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Carta de despedida de sustancias: «Ya no soy el mismo adicto ingenuo que caía en vuestras redes»

Carta de despedida de sustancias adicto en recuperación en Fase I

Carta de despedida de sustancias: «Ya no soy el mismo adicto ingenuo que caía en vuestras redes»

Carta de despedida de sustancias: «Ya no soy el mismo adicto ingenuo que caía en vuestras redes»

Se me hace raro escribir esta carta. Hasta ahora, cada vez que no me ha gustado algo o alguien, simplemente huía de ello sin dar más explicaciones.

Esta vez va ser diferente, como muchas otras cosas en mi nueva vida en recuperación. En esta ocasión, voy a enfrentarme directamente a lo que no quiero que permanezca en mi vida ni un segundo más, quiero que sea una despedida definitiva y no un hasta luego. Me despido de vosotras las drogas. Por primera vez en mi vida tengo el valor, la seguridad y la convicción de querer zanjar nuestra relación para siempre.

Primero me despido de ti, cocaína. Has sido mi sustancia de elección durante muchos años.

Me atrapas bajo la falsa sensación de seguridad que me creabas y con esa excusa te volviste fundamental en mi vida. Me siento engañado hasta tal punto que hasta ahora me ha dado vergüenza admitirlo. Me has quitado la vida poco a poco. Me has convencido para ir a contracorriente durante noches y días, a sentirme incomprendido, a hacerme creer que siempre era una víctima de todo lo que me rodeaba, a alejarme de todo y todos los que me han apoyado. Cuanto más solo me dejabas más te necesitaba y más me hundía. Me apoyé en tus efectos para sentirme invencible y lo que realmente conseguía era meterme más y más hondo en un agujero de difícil salida.

Has acentuado mi ego de tal manera que he sido una persona intratable y despreciable que yo mismo he llegado a darme asco.

No te quiero en mi vida nunca más, no hay posible reconciliación porque nunca perdonaré a quien ha querido matarme lentamente, a quien me ha hecho hacer lo que no debía y me ha quitado la ilusión de vivir.

También me despido de ti cannabis. Ahora he entendido el daño que me has hecho durante muchos años y yo no es que no lo viera, es que encima te defendía apoyando tu legalización. Qué equivocado volvía estar. Sustituí el alcohol por ti, creía que no eras perjudicial cuando realmente me estabas separando de mi vida. Me provocaste cambios de humor repentinos, desapetencia por socializar y te volviste fundamental para calmar los efectos de mi sustancia de elección cuando quería irme a dormir. Ralentizabas mi manera de pensar y me volviste lento de pensamientos. A ti también te digo adiós para siempre, fuiste una de mis mayores reservas y casi te dejo permanecer mintiendo de nuevo, ocultando tu existencia por no ser consciente de que eres igual de dañina que cualquier otra. Te llaman droga blanda, pero a mí ya no me engañas, eres igual que el resto de sustancias y no mereces una despedida con menos intensidad.

Ahora le toca el turno al resto de sustancias, a las químicas, de bata blanca o cualquiera que haya consumido de forma esporádica. Os quiero alejadas de mí, no me interesa nada que afecte a mi manera de ser, nada que me aleje de la vida que me aleje de la vida que estoy recuperando. Engañasteis a mi antiguo yo, conmigo ya no podéis, ya no soy el mismo adicto ingenuo que caía en vuestras redes, ahora soy un adicto en recuperación.