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¿El adicto nace o se hace? 

¿El adicto nace o se hace?

¿El adicto nace o se hace? 

¿El adicto nace o se hace? 

¿Una persona nace o se vuelve adicto? Este post va dirigido a analizar el papel de la herencia y el ambiente el desarrollo del alcoholismo, la drogadicción o la ludopatía, entre otras adicciones. Según los datos del Informe Mundial sobre las Drogas 2018, de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, 275 millones de personas consumieron drogas en 2016, al menos una vez. En este sentido, cabe destacar que alrededor de 30 millones han desarrollado una drogadicción.

Estos datos sugieren que algunas personas son más proclives a desarrollar estos trastornos que otras. Una explicación plausible se encuentra en el Síndrome del Déficit de la Recompensa, que describe la ejecución de comportamientos compulsivos o de consumo asociados a una baja liberación de dopamina, genéticamente condicionada. Razón por la cual, el individuo encuentra en el consumo una forma de equilibrar este déficit.

Herencia y drogadicción

Diversos estudios han mostrado que los comportamientos adictivos pueden ser heredados. De hecho, se ha estimado que los factores genéticos pueden explicar entre el 40-60%, del desarrollo de la drogadicción.

Comencemos analizando la influencia de los genes sobre el desarrollo del alcoholismo y el tabaquismo, respectivamente. Para ello me apoyaré en los resultados de una reciente revisión sobre el tema, publicada online en Toxin Reviews desde el 23 de mayo.

Los autores revisaron 22 nuevos estudios, realizados desde 2013 hasta 2018. Los resultados reafirman la evidencia de la participación de un componente genético, que predispone al desarrollo de la drogadicción.

Sin embargo, la gran cantidad de polimorfismos encontrados en las diversas poblaciones analizadas dificulta la identificación marcadores genéticos específicos.

Con relación a la adicción a la cocaína, una revisión publicada en Neuropharmacology resaltaba su alta heredabilidad. Un reciente estudio ha podido identificar modificaciones específicas, a través del empleo de herramientas de análisis bioinformático. Los resultados, publicados en bioRxiv en abril de 2018, muestran las potencialidades de estos hallazgos para el desarrollo de nuevas aplicaciones terapéuticas.

Otro tanto ocurre con la adicción a la heroína. Estudios publicados en PLOS| ONE y Scientific Reports mostraban patrones específicos, relacionados con la susceptibilidad a desarrollar esta adicción. En el lado opuesto, también se han podido identificar los marcadores genéticos de aquellos sujetos con mejor resistencia a la abstinencia. Los resultados de este estudio, publicado en Pharmacogenomics, sugieren que ello ocurre debido a su resiliencia ante el estrés presente en estos individuos.

Recientemente, Molecular Psychiatry publicaba un estudio, identificando un nuevo marcador genético de adicción al cannabis. En dicho análisis fueron comparados más de 3000 casos contra 9000 controles.

Los resultados de otro estudio sobre el tema, publicado en Addiction y realizado con más de 1000 sujetos, brindan aun mayor soporte a esta idea.

Aquel adicto que mostraba una predisposición genética a la dependencia del cannabis tendía a relacionarse con otros consumidores, a la vez que aumentaba su consumo a través del tiempo. En dirección opuesta marchaban los resultados de los controles.

¿Se hereda la adicción a la comida?

Si entendemos la adicción a la comida como un trastorno, sería lógico preguntarnos si el perfil genético de estas personas guarda alguna relación con el de la drogadicción. Es importante resaltar que, aunque comer es un instinto básico, no se hace referencia al perfil genético de la obesidad, claramente establecido, dado que menos del 25% de los individuos obesos cumplen con los criterios de adicción a la comida.

Un estudio publicado en Obesity, analizó el perfil genético de las personas que cumplen los criterios diagnósticos de adicción a la comida. La muestra estuvo conformada por cerca de 10 000 mujeres y la prevalencia de indicadores diagnósticos de este tipo de adicto rondaba el 3% de las participantes de mayor edad y el 9% de las más jóvenes.

Los resultados del análisis llevado a cabo en el citado estudio revelaron marcadores genéticos específicos relacionados con los criterios diagnósticos de adicción a la comida. Sin embargo, no se observó una asociación significativa con los criterios de adicción a sustancias. De hecho, se sugiere que las bases genéticas de la adicción a la comida y la drogadicción son diferentes.

Con respecto al Índice de Masa Corporal, los marcadores encontrados se encontraban mayormente relacionados con los aspectos hedónicos de la obesidad.

 

¿Un adicto que no consume sustancias?

La ludopatía es un comportamiento problemático, oficialmente reconocido como trastorno. Marc Potenza, uno de los más reconocidos investigadores sobre el tema afirmaba, en la 3ra Conferencia Internacional de Adicciones Comportamentales, que los factores genéticos contribuyen un 50% en el desarrollo de la ludopatía.

Al respecto, un estudio publicado en Molecular Psychiatry ha permitido explorar dichos factores utilizando ratas de laboratorio. Los resultados confirman la activación de determinados genes, en el desempeño de las tareas de juego a las que se enfrentan las ratas.

Dado que el sexo es un impulso básico, algunos autores han sugerido que puede haber una base genética en la hipersexualidad o la adicción al sexo.

Dado que el sexo es un impulso básico, algunos autores han sugerido que puede haber una base genética en la hipersexualidad o la adicción al sexo. No obstante, los resultados de un reciente estudio publicado en Psychoneuroendocrinology, sugiere que los cambios experimentados en un individuo que puede ser clasificado como adicto al sexo pueden tener mayor influencia epigenética.

Incluso para el uso compulsivo de Internet, un artículo publicado en Addiction Biology llega a estimar en un 48% la influencia de los factores genéticos.

Sin embargo, un estudio más reciente publicado en CNS Spectrums, aclara que aunque el uso problemático de Internet se relaciona con varios polimorfismos, estos solo tienen un efecto pequeño en el desarrollo del problema.

Por último, también se ha podido observar la influencia de la genética en relación con el uso problemático de videojuegos.

En Corea del Sur se llevó a cabo un estudio sobre el tema con 230 chicos, publicado en BMC Psychiatry en diciembre de 2018. Los resultados mostraron que aquellos chicos con criterios de adicción a los videojuegos, también presentaban polimorfismos en un gen específico, que no está presente en sus compañeros sin criterios diagnósticos.

Quizás el factor común en las adicciones sean las dificultades para el autocontrol, unida o mediada por rasgos de impulsividad. Sobre la impulsividad hemos hablado ya detenidamente en otro post de nuestro blog, de modo que en esta ocasión me centraré más en el autocontrol.

Heredabilidad del autocontrol

El autocontrol puede ser definido por la capacidad de suprimir o prorrogar la satisfacción de un impulso indeseado o inconveniente, en función de la satisfacción de otras metas más coherentes con el contexto y los valores del individuo.

Dicho de otra forma, es la capacidad renunciar a la obtención de una recompensa a corto plazo, para lograr otras a más largo plazo.

El 60% del autocontrol tiene su base en factores genéticos

Un meta-análisis sobre la heredabilidad del autocontrol, publicado en Neurscience & Biobehavioral Reviews en mayo de 2019, sostiene que el 60% del autocontrol tiene su base en factores genéticos. Los autores revisaron 31 estudios con gemelos.

Otros estudios muestran las dificultades que tiene un adicto para autocontrolarse ante el impulso de consumo o la presencia de su sustancia de elección.

El rol de los factores ambientales

Si bien los factores genéticos no son tan importantes a la hora de explicar el uso experimental de una o varias sustancias/comportamientos, cobran mayor relevancia en la medida en que se estructura un patrón estable de consumo como estrategia de afrontamiento ante el estrés o las dificultades de la vida cotidiana.

Una pregunta importante sería por qué determinados individuos necesitan recurrir al consumo compulsivo de determinadas sustancias o comportamientos para lidiar con el estrés y el malestar que generan los problemas de la vida cotidiana.

La importancia de los factores genéticos cambia en función del ambiente, pues se corre más riesgo en un entorno que facilite el consumo que en uno que ello no ocurra.

En este sentido habría que tomar en consideración el estilo de educación en la familia, los eventos vitales significativos, el nivel educacional alcanzado, las características del vecindario y la influencia de los amigos o compañeros.

Por tanto, comprender las diferencias individuales relativas a la susceptibilidad a los estímulos del entorno, no puede llevarse a cabo sin el estudio combinado de los factores genéticos y ambientales.

Con relación a estos últimos se plantea que deben superar un umbral de tolerancia para que un individuo se vuelva adicto.

Los genes cargan el arma y el entorno la dispara

¿Cómo se supera este umbral de tolerancia? Ello puede ocurrir debido a eventos traumáticos de gran impacto, o que el entorno del individuo no potencie las competencias necesarias para lidiar con los problemas de la vida cotidiana.

Al respecto, podemos citar como ejemplo una revisión publicada en enero de 2017 en The American Journal of Addictions.

Los autores realizaron una revisión de 26 estudios, para determinar los efectos conjuntos de los factores genéticos y ambientales sobre el consumo de alcohol en los Estados Unidos. 

La disponibilidad, el estatus socioeconómico o las normas sobre el consumo del entorno pueden ser factores que disparen el arma, previamente cargada por los genes

Factores como la disponibilidad del alcohol, el estatus socioeconómico, las normas sobre el consumo de las distintas comunidades estudiadas pueden ser factores que disparen el arma, previamente cargada por los genes. La disponibilidad de alcohol en aquellos barrios conflictivos, donde además exista discriminación racial o étnica, pueden ser importantes factores de riesgo de alcoholismo, que se incrementan si la persona se encuentra en riesgo de pobreza.

En fin, la adicción es un tema complejo donde interactúan diversos factores como los cambios neurobiológicos producidos por el propio consumo, la comorbilidad con otras enfermedades, los rasgos de la personalidad o la respuesta al estrés.

¡Feliz Semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD