fbpx
   

La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces: ¡#QuédateEnCasa!

Ideas para combatir el aburrimiento en la cuarentena

La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces: ¡#QuédateEnCasa!

La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces: ¡#QuédateEnCasa!

Recuerdo un experimento muy famoso en Psicología, conocido como el experimento del malvavisco. En el mismo se daba la posibilidad a unos niños muy pequeños (3-5 años) de elegir entre comer una golosina en el momento o esperar 15 minutos y recibir dos golosinas. Desde nuestro punto de vista de adultos “maduros” la respuesta parece simple. Sin embargo, para un niño de 3 años no es tan fácil esperar 15 minutos para obtener una segunda golosina, y para un adulto se aplica lo mismo cuando se le pide que esté en casa durante unas semanas, aunque la recompensa sea salvar su vida y la de otros.

El resultado del estudio se comportó como la vida cotidiana, algunos niños pudieron resistir el impulso de comerse la golosina y otros no.  Si la ciencia se basa en la replicabilidad, con los adultos debería ocurrir lo mismo en esta situación excepcional, algunos sabrán obedecer las recomendaciones y otros no.

El gran enemigo a batir no es el COVID-19 sino una deficiente gestión del miedo, la ansiedad o el aburrimiento

Para estos últimos, el gran enemigo a batir no es el COVID-19 sino una deficiente gestión del miedo, la ansiedad o, simplemente, el aburrimiento. La policía ha tenido que incrementar los controles hasta tener que detener cada coche en Madrid, porque muchas personas siguen saliendo a la calle sin respetar las prohibiciones.

Al miedo y la ansiedad dedicaré los siguientes posts, pero al estar al inicio de la cuarentena, prefiero centrarme en el aburrimiento. No saber gestionar el aburrimiento resulta un factor de riesgo que no puede ser pasado por alto.

 

¿Cuán arriesgadas pueden ser nuestras decisiones cuando estamos aburridos?

“¿Qué hago con tanto tiempo libre?”, “Es que no sé estar sin hacer nada”, son frases que ilustran la dificultad de muchas personas para manejar el aburrimiento. El aburrimiento es un estado en el que no solemos tomar buenas decisiones, básicamente porque no sabemos estar a solas con la persona con la que estamos obligados a convivir el resto de nuestras vidas: nosotros mismos.

En este sentido, el consumo se convierte en una de las principales maneras de gestionar el aburrimiento y no hablo solo de salir a comprar compulsivamente a los comercios. Acciones tan cotidianas como fumar, comer o ver series de televisión como si no hubiera un mañana son ejemplos de una mala gestión del tiempo libre.

No sabemos estar a solas con la persona con la que estamos obligados a convivir el resto de nuestras vidas: nosotros mismos

Un reciente estudio publicado en el Journal of Behavioral Decision Making, compilaba los resultados de tres experimentos sobre la toma de decisiones en situaciones de aburrimiento. En el primer estudio se observó que las personas con alta propensión al aburrimiento informaron de una mayor toma de riesgos en los ámbitos financiero, ético, recreativo y de salud o seguridad.

En el segundo estudio, se pidió a los participantes tomar una serie de decisiones arriesgadas. Pues bien, en condiciones de aburrimiento se observó un mayor incremento de este tipo de decisiones. Por último, en el tercer estudio se analizaron la toma de riesgos en las apuestas. Los resultados confirmaron que mientras más aburridos se sentían los participantes la probabilidad de arriesgar más en las apuestas se incrementaba.

En condiciones de aburrimiento se observa un mayor incremento de decisiones arriesgadas

En este estudio también se controló la capacidad de autocontrolarse de las personas. Se observó que el efecto del aburrimiento no solo afecta las personas con dificultades en el autocontrol, sino que tiende a debilitarlo en personas que no suelen tener dificultades para controlar sus impulsos. Este último dato es muy importante, sobre todo si tomamos en consideración que vivimos una situación especial y muchas personas sin dificultades en el control de sus impulsos también están en riesgo de tomar riesgos innecesarios bajo los efectos del aburrimiento.

Muchas personas sin dificultades en el control de sus impulsos también están en riesgo de tomar riesgos innecesarios bajo los efectos del aburrimiento

 

¿Por qué el aburrimiento es “interesante”?

Para responder a esta pregunta me remitiré a un artículo publicado en Current Directions in Psychological Sicence. En el mismo se aborda el aburrimiento como indicador afectivo que nos alerta cuando no podemos prestar atención o encontrar significado a lo que estamos haciendo. Nos informa de que no tiene sentido mantener nuestro curso de acción, pues la actividad en sí ha perdido su valor o significado. En fin, es la bombilla del coche que indica que hay detenerse y hacer ajustes.

El aburrimiento se puede dividir en tres categorías: aburrimiento atencional; aburrimiento por falta de sentido de la actividad y el aburrimiento mixto (falta de atención y sentido de la actividad).  Aunque el aburrimiento atencional puede darse por la poca estimulación, también puede ocurrir por el exceso de estimulación o presión. En este último caso, el aburrimiento se acompaña de agitación y frustración. La actividad puede ser motivante, pero la agitación impide a la persona llevarla a cabo.

Ideas para combatir el aburrimiento en la cuarentena

¿Cómo podemos gestionar el aburrimiento?

Según el artículo citado previamente, existen cuatro vías para gestionar el aburrimiento:

  1. Regular las demandas cognitivas: esto es, reduciendo o aumentando el grado de complejidad de la tarea de modo que se reactive nuestro interés por lo que estamos haciendo.
    • Un ejemplo de incrementar la demanda cognitiva, haciendo la tarea más compleja, podemos encontrarlo en sentarse a realizar un juego de mesa en familia. Podemos complejizarlo añadiendo niveles de dificultad o convertirlo en un campeonato. También he visto en las noticias a dos personas jugando pádel de un lado a otro de la calle (es una actividad de riesgo porque la infección podría ir en la pelota).
    • En caso de que la tarea sea percibida como compleja, como lo es para mí escribir este post, lo puedo dividir por etapas. Leer algún estudio, hacer una pausa para ver un informativo o merendar, escribir un fragmento no superior a 500 palabras. De esta forma, el interés se mantiene.
  1. Regular los recursos cognitivos: El aburrimiento muchas veces se produce por un agotamiento de los recursos cognitivos para hacerle frente. Este es el tipo de situación de riesgo que nos puede llevar a buscar un rato de sueño o un poco de café o té, por solo señalar las socialmente aprobadas. Sin embargo, quizás sea este el momento para desarrollar nuestras capacidades mediante la formación (Ej. hacer un ciclo formativo online) o el desarrollo de nuevos hábitos (Ej. aprender a jugar ajedrez o Yoga).

Planificar las actividades le pone límites al caos, proporcionando sentido a nuestro día

  1. Regular el valor objetivo: muchas personas pasan la semana refunfuñando en el trabajo porque quieren estar en casa, pero eso ocurre cuando estar en casa es la mejor opción. El problema viene cuando se percibe que estar en casa es la única opción. En estos casos la resignificación de actividades cotidianas puede ser la clave. Si son varios miembros de la familia, se pueden hacer equipos para competir en la realización de tareas. Un ejemplo puede ser ver cuál es el mejor equipo de cocina o de limpieza y orden. También se puede hacer una quedada con amigos por Skype para tomar algo y charlar. Eso por no hablar del valor que ha adquirido salir al balcón a charlar, cantar o cualquier otra actividad que nos conecte con nuestros vecinos y aporte alegría y esperanza.
  2. Cambiar las actividades: En las opciones anteriores se apela al cambio interno para lidiar con el aburrimiento. No obstante, hay momentos en los que no resultan suficiente y solo queda cambiar de actividad. En el caso que nos ocupa, pienso que una planificación del día puede ser sumamente útil. Igual que el día en el trabajo o en el colegio se divide por reuniones o clases, el tiempo libre en casa se puede dividir en rutinas o actividades a ejecutar en determinados horarios. Comer a una hora, quedar para preparar alimentos o recoger la mesa, elegir una peli o quién lo hace, incluso la hora de juego ayuda. Planificar las actividades le pone límites al caos, proporcionando sentido a nuestro día.

Las primeras tres vías abordan problemas la gestión de la atención subyacente y del déficit de significado, respectivamente. Son formas sumamente funcionales de aprender a pasar el tiempo con uno mismo y gestionar el aburrimiento. Por su parte, la última vía viene de fuera y si es trabajada desde los límites que provee una planificación de actividades rutinarias, puede ser sumamente efectiva.

 

Consejos prácticos para la cuarentena

Si tuviera que expresar de forma sencilla en forma de consejos la información revisada, serían estos:

1 ) ¡No te quedes en pijama tirado todo el día mirando la tele! Arréglate y vístete como lo haces regularmente en tu día a día

2) Planifica tus actividades para las distintas horas del día, incluso preparar los alimentos, recoger la mesa o limpiar la casa pueden tomar un nuevo sentido

3) Queda con amigos a través de las plataformas sociales, se puede quedar para cenar si se coordina el menú.

4) Realiza actividades en familia, juegos de mesa o de colaboración en las actividades del hogar.

5) Realiza ejercicios físicos, hay muchos videos que te enseñan cómo hacerlo desde casa.

6) Haz una lista de actividades pendientes que tengas en casa e intenta solucionar las que puedas.

7) Sal al balcón de vez en cuando y conecta con tus vecinos.

8) Inicia una nueva actividad formativa, hábito o hobby.

9) Contacta con familia y amigos para ver cómo les va, muchas personas necesitan nuestro apoyo.

También me gustaría compartir el enlace a las Orientaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por el coronavirus, ofrecidas por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. En el mismo podemos encontrar 10 sencillas orientaciones que todos deberíamos implementar.

 

A modo de conclusión

En primer lugar, en lo que respecta a quedarse en casa hasta que la situación se resuelva, debemos ser responsables y, como hicieron los niños pequeños, esperar al “segundo malvavisco”. No comprender qué mensaje nos transmite el aburrimiento nos puede llevar a tomar malas decisiones. Debemos aprender a gestionarlo usando tanto nuestros recursos internos como externos. En este sentido, planificar nuestro día, resignificando nuestras rutinas puede salvar muchas vidas.

¡Entre todos podemos vencer al coronavirus!

¡Se responsable! ¡#QuédateEnCasa #JuntosLoConseguiremos!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD