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Recuperación de adicciones: tratamiento residencial y postratamiento

Modelo Minessota 12 pasos

Recuperación de adicciones: tratamiento residencial y postratamiento

Recuperación de adicciones: tratamiento residencial y postratamiento

La recuperación de las adicciones resulta una tarea compleja que demanda numerosos recursos a los sistemas de salud para que implementen estrategias con el fin de intervenir en este importante problema. Los enfoques son varios, que van desde la reducción de daños hasta la abstinencia completa. Lo ideal sería hacer más énfasis en la prevención con intervenciones combinadas de distintos factores que promuevan la educación de la sociedad, la familia y el individuo, pero ese es otro tema del que hablaremos en otro momento.

En posts anteriores he hecho referencia a la importancia de la asistencia a gupos de ayuda mutua como Alcohólicos Anónimos o Jugadores Anónimos, pues muchos adictos refieren haber podido parar y mantenerse sobrios, solamente con esta ayuda. De hecho, un estudio publicado en Drug and Alcohol Dependence determinó que, alrededor del 45% de las personas que declaran haber resuelto sus problemas con el alcohol y otras drogas en USA buscaron ayuda en grupos de AA o NA. La cifra no es nada desdeñable si se entiende que el 9.1% de la población de ese país declaró haber buscado algún tipo de ayuda para superar este problema.

Muchos adictos refieren haber podido parar y mantenerse sobrios solamente con la asistencia de grupos de ayuda mutua

Sin embargo, para otros, el internamiento en un centro que les permita la recuperación en un entorno seguro resulta fundamental. Si tomamos los resultados del estudio anteriormente citado, el 28% de aquellos que buscan ayuda no pueden detener el consumo solamente asistiendo a grupos de AA o NA.

Gestionar el deseo de consumo y mantener la abstinencia no es una tarea fácil, ni siquiera en un centro de tratamiento. La alta tasa de abandono de un tratamiento residencial en sus primeras etapas es una prueba de ello. Un análisis de 122 estudios desde 1992 hasta 2013 publicado en Clinical Psychology Review reveló que alrededor del 40% de los 200mil pacientes evaluados, terminaba abandonando el tratamiento.

 

¿Qué ocurre con los que logran finalizar el tratamiento?

Una vez que se ha culminado el tratamiento residencial otro problema añadido es la prevención de recaídas. Se ha estimado que la tasas de recaídas suelen ser altas durante todo el primer año. Según un estudio publicado en Evaluation Review, solamente el 36% de los pacientes que terminan un tratamiento, logran mantenerse abstinentes al final del primer año.

Para los que logran superar su primer año sin recaer, la cifra de los que se mantienen abstinentes mejora sustancialmente, llegando al 65% al finalizar el segundo año y superando el 85% a partir del quinto. Por tanto, el seguimiento y la atención profesional durante el primer año de postratamiento resulta fundamental.

Nuestras cifras de mantenimiento de la abstinencia al finalizar el primer año supera el 50% de los pacientes

En la Fundación Recal, seguimos la aplicación clínica del Modelo Minnesota de los 12 Pasos. Durante los nueve meses siguientes al alta terapéutica del tratamiento residencial, que es el tiempo que dura el seguimiento y atención en postratamiento (Fase 2), se les pide que asistan a tres grupos de ayuda mutua durante la semana. Nuestras cifras de mantenimiento de la abstinencia al finalizar el primer año supera el 50% de los pacientes.

En este contexto, resulta de gran interés conocer cuál es el beneficio de asistir a dichos grupos y el de recibir apoyo profesional, respectivamente, para lograr mantener la abstinencia durante un año completo.

 

Consultando la evidencia disponible

Para dar respuesta a estas inquietudes, analizamos los resultados de un estudio publicado en Drug and Alcohol Dependence. Todos los participantes recibieron tratamiento en la Fundación Hazelden Betty Ford, que es la institución de referencia del Modelo Minnesota. De hecho, comprende las primeras clínicas que lo pusieron en práctica en los años 40 del pasado siglo.

El estudio pretendía analizar los beneficios del apoyo terapéutico y de los grupos de ayuda mutua en casi 300 jóvenes de 18-25 años. La la mitad de la muestra provenía de zonas de bajos ingresos. El 75% presentaba trastornos por consumo de alcohol y cannabis, aunque también se reportaron trastornos por consumo de opiodides y cocaína. El tiempo medio del tratamiento residencial fue de 26 días.

Debo decir que es una etapa bien complicada para el tratamiento de las adicciones. La literatura científica revisada confirma las observaciones clínicas que realizamos continuamente en la Fundación Recal. Estos jóvenes suelen presentar una baja motivación hacia el tratamiento. También las tasas de implicación y retención suelen ser bajas si se las compara con las de adultos de mayor edad. En fin, los resultados del tratamiento y la recuperación en esta etapa no suelen ser muy alentadores.

 

Variables y resultados

La abstinencia durante el tratamiento y seguimiento fue la variable principal que se pretendía predecir. El reporte de los participantes, fue corroborado mediante la realización de analíticas periódicas. Por último, se estimó el potencial efecto de un grupo de variables sobre el mantenimiento de la abstinencia al mes 1, 3, 6 y 12 del seguimiento.

¿Cuales fueron estas variables predictoras? En primer lugar, se tomó en consideración el número de sesiones, tanto individuales como grupales, recibidas durante el postratamiento, el número de semanas que duró el mismo. También se calculó el porcentaje de días en tratamiento residencial y fuera de este, respectivamente. Otro tema de análisis fue la medicación con acción directa sobre el trastorno en cuestión. De igual forma, fue tomado en consideración el grado de participación en grupos de ayuda mutua. Por último, se incluyó la motivación por la abstinencia.

La importancia de los cuidados de postratamiento en un entorno seguro y la implicación en los grupos de ayuda mutua marca la diferencia.

Al terminar el primer año, solo el 42% de la muestra logró mantenerse abstinente. Las cifras descendían desde el 75% al terminar el primer mes, hasta el 64% al tercero y llegaban al 54% al sexto. En cada uno de los cortes, se perdía alrededor del 10% de los pacientes. Sin embargo, la importancia de los cuidados de postratamiento en un entorno seguro (ej. piso de medio camino) y la implicación en los grupos de ayuda mutua marca la diferencia.

En aquellos casos con bajos índices de seguridad en su entorno de vida y baja implicación en las actividades de los grupos de ayuda mutua, solo el 14% logró llegar abstinente al año. Por el contrario, cuando se combinaron una alta implicación en los grupos de ayuda mutua y la posibilidad de vivir en un entorno seguro, la cifras de abstinencia alcanzaron el 73% de los pacientes.

 

¿Cuánto influye realizar un tratamiento residencial?

Al tomar en consideración esta variable, la tasa de mantenimiento de la abstinencia en aquellos pacientes que habían realizado un tratamiento residencial se duplicaba a los 30 días, era cuatro veces mayor a los 60 días y 8 veces superior a los 90 días. Estos resultados pueden verse influidos tanto por la duración del tratamiento como por la motivación que el paciente tenga al inicio del mismo. Estos resultados muestran la utilidad de que los pacientes realicen un tratamiento residencial.

Con relación al efecto temporal de esta intervención, los resultados revelaron que existía relación del tratamiento residencial con la abstinencia hasta el sexto mes del seguimiento, pero en el mes 12 esta relación desaparecía. Ello quizás sea un indicador del alcance temporal del efecto de este tipo de intervenciones y que para mantener la abstinencia a partir del sexto mes, tras culminar un tratamiento residencial, sea necesario apoyar la recuperación con otros recursos.

 

¿Cuál es la influencia de los grupos de ayuda mutua?

Muchas adictos en recuperación denominan “calentar la silla” al acto de ir a las reuniones, pero sin involucrarse en el proceso. Los investigadores proponen una categoría más elevada que es la implicación en las actividades del programa de 12 Pasos. Ello se mide no solo por la asistencia a grupos sino por la participación en otras actividades como reuniones con el padrino o madrina, quedar con compañeros o hablar por teléfono con ellos, entre otras.

La implicación en actividades aumenta la probabilidad de mantenerse abstinente

Los resultados del estudio revelaron que cuanto mayor sea el número de actividades en las que un adicto en recuperación se involucre, mayor será la probabilidad de mantenerse abstinente. Al compararlo con no realizar ninguna actividad, la probabilidad de mantenerse abstinente se incrementa 1.26 con una, 1.59 con dos, hasta llegar a triplicarse con cinco actividades. Con respecto al efecto de la participación en actividades de grupos de ayuda mutua, los resultados de la abstinencia muestran relación con la misma en el mes, 1, 6 y 12, pero no en el tercer mes. Este dato resulta fundamental para que los terapeutas estén alertas en este período de tiempo, dado que un número importante de recaídas ocurre en este momento.

 

“¿Y si hago sesiones individuales con un terapeuta?”

Esta es una pregunta que muchos pacientes realizan cuando acuden a recibir información. Obviamente, tener sesiones individuales ayuda más que la mera intención de no consumir, pero se necesitarían dos o tres semanales para observar algún efecto y nunca sería tan elevado como el que se ha descrito para el tratamiento residencial.

Los resultados del estudio también revelaron que, con relación a aquellos pacientes cuyo promedio de actividades semanales era cercano a cero, una actividad semanal incrementaba en 1.25 la posibilidad de mantenerse abstinente, dos actividades semanales subían este índice hasta 1.5 y con tres actividades semanales la probabilidad de mantener la abstinencia se duplicaba.

Los resultados también mostraron que una parte importante de la probabilidad de mantenerse abstinente mediante la asistencia a sesiones individuales, podría ser explicada por cuánto se involucre el adicto en recuperación en los grupos de ayuda mutua y no por el efecto de la terapia en sí. Por tanto, quizás un buen objetivo de la terapia individual en este modelo sería (entre otros), motivar al paciente a involucrarse en estas actividades de ayuda mutua y analizar los obstáculos que la impiden.

 

A modo de conclusión

Hay un número importante de personas que pueden mantenerse abstinentes asistiendo solamente a grupos de ayuda mutua. Para los recién llegados, sería deseable que tuvieran una red de apoyo consolidada después de tres meses, pues es un momento crítico. Sin embargo, para otros adictos la realidad es completamente diferente ya que, aún asistiendo a grupos o con terapia individual, no pueden parar de consumir. Para estos, ingresar en un centro de tratamiento incrementará sustancialmente la probabilidad de mantenerse abstinentes. Por último, resulta importante mantener un sistema de intervención y apoyo tras el alta terapéutica y durante el año posterior a la misma.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD