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Carta de despedida de sustancias: «Ahora empiezo una nueva vida, cumpliendo hoy 90 días limpia»

Despedida de sustancias: Empiezo una nueva vida

Carta de despedida de sustancias: «Ahora empiezo una nueva vida, cumpliendo hoy 90 días limpia»

Carta de despedida de sustancias: «Ahora empiezo una nueva vida, cumpliendo hoy 90 días limpia»

Es la primera, y espero y deseo que la última vez que me dirijo a vosotras, sustancias.

Empiezo contigo, alcohol. Te conocí siendo una niña a la temprana edad de los 14 años. Empecé a tontear contigo en los parques junto a mis compañeros del colegio y, poco a poco, según iba pasando el tiempo  nos fuimos haciendo inseparables. Nunca faltabas a ningún plan del fin de semana. Eras el rey de mis fiestas y me hacías creer que junto a ti todo sería más divertido. Si no estabas tú, la salida sería un aburrimiento y no me lo pasaría también como me lo pasaba cuando estaba contigo.

Al principio me hacía ser una chica alegre, divertida, espontánea, atrevida, extrovertida…, pero según iba pasando el tiempo y te seguía consumiendo más y más, me ibas convirtiendo en una persona soberbia, chula, agresiva, violenta… Hasta el punto de depender de ti tanto, que si no estabas presente, no quería salir ni hacer nada.

Me has hecho pasar momentos muy divertidos, pero también momentos muy malos

Me transformabas en una persona que no era. Me has hecho pasar momentos muy divertidos, pero también momentos muy malos. Al final conseguiste que fuera esclava tuya y que no te pudiese soltar hasta el 25 de febrero de 2020, que fue cuando me di cuenta de que juntos no hacíamos una buena combinación. Me estaba dejando arrastrar por ti a un pozo sin fondo, y si seguía tu lado, lo más seguro es que me llevaras a los hospitales o directamente a la muerte. 

Por todo esto, alcohol, te digo que «solo por hoy» no te quiero más en mi vida.

Continúo contigo, hachís, apareciste en mi vida a los 17 años. Cuando te conocí por primera vez fue en uno de los botellones a los que solía acudir cada fin de semana. Al principio, no congeniamos muy bien porque me provocabas mareos.

A medida que te fui conociendo más, los mareos fueron desapareciendo, y lo que producidas en mí era una sensación de alivio, calma y tranquilidad en mis preocupaciones. Me hice dependiente de ti, hachís, pero a medida que te fui conociendo más, los mareos fueron desapareciendo, y lo que producías en mí era una sensación de alivio, calma y tranquilidad en mis preocupaciones. Me hice dependiente de ti, hachís, pero a raíz de una operación que tuve te dejé de golpe.

Al cabo de un tiempo nos volvimos a encontrar alguna vez, pero dejé de ser dependiente de ti, porque de haberte consumido tanto durante mi adolescencia, me producía es muchas paranoias, estaba siempre cansada, «aplatanada» y sin ganas de hacer nada. Ya no quiero saber nada más de ti, no eres bueno para mí; por eso te digo que «solo por hoy» estás fuera de mi vida.

De haberte consumido tanto durante mi adolescencia, me producía es muchas paranoias

Tú eres la siguiente, cocaína, la que fuiste la reina de mis fiestas, y la que casi me quita la vida. Llegaste a mí a través de terceras personas cuando yo tenía 23 años de edad, pero fui yo la que decidió compartir contigo 10 años de mi vida. En nuestros inicios estaba contigo cuando salía los fines de semana. Por aquel entonces no me resultaste para nada dañina, sino todo lo contrario, hacías que mis noches de fiesta fueran eternas, Y conseguías que no me cansase.  Y conseguías que no me cansase.

Quería vivir más de noche que de día, y tú en eso me ayudaste mucho, fuiste una gran experta. Según fui creciendo fueron ocurriendo episodios en mi vida que me hicieron mucho daño, por lo que te necesitaba para «anestesiar» el dolor, y de alguna forma taparlo y evitarlo. Cada vez me iba enganchando más y más a ti. Ya no te podía soltar. Te necesitaba en mi día día y, sobre todo los últimos cuatro años, no te he dejado sola casi ningún día.

Lo he intentado, pero estabas en mi cabeza constantemente y no desaparecías de mis pensamientos desde que me levantaba hasta que me acostaba. Claramente, estaba obsesionada contigo. Si no te tenía un día me volvía loca. Me ponía muy agresiva, violenta, malhumorada, sobresaltada, ansiosa, iracunda y me irritaba mucho. Era horrible. Lo peor de todo es que todos estos sentimientos que a mí se me generaban los cargaba contra mis seres queridos a los que he causado muchísimo daño.

Me ponía muy agresiva, violenta, malhumorada, sobresaltada, ansiosa, iracunda y me irritaba mucho

Toqué fondo contigo cuando me dieron dos ataques epilépticos que casi me cuesta la vida. Ahí fue cuando empecé abrir los ojos y me di cuenta del daño tan terrible que me estabas haciendo a mí y a las personas que más me quieren. Has conseguido que mi vida se volviera ingobernable, y ahora me toca pagar las consecuencias de mis actos por haberme creído que eras buena para mí, pero estaba totalmente equivocada. No quiero volverte a ver. He estado apunto de perderlo todo, pero gracias a mi Poder Superior, mi buena voluntad mi valentía, «solo por hoy» te pego una patada para no volver a saber nada más de ti.

Ahora empiezo una nueva vida, cumpliendo hoy 90 días limpia, de los cuales me siento súper orgullosa. Sé que el camino de la recuperación no va a ser nada fácil, pero solo tengo que poner todo de mi parte para poder comenzar de nuevo una vida limpia sin drogas; y que, además, me merezco.