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Carta de Despedida: «Hoy tengo ganas de vivir limpio»

Carta de despedida de sustancias

Carta de Despedida: «Hoy tengo ganas de vivir limpio»

Carta de Despedida: «Hoy tengo ganas de vivir limpio»

Hoy, a la edad de 47 años, después de estar a punto de terminar mi I fase de tratamiento de recuperación. Tras haber formado parte de todos los acontecimientos de mi vida, tanto los positivos como los negativos. Tras más de 30 años de consumo junto a mí. Hoy, me despido de vosotras, malditas sustancias. Vosotras que, tras risas y falsas promesas, me garantizabáis una vida mejor, una vida sin sufrimientos, superando mis miedos y temores. ¡Qué engañado me teníais, qué enganchado! Os prioricé ante todo, fuisteis lo más importante de mi vida, no concebía ningún acontecimiento, viaje o reto sin que estuvieseis a mi lado.

Pero hoy, tras haber tocado el fondo más oscuro, tras haber perdido todo por lo que he luchado en mi vida, tras haber aprendido a aceptar mi impotencia ante todas vosotras, vosotras que habéis vuelto mi vida ingobernable. Hoy, me siento fuerte, convencido y decidido a echaros de mi vida hasta el final de mis días.

Hoy, tras haber tocado el fondo más oscuro, tras haber perdido todo por lo que he luchado en mi vida, me siento decidido a echaros de mi vida hasta el final de mis días.

Sois muchas, cada una de vosotras vestidas de distintos colores, aromas y sabores pero todas vosotras habéis conseguido lo mismo, mi destrucción como ser humano libre e independiente. La absoluta pérdida de mi dignidad humana. Manejándome a vuestro antojo como una marioneta rota, sin control, sin ningún tipo de decisión.

Empezaré por ti, cannabis, como me enganchaste, embaucaste, con tu aroma, tu sabor, tu sensación de relajación camuflada. Quizás fuiste la que más tiempo estuvo presente en mi vida. Me convertiste en un apático, me quitaste mis ilusiones, mis proyectos, mis metas bajo esa nube de falso bienestar.

Vosotras, las químicas, alterando todo mi sistema nervioso, mis emociones, mis sentimientos, mi percepción de la realidad. Iban pasando los días, las semanas, los meses, los años y yo sin sentir, sin poder ser realista, sin ser responsable de mis actos. Todo el día anestesiado, aletargado en un bienestar irreal.

Fuiste apagando mis ilusiones, mis sentimientos, introduciéndome en una espiral de soledad, tristeza, frustración, dolor y fracaso

No podría despedirme de vosotras sin mencionarte, sin hacer un análisis crítico del perjuicio que me has causado, sí, hablo de ti, maldito alcohol. Sustancia legalizada y socialmente aceptada, me embriagaste desde el primer día que te probé. Producías en mí un estado de euforia, de satisfacción, de poder real, que me hacía sentir superior. Contigo podía conseguir todo lo que me proponía. Todo era falso e irreal como tú. Todo era mentira. Me fuiste apagando como una vela que se consume poco a poco. Me ibas introduciendo en un agujero oscuro, frío y solitario.

Fuiste apagando mis ilusiones, mis sentimientos positivos y negativos introduciéndome en una espiral de soledad, tristeza, frustración, dolor y fracaso. Poco a poco me ibas haciendo pequeñito. Anulaste mi percepción de la realidad. Mi mirada se redujo solo a mí, sin poder ver a mi alrededor o poder sentir todo lo que realmente estaba perdiendo. Me estabas matando lentamente y yo ni podía ni supe reaccionar.

Me ahogaste en un vaso de conformismo, no sabía tomar acción. Pasaban los días esperando la irreal solución a todos mis problemas que cada vez iban creciendo más y más hasta llegar a hundirme en la tristeza y decepción personal más profunda. Dejé de quererme, de cuidarme, de sentir, de dar amor a toda la gente que me quería y me fui alejando lentamente.

He aprendido a aceptar esta enfermedad que padezco: la adicción

Hoy, solo por hoy y gracias a la recuperación, he aprendido a eliminar mi negación ante mi problema con vosotras. A aceptar esta enfermedad que padezco: la adicción. Una enfermedad progresiva y mortal que no tiene cura. Hoy, gracias al programa de los 12 pasos y a las herramientas aprendidas en mi tratamiento en la Fundación Recal puedo y deseo con firmeza deciros que ya no os quiero en mi vida, que me alejaré de vosotras para siempre. Que todos esos comportamientos adictivos que me llevaban a vuestro consumo solo hoy sé reconocerlos, identificarlos para no volver a caer en ellos. Que tras rendirme, soltar el control y aceptar, podré, gracias a las herramientas, tomar otro camino en mi vida fuera de vosotras. Otro camino que será duro con alegrías y tristezas como es la vida misma, pero sin vosotras.

Hoy tengo ganas de vivir limpio, de sentir, de enorgullecerme de mis virtudes y de intentar minimizar mis defectos, mi autocompasión. De intentar recuperar mi vida anterior

Cambiaré esa culpabilidad que me hacéis sentir por responsabilidad, solo por hoy y pase lo que pase no consumiré. Me mantendré limpio, aplicaré el programa durante toda mi existencia para conseguir vivir limpio. Sé que no va a ser fácil, que estaréis ahí acechándome para que en cuanto me distraiga me olvide de mi enfermedad, que me volveréis a intentar atrapar en vuestros brazos. Hoy tengo ganas de vivir, de vivir limpio, de sentir, enorgullecerme de mis virtudes y de intentar minimizar mis defectos. Mi autocompasión. De intentar recuperar mi vida anterior. De sentirme libre de poder equivocarme en mi vida, pero siempre sin estar envuelto bajo vuestros efectos, maldita sustancias.

Os maldigo y aborrezco, me quitasteis la ilusión por vivir, me habéis quitado todo y ahora me toca mí decidir, luchar con todas mis fuerzas por volver a ser yo mismo. Por volver a tener ilusión por la vida, por poder disfrutar de mis hijas, de toda la gente que me quiere. De sentirme válido y pleno, puro y limpio. Me despido de vosotras, malditas sustancias. Ahora puedo decir que soy un adicto en recuperación.