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Carta de despedida Fase II: «Me habéis enseñado que hay otra manera de vivir»

Carta de despedida adicta en recuperación

Carta de despedida Fase II: «Me habéis enseñado que hay otra manera de vivir»

Carta de despedida Fase II: «Me habéis enseñado que hay otra manera de vivir»

No sé en qué momento empecé a vivir mi vida desenfadada. No lo sé.

No sé en qué momento me pareció más fácil moverme en la nebulosa, el no querer ver que era mejor la niebla… No lo sé.

No sé cómo la locura se instaló en mi vida sufriendo tanto, siendo tan vulnerable a todo y a todos, francamente, no lo sé.

Cómo pude pensar dejar de consumir consumiendo, u no sé por qué me he pasado la vida en rebeldía reaccionando ante todo el mundo que me rodea sin ver mi parte de responsabilidad en nada, ¡viviendo la vida de los demás, afectada por todo, siempre con el foco fuera de mí, desenfocada!

No lo sé.

Sé que soy adicta y que tengo una enfermedad crónica que solo yo puedo parar.

Sé que en mi cabeza voy a tener una lucha permanente de «ideas buenas» y «malas» y que de mí depende las que dejo de alimentar.

Estoy aprendiendo a vivir día a día, a vivir el AHORA, que es un regalo, por eso se llama PRESENTE.

Poco a poco voy cambiando, y sé que es posible, actos, hábitos y actitudes.

Ahora tengo herramientas para aprender a vivir de nuevo. Evito lugares, personas y cosas. Ya sé que mi recuperación es lo primero, tengo unos principios espirituales para apoyarme, honestidad, buena voluntad, humildad y receptividad, os tengo a vosotros, a los grupos, a mi madrina, hago servicio, rezo y empiezo a meditar.

12 pasos que me llevan de la esclavitud a la libertad para elegir una vida real. 12 pasos que han acabado con «mis excusas» .

Ahora creo que este milagro es posible, que un «algo» (para mí, Dios), muy superior a mí, me ayuda, me acompaña y que no estoy sola.

Ahora estoy aprendiendo a sentir, a dejar que las emociones pasen, a dejar que la vida suceda. ¡A enfocar!

Ya sé que no puedo cambiar por el mundo, pero sí puedo cambiar la forma en la que yo reacciono ante él. Nada cambia, yo cambio todo cambia. Pero, poco a poco voy quitándome la culpa perenne que me acompaña y la cambio por responsabilidad.

Poco a poco cambio ese ¿por qué? eterno por un ¿para qué? me ha puesto Dios ante esta situación.

Estoy empezando a ponerme y a poner límites ¡qué invento!, a expresar lo que quiero o necesito, a comunicarme y no dar por sentado que los demás deben averiguar lo que siento.

Empiezo a decir «NO», y a sentirme serena y a soltar lo que no es mío. Ahora sé que puedo sentir, y que no pasa nada, que puedo permitirme sentir dolor y aprender a gestionarlo poco a poco sin dramatizar. Gracias.

Me habéis enseñado lo que es vivir en recuperación. Estoy tan agradecida por tantas cosas… Por poder mirar a mi interior y conectarme con la vida, con mi propia vida, por relacionarme con mi entorno sin defenderme (esto me cuesta,… poco a poco), por ir confiando en mí y mis posibilidades. Empiezo a cuidarme y quererme, a respetarme.

Por poder agradecer todo lo que tengo y por no llorar constantemente por lo que no tengo o dejé en el camino.

Por sentirme libre y ser feliz en lo que hago.

Me siento agradecida por ir perdiendo el miedo, miedo a todo.

Agradezco el dolor que he pasado este año con cada confrontación porque me ha ayudado a crecer, ¡a enfocar!

Gracias a cada uno de vosotros por vuestra valentía y apoyo, por las sugerencias y confrontaciones, me estáis haciendo más fuerte.

Me queda un largo camino que vivir, esto es solo el comienzo, tanto que aprender, pero lo más importante es que quiero hacerlo, tengo ilusión y ganas de vivir en recuperación. Merece la pena, cuento con todos vosotros para ello, os necesito.

«Recuperación de almas», me sonó raro, hasta cursi, sin embargo es como me siento, aquí y ahora, en ese proceso.

A todo el equipo de Recal, gracias porque me habéis despejado el camino oscuro por donde yo reptaba y me habéis enseñado que hay otra manera de vivir, que hacer las cosas a mi manera no da resultado. Me habéis enseñado a obedecer, a ser más humilde y responsable.

Habéis dado luz a mi vida, me habéis dado la recuperación y la capacidad de elegir. La vida tal como es y no como yo me la imagino. Espero no defraudaros. Eternamente agradecida.

Fdo. Una adicta en recuperación