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La familia del adicto durante la cuarentena

Familiar del adicto durante la cuarentena

La familia del adicto durante la cuarentena

La familia del adicto durante la cuarentena

La adicción es una enfermedad que afecta no solo al que la padece, sino que impacta sobre la familia de forma directa. La familia sufre, se desespera y en muchas ocasiones no sabe cómo actuar. Pasa mucho tiempo negando el problema, luego lo minimizan, hasta que finalmente no queda otra que hacerle frente por las dimensiones que adquiere.

La adicción de un miembro de la familia es como el “elefante rosa” en medio de la habitación que todos hacen como que no ven. Sin embargo, la vida cotidiana antes del COVID-19 ofrecía vías de escape como permanecer en el trabajo o quedar con amigos. En fin, se trataba de intentar estar en casa el menor tiempo posible como estrategia de evitación, que funcionaba tanto para los afectados por la enfermedad como para los afectados por los enfermos.

En Recal ofrecemos grupos terapéuticos gratuitos para familiares, presenciales y online

Si esta realidad ya era difícil para cualquier familia, la situación se agravó más durante el confinamiento para aquellos que tuvieron que convivir bajo el mismo techo, día a día, con una persona con una adicción. El reportaje de Onda Cero del 11 de abril pasado sobre cómo sobrellevar el confinamiento con una persona adicta le puso voz a esta realidad. Recomiendo a todos los lectores que lo escuchen.

En Recal Clínica de Tratamiento de Adicciones damos mucha importancia al trabajo con la familia de las personas que padecen una adicción. Es importante resaltar que no he dicho “la familia de nuestros pacientes”. Nuestro trabajo la incluye, pero va mucho más allá.

Tenemos grupos terapéuticos gratuitos para familiares, presenciales y online, que se centran en el proceso del familiar. Usualmente estos llegan hablando del miembro que padece la adicción, pero van aprendiendo en estos grupos que se trata de compartir cómo les afecta y se sienten al respecto y, sobre todo, de adquirir herramientas para gestionar estas dificultades.

Todo comienza con una llamada

Son muchas las personas que llaman a nuestro centro para pedir ayuda, en algunas ocasiones es la propia persona que padece la enfermedad, pero en otras muchas son sus familiares. Entre mensajes y llamadas, solemos procesar alrededor de 100 solicitudes de ayuda cada mes. Debo recordar que, aunque tenemos un gran corazón, somos un centro pequeño.

Esta realidad no ha cambiado durante la cuarentena, solo que eran más los familiares que llamaban y a los que se les escuchaba más desesperados. En los primeros dos meses del confinamiento decidimos no recibir nuevos pacientes hasta que no pudiéramos descartar  la presencia de COVID-19 mediante medios diagnósticos fiables, así que nos dedicamos a escuchar y acompañar, en la medida de nuestras posibilidades, a las familias que solicitaban ayuda.

La cuarentena hizo que muchos familiares “tocaran fondo” y que el dolor que provoca buscar una solución para el problema fuera menor que seguir conviviendo con él

De estas llamadas pude sacar algunas conclusiones. La primera es que era imposible seguir negando el problema. La segunda fue que los conflictos generados por el pobre manejo de la abstinencia del adicto, confrontaron a los familiares con la falta de recursos que tenían para gestionarlos. La tercera radicó en la percepción de desesperación y angustia que es escuchaba en las voces de aquellos que llamaron. Por último, quedaba claro que estaban dispuestos a hacer lo necesario para solucionar el problema.

En fin, la cuarentena hizo que muchos familiares “tocaran fondo”. ¿Qué quiere decir esto? Que el dolor que provoca buscar una solución para el problema, aunque inmenso, sea menor que el dolor que le provoca seguir conviviendo con este. El fondo de cada cual es subjetivo, para algunos basta con un pequeño robo en casa y para otros es ver a su ser querido en prisión o en urgencias. No hay un límite para establecer cuándo un familiar tocará su propio fondo.

 

¿Qué ha ocurrido durante estos meses?

En post anteriores he hecho referencia al incremento del consumo de bebidas alcohólicas, benzos, porros, tabaco o comida durante el confinamiento. También he analizado cómo el miedo nos hace vulnerables y por qué resulta importante aprender a gestionar el aburrimiento. Por último hacía énfasis en el desarrollo de la resiliencia para salir fortalecido de esta dura prueba y cómo dos valores espirituales como la fe y la esperanza pueden ser de gran ayuda en este empeño.

En la entrevista del programa Más de Uno de Onda Cero antes mencionado, María Quevedo, directora sanitaria de Recal, aclaraba que “tener una adicción es complicado en confinamiento y sin confinamiento y quien quiere consumir, consume igual”. También comentaba que esta cuarentena ha ofrecido una oportunidad a muchas personas de darse cuenta de que realmente tienen un problema, motivándolos a buscar una solución, mientras que para otros solo ha contribuido a que su consumo aumente.

La cuarentena ha hecho darse cuenta a muchas personas de que realmente tienen un problema

En este contexto, una pregunta interesante puede ser qué ha ocurrido en aquellas familias donde alguno de sus miembros tiene una adicción. Debo reconocer que no he sido capaz de encontrar evidencia científica que aporte datos sobre este punto, aun cuando los estudios relacionados con esta enfermedad y su impacto en distintas áreas se van publicando con gran rapidez en las revistas científicas. Así que solo puedo apoyarme en las conclusiones extraídas de las numerosas llamadas que hemos atendido durante estos meses.

 

Familia, adicciones y la nueva normalidad

Aunque ya he dedicado un post integro a analizar cómo ayudar a la familia del adicto, creo que todo el proceso de desescalada y vuelta a una nueva normalidad merecen algún que otro matiz.

Un punto importante para tomar en consideración es si la actitud y el deseo de cambio de la familia se mantendrá una vez que finalice el confinamiento y sus fases de desescalada. Algunas personas podrán “huir del problema” al poder salir de casa.

Por otro lado, los que mantengan sus intenciones de cambio deben afrontar el problema de que usualmente no saben donde pedir ayuda. Luego, está el viejo problema de siempre, vencer el estigma, la culpa y la vergüenza que genera hacerlo.

Uno de los grandes aprendizajes que provee la recuperación del adicto al familiar son las 3C: no lo Causas, no lo Controlas y no lo Curas

En los inicios suele ser frecuente que el familiar se culpe o crea que puede controlar el consumo del otro vigilándolo, escondiendo las botellas o registrando sus cosas a ver si ha traído drogas. Uno de los grandes aprendizajes que provee la recuperación al familiar son las 3C: no lo Causas, no lo Controlas y no lo Curas.

Las familias seguirán necesitando ayuda en la nueva normalidad. El problema es que no podemos hacerlo con las viejas formas de encuentro. La razón principal se debe a que debe cambiar la concepción que tenemos de un grupo terapéutico o de ayuda mutua presenciales. Por suerte, las modalidades online han adquirido un gran protagonismo en este sentido, manteniendo a las personas que necesitan ayuda conectadas.

 

Familia y tratamiento de adicciones

En el tratamiento de adicciones, la amenaza continua del coronavirus supondrá un cambio en los modos de actuación de muchos centros, sobre todo aquellos como el nuestro que tienen un régimen residencial. En Recal, hemos publicado las medidas y protocolos a seguir para la admisión de nuevos pacientes.

En este sentido, se mantiene el trabajo con los familiares vía reuniones online. Brindar apoyo a las familias durante el tratamiento de un paciente en régimen residencial ha mostrado tener grandes beneficios para ambos. Los resultados de un estudio publicado recientemente en la Revista Internacional de Investigación en Adicciones, reveló que la asistencia regular a nuestros grupos de apoyo a familiares era un factor muy importante para la culminación exitosa del tratamiento por parte del paciente.

 

A modo de conclusión

La adicción de un miembro de la familia es como el “elefante rosa” en medio de la habitación, pues todos hacen como que no lo ven. Sin embargo, muchos no han tenido más remedio que reconocer que lo han visto, sobre todo en el momento actual.

En este sentido, la situación se hace más grave durante el confinamiento para aquellos que tienen que convivir bajo el mismo techo y día a día, con una persona con una adicción.

El confinamiento con un adicto ha contribuido a que muchos familiares “toquen fondo” y pidan ayuda. En Recal Clinica de Tratamiento de Tratamiento de Adicciones hemos registrado más llamadas de familiares pidiendo ayuda para sus seres queridos que padecen una adicción, que de los propios interesados en recibir tratamiento.

La recuperación para los familiares de personas que padecen una adicción supone asumir nuevos retos, sobre todo el desplazamiento de los grupos terapéuticos y de ayuda mutua hacia plataformas online.

La recuperación del familiar es un elemento fundamental durante las primeras etapas del tratamiento de un paciente con una adicción.

¡Entre todos venceremos al coronavirus!

¡Haz tu parte!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD