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 Jóvenes y adicciones: el rol de los Grupos de Ayuda Mutua

Jóvenes adictos en Grupos de Ayuda Mutua.

 Jóvenes y adicciones: el rol de los Grupos de Ayuda Mutua

 Jóvenes y adicciones: el rol de los Grupos de Ayuda Mutua

En un post anterior abordaba el problema que representan las adicciones para los jóvenes, dado que la cantidad de ellos que cumplen los criterios diagnósticos para un trastorno por consumo de sustancias o juego patológico se cuenta por millones. Razón por la que resaltaba la necesidad de realizar campañas de promoción de salud que permitan fomentar estilos de ocio y diversión alternativos a las fiestas y el botellón y, diseñar estrategias de prevención que realmente prevengan.

En dicho post, también abordé la importancia de brindar un tratamiento adecuado a todos los que han desarrollado una adicción que, no solo debe limitarse a realizar una intervención exitosa, sino que debe proveer los cuidados de postratamiento adecuados. En este sentido, resaltaba la necesidad de crear redes de apoyo que les permitan incrementar su percepción autoeficacia y motivación para mantener la abstinencia. Como bien suele decirse, recuperarse es más que dejar de consumir, es aprender a vivir sin consumir.

La cantidad de jóvenes que cumplen los criterios diagnósticos para un trastorno por consumo de sustancias o juego patológico se cuenta por millones

Resulta fundamental para estos jóvenes, encontrar espacios de socialización que no giren alrededor del consumo de sustancias o las apuestas, en el caso de los jugadores. Dado los altos costos que suponen desde cualquier punto de vista desde el que se mire, cada vez que se logra que un joven salga del mundo de las drogas y se reincorpore plenamente a la sociedad los beneficios son incalculables.

Uno de estos entornos lo ofrecen los Grupos de Ayuda Mutua que se estructuran alrededor del Programa de los 12 Pasos. En este post, me gustaría revisar en profundidad los resultados de un estudio, llevado a cabo para entender cómo perciben los jóvenes este proceso. Los resultados del mismo fueron publicados el pasado mayo en el Journal of Child & Adolescent Substance Abuse.

Los Grupos de Ayuda Mutua de 12 Pasos

Los Grupos de Ayuda Mutua de 12 Pasos comenzaron con la experiencia de Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA). También para las adicciones comportamentales existen Jugadores Anónimos y Comedores Compulsivos Anónimos (GA y OA, por sus siglas en Inglés, respectivamente) como referentes. Son numerosos los grupos que aplican el Programa de los 12 Pasos para diversos problemas, pero no es objetivo de este post explicarlos todos.

Pues bien, suele ser común que los jóvenes que terminan un tratamiento residencial debido al consumo de alcohol y otras drogas comiencen a asistir a los grupos de AA y NA.  El valor de estos grupos como recurso ha sido reconocido dado que están ampliamente difundidos, son gratuitos y están disponibles en cualquier momento, sobre todo en aquellos en los que los recursos de salud no lo están.

Los jóvenes que terminan un tratamiento residencial debido al consumo de alcohol y otras drogas suelen comenzar a asistir a los grupos de AA y NA

Básicamente, en estos grupos se alienta a las personas a participar en las reuniones, abstenerse de usar sustancias “solo por hoy”, leer la literatura del programa, buscar un Padrino que le guíe en el trabajo con los 12 Pasos, conectarse con un Poder Superior tal y como cada cual lo conciba y hacer servicio. El cambio es interno, a través del desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter (honestidad, receptividad, humildad, buena voluntad, entre otras) que el Programa promueve.

El problema es que, aunque agrupan a millones de personas, la cantidad de jóvenes menores de 21 años apenas alcanza el 2% de sus integrantes. ¿Por qué esta cifra es tan baja? Intentaré explicarlo en el siguiente epígrafe.

¿Qué dicen los jóvenes?

Los investigadores del estudio realizaron entrevistas en profundidad a poco más de 20 jóvenes para conocer sus impresiones. Lo primero que hicieron los investigadores fue dividir la información extraída en diferentes unidades de análisis:

1) Percepción de los 12 Pasos

2) Motivación para trabajar los 12 Pasos

3) Trabajar el Programa

4) Barreras para la participación

Los resultados obtenidos en cada una de estas áreas permiten una mejor comprensión del proceso. Propongo que sigamos el orden establecido en el párrafo anterior y comencemos con la percepción de los 12 Pasos.

 

¿Cómo perciben el Programa de los 12 Pasos?

En este punto las impresiones variaban y para muchos dependía de la información que habían recibido. Muchos no habían oído hablar del programa y para los que sí, les parecía que era “una secta que da algo de miedo” o “un grupo de gente triste sentada en círculo”. Sin embargo, estas percepciones cambiaban una vez que los jóvenes comenzaban a participar en los grupos:

  • “Me he dado cuenta de que los 12 Pasos están ahí para ayudarte […] abordan cosas con las que te encuentras luchando y te dan herramientas para superar los retos que puedas encontrar en tu recuperación”.
  • “Al igual que los 12 Pasos ha corregido mi comportamiento, me ha hecho reconocer mis patrones […] es como si me dieran un propósito […] ayudar a otras personas es la mejor sensación […] estoy agradecido al programa y a las ideas que lo sostienen”.

Aunque no todas cambian de manera tan positiva, ni todos los jóvenes están dispuestos a hacer los pasos. Algunos declararon que “no todos los pasos son necesarios”, así como la asistencia a grupos y otros cuestionaron el principio de la abstinencia. Todo podría quedar resumido en el siguiente comentario: “yo no voy a grupos porque considero que no sería respetuoso ir sin estar sobrio; sin embargo, continúo en contacto con compañeros que sí mantienen la sobriedad”.

 

¿Cómo fluctúa la motivación para trabajar los 12 Pasos?

Al inicio la motivación en los jóvenes suele ser muy baja para trabajar los 12 Pasos. De hecho, muchos lo perciben como “tareas escolares”. El siguiente comentario lo ilustra perfectamente: “la forma en la que lo haces es como hacer los deberes y luego lo revisas con tu Padrino”.

Otros se sienten inspirados por las historias de recuperación que escuchan en los grupos: “Veo lo felices que estaban […] el tiempo limpio que acumulan […] estoy dispuesto a seguir sus consejos, quiero tener lo que ellos tienen”. Para otros es la forma de aprender a manejar otros problemas de salud mental.

Por su parte, para aquellos jóvenes con una larga historia de consumo y fondos, la motivación guarda más relación con una sensación de estar hartos de sufrir y sentir que logran “momentos de claridad”. “Me aterroriza pensar en lo que pueda pasar la próxima vez que consuma y estoy seguro de que, si no hago esto, la próxima vez llegará muy pronto”.

 

El trabajo con los 12 Pasos

Trabajar con los 12 Pasos significa mucho más que estar sobrio y asistir a reuniones, implica adoptar sus principios para el crecimiento personal y el desarrollo de las propias fortalezas del carácter. Trabajar los 12 Pasos potencia un nuevo estilo de vida.

En este punto existió coincidencia entre todos los entrevistado, es “un trabajo duro, requiere apoyo y supervisión”. Suelen coincidir en que la falta de esfuerzo o constancia en el trabajo lleva a muchos a repetir los viejos patrones autodestructivos. “O te implicas o no te implicas, pero es un trabajo que no se puede hacer a medias”.

Trabajar los 12 Pasos potencia un nuevo estilo de vida, pero requiere esfuerzo y constancia para no recaer

Algunos jóvenes con episodios recaída frecuentes refirieron que “mantener el equilibrio mental” era necesario para no desmotivarse.  Veamos cómo lo describe un paciente dual: “Permanecí sobrio durante dos años y, nuevamente, mi depresión retornó con fuerza. Tengo un gran problema con la depresión. Y se lo dije a todos […] Por eso no funcionó el Programa…”

 

Barreras para la participación en los Grupos de 12 Pasos

Las barreras a la participación en los Grupos 12 pasos se relacionan con la percepción del programa, la actitud y la resistencia a los conceptos espirituales. También factores como los estereotipos o la procrastinación juegan un importante rol, debido a que todos los entrevistados manifestaron que se resistían a asistir a estos grupos. “Pensé que eran estúpidos. Ya sabes […] lo único antes de la recuperación que vi sobre AA eran bromas en programas y esas cosas”.

Una escasa disposición, disfrazada de negación, es una de las barreras más difíciles de superar, como se ilustra en el comentario siguiente: “Todavía lucho con la idea de que soy un adicto. Sabes, no lo sé […] Este es, definitivamente, el obstáculo más grande”.

Las barreras a la participación en los Grupos 12 pasos se relacionan, fundamentalmente, con la percepción del programa, la actitud y la resistencia a los conceptos espirituales

Otra barrera es la abstinencia, muchos jóvenes se suelen revelar ante la idea de que no podrán consumir “nunca más”, aunque el programa diga “solo por hoy”. “Toda esa gente me dice cuán mejor puede ser la vida sin consumir […] mejor para ellos querrán decir […] seguro porque no les gustará drogarse tanto como a mí […] no veo cómo puede ser mejor la vida sin consumir”.

Otra barrera es que muchos jóvenes quieren hacer el programa a su manera. “En realidad, no estaba siguiendo el programa, solo estaba tratando de mantenerme sobrio por mi cuenta […] y comencé a drogarme de nuevo”.

Otra gran barrera constituye la no aceptación de los principios espirituales del programa, o una oposición directa a los mismos.  Básicamente basado en premisas incorrectas, como se ilustra en el siguiente comentario: “pensé que tenía que creer en Dios, rezar o algo así y eso no me gustó”.  Esta barrera tiene numerosas aristas, así que creo que le dedicaré un post íntegro más adelante.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD