de soledad. El aislamiento que ocasiona la distancia interpersonal que sentimos al no poder ver a nuestros familiares y amigos, muchas veces no puede ser llenado con videollamadas.

¿Puede una persona sentirse aislada teniendo compañía?

En efecto, la respuesta a esta pregunta es afirmativa. Los ejemplos son muchos y van desde el señor que va en el metro hasta el abuelo sentado en el sillón al que nadie mira o con el que nadie habla, aunque en la casa vivan muchas personas. Las interacciones de este abuelo son escasas a lo largo del día.

En un estudio llevado a cabo en el Reino Unido el 45% de las personas reportaron sentirse solos y en Australia la cifra se elevó al 60%. También en España la soledad es un problema, sobre todo a medida que se incrementa la edad de las personas.

Son numerosos los estudios que abordan los efectos de la soledad sobre la salud física y mental e incluso la incidencia que tiene sobre la mortalidad. Es que en este punto también hay que diferenciar la soledad buscada de la soledad impuesta. No es lo mismo que yo desee estar unos días en casa solo y con el móvil apagado, o irme una semana a un retiro, que no tener con quién hablar.

Aislamiento, soledad y adicciones

Una interesante analogía ha sido establecida con la soledad de la criatura de Frankestein. ¿Cuántos lectores saben el nombre de esta criatura? Usualmente le llamamos Frankestein, pero su nombre es Adam. ¿Nos interesa el nombre y la historia de cada persona que padece una adicción? ¿Cómo comenzó su consumo y declive? ¿Qué fondos ha tocado? El estigma de la enfermedad le ha bautizado como “Adicto”, una criatura de la adicción, y su nombre se ha perdido.

La persona que padece una adicción en activo suele estar en negación

Son numerosas las personas con adicciones que se encuentran en situación de exclusión social. En este punto debo destacar la labor que desde hace casi dos décadas realiza la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones para ayudar a estas personas a recuperarse y reinsertarse en la sociedad.

Sin embargo, también existen aquellas personas que se sienten aisladas como causa del consumo, pero difícilmente son capaces de verlo. Debido a ello culpan de su situación a sus familiares, empleadores, la sociedad o el gobierno. Ello ocurre porque la persona que padece una adicción en activo suele estar en negación.

¿Qué es la negación?

En este contexto, se trata de un mecanismo de defensa mediante el cual una persona se enfrenta a los conflictos negando su existencia, relación o relevancia. Es un continuo que va desde negarse a aceptar unos aspectos de la realidad hasta la realidad en su conjunto en los casos más graves.

La negación no solo se da en la adicción, la podemos ver muchos aspectos de la vida y puede ser un fenómeno social. Si tomamos como ejemplo el enfrentamiento a esta pandemia, la vemos las comunicaciones oficiales de numerosos gobiernos. Por ejemplo, en enero y febrero era algo que estaba ocurriendo en China pero que no era probable que nos afectara, por lo que no se tomaron a tiempo medidas que podían haber salvado miles de vidas.

La negación como mecanismo de defensa muestra a la persona la realidad que quiere ver

Ahora que enfrentamos una segunda ola, desde agosto ya se podía ver que los contagios iban en aumento en España, pero se restó importancia al problema y se dijo que todo estaba bajo control, que había profesionales y recursos. Hoy en Madrid las UCIs están al 90% de su capacidad y la atención primaria desbordada. Por último, el personal de salud que enfrentó la primera ola con tanta entereza se encuentra desgastado, desbordado y pidiendo refuerzos que no llegan desde hace meses, pero “todo está bajo control”.

Todo este asunto me lleva a pensar que si en estas esferas, donde existen equipos de expertos y agudos políticos profesionales que estoy seguro quieren hacer lo mejor que está en sus manos, puede verse la negación como mecanismo, cómo no se va a ver en una persona cuya vida se está perdiendo por causa de su consumo y aun así te dice en una entrevista clínica “lo controlo”.

El problema de la negación como mecanismo de defensa es que muestra a la persona la realidad que quiere ver, pero aparta de su vista los elementos de análisis más importantes que le permitirían tomar decisiones acertadas. Una persona en negación no puede ver el problema y, si no ve el problema, no puede tomar decisiones correctas o pedir ayuda a tiempo.

Negación y aislamiento en las adicciones

Es precisamente la negación o incapacidad de ver lo que para otros resulta obvio, lo que hace que la persona que padece una adicción se aísle. Cuando otros comienzan a hacerle de espejo y le confrontan con una realidad que no es la que ve, se aleja y aísla. “Son unos exagerados”, “éstos son tontos” o “estoy harto de que me quieran controlar” son frases que ilustran la negación.

La incapacidad de ver lo que para otros resulta obvio hace que la persona que padece una adicción se aísle

En fin, para que alguien afectado por la enfermedad de la adicción pida ayuda resulta necesario que primero venza la negación. En algunos casos acceden a realizar un tratamiento por presiones familiares, pero llegan al centro en negación. En otros casos, creen que su adicción es solo a su sustancia de elección, pero no ven que el alcohol o su relación con el sexo, el deporte, la comida o las compras (según el caso) puedan ser detonantes importantes de su consumo.

¿Cómo vencer la negación y pedir ayuda?

Aquí volvemos al contexto, muchas personas suelen pedir ayuda después de tocar fondo. Un fondo es una experiencia cuyas consecuencias inevitablemente hacen ver a la persona que padece una adicción que tiene un problema. Aunque se dice que si no se elige el camino de la recuperación esta enfermedad tiene tres finales que son el hospital, la cárcel o la muerte, no es necesario llegar a esos extremos para que alguien toque fondo.

A veces hay que “ayudar” a la persona a tocar fondo para que tome conciencia de su enfermedad y, en este sentido, el trabajo que desde la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones se realiza con las familias resulta fundamental. En etapas tempranas una “ayuda” de la familia puede ser algo tan simple como no pagar una deuda de consumo o no dejar que entre en casa bajo los efectos de la sustancia.

Un fondo es una experiencia cuyas consecuencias inevitablemente hacen ver a la persona que padece una adicción que tiene un problema

En algunos casos un NO firme y cariñoso en el momento preciso puede ser más que suficiente. En una analogía con el sistema de salud, podríamos decir que las familias son nuestro equivalente a un servicio de Atención Primaria. Si funciona bien, el trabajo de los demás sistemas se beneficia enormemente.

Para no cansar demasiado al lector, dejaré la reflexión en este punto y le invito a retomarla en el siguiente post. No es un tema sencillo y hasta ahora solo he hecho referencia al problema de la adicción y las dificultades que tienen aquellos que padecen esta enfermedad para mantener sus intenciones de no consumir o pedir ayuda en un contexto de aislamiento o por su percepción de soledad. Sin embargo, quedan más temas y contextos por abordar en esta área.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD

Adicciones: ¿Qué son y cómo recuperarse