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Carta de despedida de sustancias

Carta de despedida

Carta de despedida de sustancias

Carta de despedida de sustancias

Despedida de sustancias

Aquí me encuentro por fin a punto de dar uno de los pasos más importantes de mi vida. Después de tanto tiempo deseando que llegara este momento, me encuentro con la mejor oportunidad de mi vida para, por fin, despedirme de forma contundente y honesta de lo que ha formado gran parte de mi vida, que tanto me ha quitado y tanto daño me ha hecho. Empezaría por ti, sí, cocaína, mi sustancia de elección, pero esta vez elijo yo y te dejo para el final.

Alcohol, contigo empezó todo, cuando tan solo hace 15 años ya te hiciste con parte de mi vida, dejé de lado todo lo que para entonces me gustaba hacer en mi tiempo libre e incluso comencé a abandonar amistades para seguir contigo. Me diste coraje, valor y una falsa autoestima, que me hacía sentir una persona diferente. Encontré en ti la solución a todos mis problemas para conectar con la gente. Te aceptaba y te aceptaban y me ayudaste mucho a controlar mi vida social; era incapaz de pasármelo bien sin ti. No vi el problema llegar, pero llegó y terminaste siendo la catapulta que me llevaría directo a la cocaína. No tengo miedo a decirte adiós, a prescindir de ti para toda mi vida, pero soy consciente de lo peligroso que sería volver a hacerte parte de mi vida. Me llevarías directo al hoyo en el que tanto tiempo he pasado y del que poco a poco voy saliendo. Por eso estoy convencido de que una vida entera sin ti es posible y es lo que deseo. Hasta nunca.

Mi vida de autodestrucción avanzaba sin control. Casinos, juego, apuestas; como sea que te llames. Llegaste cuando peor estaba y no tardaste en quedarte conmigo. Contigo encontré, en mi máxima soledad de consumo, una forma de no sentirme solo, pero me llevaste irrevocablemente a mi mayor soledad y desesperación junto a la cocaína. Literalmente, me has arruinado en todas sus formas posibles. Me he sentido impotente, triste y desesperado. Siempre volvía a ti con esperanzas que me llevaron a tocar fondos indescriptibles. Tardé tiempo, mucha tristeza, fracaso e impotencia en aceptar que tenía un problema contigo. Y aun a pesar de ponerme límites contigo apuntándome a la Comisión Nacional del Juego, encontré la forma de seguir arruinándome y destrozando el bienestar de mi familia y el mío. Fuiste la parte más visible de mi adicción, contigo comenzó mi recuperación hace ya mucho tiempo y ahora entiendo y comprendo que eres mi mayor detonante para una recaída junto con la cocaína. No te quiero en mi vida y punto.

Digo adiós a mi forma de buscar relaciones en momentos de soledad por medio del pago, donde mi baja autoestima y vergüenza no me dejaban afrontar la vida tal y como es. Es el momento de descubrirme, comenzar a repararme por dentro para poder enfrentarme con valor y sin miedo a los obstáculos que eliminaba con dinero y cocaína en mis relaciones personales y sentimentales. Me toca mostrarme tal y como soy para poder así arriesgarme a tener relaciones sanas.

Mi droga de elección es la que es, todo ha girado en torno a ella, tanto el alcohol, casino y relaciones. Desprecio y aborrezco todo lo que he hecho bajo el consumo de la cocaína. Me he perdido a mí mismo, a mi esencia, a mis ganas de vivir y a disfrutar de la vida.

Me convertiste en una persona que desprecio. Pienso y deseo jamás haberte conocido, me encantaría poder volver a ese punto en el camino en el que jamás habría sabido de ti, pero ya no sirve de nada. Me conociste débil, frágil y dolido. Son muchas noches, sueños e ilusiones arrebatadas. No te quería en mi vida, pero te quedaste y no me di cuenta. No creía en ti, pero me hiciste disfrutar, cambiar y alcanzar lo que ni siquiera podía imaginar. Eres sigilosa en el tiempo y letal cuando apareces. Sé que no me quieres olvidar, ni yo a ti, pero mi vida no te pertenece y no te la voy a entregar. Fracasarás.

Atrás dejo en mi camino junto a ti los escombros de un huracán, heridas que dejarán una cicatriz que no me dejarán olvidarme de ti para siempre. Me has gustado parte de mi vida, a mi alma y la persona que más he querido y tanto tiempo hemos pasado juntos. A esa persona que se alejaba caminando de la mano de mi guardián más querido, mi madre, y sabía que aun a pesar de su marcha anunciada, el dolor y la tristeza inmensa, con ella sería diferente, nos queríamos.

He llorado, gritado y te he odiado, pero nunca conseguía olvidarte. Convertiste mi vida en un día que se repetía, conocía tus trampas pero siempre volvía a caer.

Es hora de emprender viajes diferentes, ahora sí. Ya sé como: con honestidad, receptividad y buena voluntad. Y sobre todo reconociendo que no podré olvidarte jamás, pero sí vivir sin ti.

Me despido de ti para siempre, yo mientras caminaré para encontrar a mi verdadero yo.

Hasta siempre,