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Jóvenes y adicciones: más vale prevenir que curar

Jóvenes y adicciones: más vale prevenir que curar

Jóvenes y adicciones: más vale prevenir que curar

Jóvenes y adicciones: más vale prevenir que curar

Tras esta etapa de confinamiento volvemos a nuestras vidas y, apenas íbamos retomando esta nueva normalidad, ya comenzaban a verse en las noticias los primeros encuentros de amigos, celebrando la desescalada con un “botellón”. Irresponsables en la desescalada es un buen titular con el que se resume esta idea.

Clínica Recal de Tratamiento de Adicciones también va reactivando sus talleres y estrategias de prevención para los más jóvenes. ADO Recal, nuestro programa para jóvenes en riesgo incluye talleres dirigidos a jóvenes y familias, pero también para profesionales sanitarios y de educación.

Hace algunos años dediqué uno de los primeros posts que salió en este blog al tema del consumo de drogas en los jóvenes. En el mismo reflejaba que el consumo de alcohol, tabaco y porros comienza en plena adolescencia, antes de los 18 años. Son conductas muy extendidas y sobre las que existe permisividad por parte de muchas familias y una parte importante de la sociedad.

“No es para tanto”: jugando a la ruleta rusa

“No es para tanto”, “no vale la pena alarmarse”, suelen decir algunos y quizás tengan razón. No todos los adolescentes que “coquetean” con el alcohol u otras drogas desarrollan una adicción, tampoco todos los que van a una sala de juegos o hacen apuestas online, menos aún los que se entusiasman con los videojuegos, ni tampoco todo el que comienza una dieta, a restringirse, y se da un atracón o asalta la nevera por la noche desarrolla un trastorno de la alimentación.

No creo que tenga que explicar el título de este epígrafe para que el lector comprenda que para muchos adolescentes será solo un juego, una historia divertida o embarazosa que contar; pero para otros y sus familias será el inicio de un verdadero infierno del que difícilmente se puede salir sin ayuda.

¿Uno de cada cuatro? ¿Uno de cada cinco? ¿Uno de cada diez? ¿De verdad importa cuál es la proporción de los que desarrollarán una adicción si cada una de las historias guarda un sufrimiento indescriptible?

Recuerdo que antes del confinamiento por el COVID-19, cuando manifesté mi preocupación por la lentitud con la que se reaccionaba a todos los niveles, algunos colegas me dijeron “no es para tanto, tiene una tasa de mortalidad bajísima”. ¿Podemos mirar a la cara a las familias de los más de 28.000 fallecidos confirmados y repetirles que “no es para tanto”? La tasa de mortalidad sigue siendo baja, si la comparamos con otras enfermedades, pero el dolor y el daño que ha causado este virus en cada familia son irreparables.

Las adicciones son una gran pandemia con una mayor tasa de “contagio” entre los jóvenes de la que jamás tendrá el COVID-19

Tabaco, alcohol y otras drogas (legales e ilegales) son los responsables directos de la muerte de más de 10 millones de personas cada año según datos de la OMS, pero seguro que “no es para tanto”. Somos casi 8 mil millones de personas en el mundo. ¿Qué porcentaje representan esos 10? Desde un punto de vista matemático es insignificante, pero ¿podríamos afirmar lo mismo desde un punto de vista humano?

Las adicciones son una gran pandemia que se ha normalizado y que tiene una mayor tasa de “contagio” entre los jóvenes de la que jamás tendrá el COVID-19. En 2018 solo en EEUU, 7 millones de jóvenes entre 12-25 años reunían los criterios para ser diagnosticados con un trastorno por consumo de sustancias ¿Seguro que queremos repetir que “no es para tanto”?

Hablemos de soluciones: promoción y prevención como líneas de contención

Obviamente, el primer nivel de intervención está sobre la tolerancia familiar y social y esto solo se logra con educación. La promoción de un estilo de vida saludable donde se den prioridad a otras fuentes de diversión, más allá de las fiestas y el consumo. Quizás deberían estar enfocadas hacia una mayor conexión con la familia, los amigos y la naturaleza de forma general.

Da igual cuántos mensajes se pongan en los medios acerca de que “el tabaco mata” o que “el alcohol y las drogas destruyen tu vida”, mientras no se promuevan estilos alternativos de diversión y ocio, el “eso no me pasará a mi” o “lo tengo controlado” serán respuestas frecuentes.

En Psicología esto se denomina percepción de invulnerabilidad, sensación de control o de muchas otras maneras. Lo importante es que, como los insectos que vuelan hacia la luz, es probable terminar estampados en los focos de un coche, si se me permite usar esta imagen.

Mientras no se promuevan estilos alternativos de diversión y ocio, el “eso no me pasará a mi” o “lo tengo controlado” serán respuestas frecuentes

El segundo nivel está en la prevención, como se señala en el título de este post. Ello implica identificar a las personas más vulnerables o en riesgo, para poder influir sobre ellas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido solo diré que el trabajo que se hace en ADO Recal va encaminado en esa dirección.

En un tercer nivel debemos trabajar con aquellos jóvenes que han desarrollado un patrón de abuso o dependencia, con consecuencias visibles en casi todas sus áreas de desempeño. Aunque existen enfoques de reducción de daños, yo creo firmemente que para detener la enfermedad hay que detener el consumo y cambiar.

Una vez que se ha logrado la abstinencia hay que trabajar en la prevención de recaídas. A este tercer nivel me gustaría dedicar el siguiente epígrafe.

 

¿Qué hacer una vez que hemos detectado el problema?

Una vez que se ha detectado un patrón de abuso o dependencia como el que he descrito en los párrafos anteriores, la mejor solución es buscar ayuda. Al tema de la recuperación de adicciones en los jóvenes se han dedicado numerosos estudios, que he venido resumiendo en diferentes posts.

En primer lugar, una vez que se ha vencido la negación y se acepta que padecer una enfermedad no es algo de lo que uno deba avergonzarse, debe operarse un cambio en la identidad social. Este cambio pasa por reconocerse como adicto, pero pasar de estar en activo a ser un adicto en recuperación. Este pequeño cambio de adjetivo lo define todo.

7 de cada 10 jóvenes que realizan un tratamiento residencial basado en el Modelo Minessota se mantienen limpios al año si al terminar el tratamiento asisten a terapia, Grupos de Ayuda Mutua y viven en un piso seguro

Más allá de dejar de consumir, el tratamiento debe también enfocarse en el desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter que permitirán al joven aprender a vivir sin consumir. Donde Amor y Servicio son imprescindibles.

En este contexto, se ha observado que los jóvenes que realizan un tratamiento residencial con el Modelo Minnesota, que es el que empleamos en la Clínica Recal de Tratamiento de Adicciones, tienen un mejor o peor pronóstico dependiendo de las opciones que eligen al terminar.

Por ejemplo, de los no eligen ningún sistema de apoyo para su postratamiento, solo 1 de cada 10 se mantiene limpio al año. Sin embargo, la cifra sube a más de 7 de cada 10 si se asiste a terapia, a Grupos de Ayuda Mutua y se vive en un piso seguro.

 

¿Qué opinan los jóvenes de la recuperación?

El pasado 23 de mayo se publicó un artículo en el Journal of Child & Adolescent Substance Abuse, acerca de la percepción de los jóvenes sobre el rol que juega el Programa de los 12 Pasos como apoyo para su recuperación. Luces y sombras, pues además de los elementos que fomentan la abstinencia, también aborda las barreras que perciben para seguir programa.

De forma general, las principales barreras reportadas suelen ser motivacionales. Todo comienza con una disminución de la motivación, que se refleja en dejar de participar en las reuniones y, por supuesto, concluyen con una recaída. En este punto, percibir que se tiene un gran problema y les ha causado muchos daños, puede contribuir a la permanencia en el programa.

Por otro lado, resulta de gran ayuda la influencia de sus pares y escuchar sus testimonios como fuente de motivación y esperanza. Esta retroalimentación positiva es lo que más les anima a “intentarlo”.

Más adelante, los nuevos miembros comienzan a experimentar en sí mismos los beneficios de estar limpios, que comienzan con la mejoría de la salud mental y continúan con una mayor capacidad de autogestión y una mejora sustancial en sus relaciones como potentes fuentes de motivación para seguir. Los resultados de este estudio merecen un post íntegro, así que creo que lo dejaré en este punto.

 

A modo de conclusión

A modo de comparación, podemos decir que la epidemia de las adicciones se extiende entre los jóvenes con una tasa de “contagio” que es impensable para el COVID-19.

La cantidad de jóvenes que, en el mundo reúnen los criterios diagnósticos para un trastorno por consumo de sustancias o varios, se cuentan por millones. Estos cálculos no tienen en cuenta las cifras de uso o abuso.

Existe permisividad en la familia y una parte de la sociedad que, sin tener en cuenta las estadísticas, les gusta pensar que “no pasa nada”, que “no es para tanto”. Ello dificulta el trabajo a nivel de promoción y prevención.

Una vez detectado el problema, solo queda pedir ayuda. También debo recalcar que, si realizar un tratamiento es el inicio, las intervenciones deben proveer cuidados de postratamiento y redes de apoyo.

Los Grupos de Ayuda Mutua para jóvenes con adicciones, como los que actualmente existen en AA o NA suelen ser de gran ayuda para muchos.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD