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Recuperación de adicciones: un cambio en la identidad social

Recuperación de adicciones: un cambio en la identidad social

Recuperación de adicciones: un cambio en la identidad social

Recuperación de adicciones: un cambio en la identidad social

La recuperación de adicciones también implica un gran cambio en la identidad social de aquel que emprende este camino. De acuerdo con el Modelo de la Identidad Social de la Recuperación, el cambio de identidad de adicto en activo a adicto en recuperación es socialmente negociado. Para ello, el cambio de grupo y personas de referencia resulta fundamental.

En este sentido, la recuperación se logra a través de procesos socialmente mediados como el aprendizaje y el control social. Por último, es transmitida en los grupos de ayuda mutua, a través de un proceso de influencia social. En resumen, el adicto va tejiendo sus propias redes de recuperación.

La recuperación se logra a través de procesos socialmente mediados como el aprendizaje y el control social

¿Cómo se reflejan estos cambios de la identidad social en la vida cotidiana de los adictos que buscan ayuda? Para ello me gustaría remitirme a un estudio publicado en Addiction Research & Theory. Los investigadores capturaron los cambios en una comunidad de recuperación, basados en las interacciones online de sus miembros durante un período de ocho meses.

En este estudio participaron 67 clientes de una comunidad de recuperación para personas marginales. Ellos estaban conectados a través de un grupo de Facebook. Es importante aclarar que este grupo de Facebook no es la comunidad de recuperación. La misma está conformada por esta 67 personas, 5 miembros del equipo terapéutico y redes de apoyo formada por más de 700 personas. Este grupo de Facebook fue una de las formas de monitorizar las interacciones de los participantes.

A través de distintos software, se realizó un seguimiento  de los comentarios en las publicaciones, “likes” y comentarios; así como los cambios en el contenido de dichas interacciones. Durante la semana 11 ocurrió un evento positivo que fue clave para el grupo. Este evento representa un ejemplo de la conducta pro-social adoptada por muchos de los miembros del programa que estaban alineados con los valores y normas de la comunidad.

Seis participantes impidieron un ataque violento a una chica cuyo agresor intentaba asesinarla, y dieron aviso a la policía. El caso, que ocurrió en noviembre de 2015 recibió una extensa cobertura por los medios locales y los participantes recibieron un reconocimiento por parte de la policía.

Los marcadores lingüísticos de afiliación y de emociones positivas se dispararon tras este incidente. Sin embargo, existieron diferencias entre las publicaciones y los comentarios. En las publicaciones se expresaban más emociones positivas que en los comentarios, mientras que estos tendían a estar más dirigidos al evento descrito en sí.

Se observó que los veteranos (aquellos que estaban en el grupo antes del evento) hacían un mayor uso del marcador “nosotros”, así como de los de emociones positivas, pertenencia y logro que el resto de los miembros. Los recién llegados (aquellos participantes incorporados después del evento), por otro lado, solo reflejaban niveles elevados de marcadores de afiliación.

También se observaron diferencias en las interacciones antes  y después  del evento clave descrito. Ello se reflejó en los amplios comentarios de apoyo de un elevado número de miembros de la comunidad (no del equipo terapéutico u otros participantes en el programa). Por último, a través de las interacciones y los indicadores establecidos se determinó que los veteranos mostraban mayor capital de recuperación que los nuevos miembros.

Conviene resaltar el efecto acumulativo de las conductas pro-sociales, que llevan a cabo los adictos en recuperación con  honestidad, receptividad, humildad y buena voluntad

El estudio es innovador y muestra el efecto que puede tener un evento crítico positivo en la recuperación de numerosos pacientes. Sin entrar en las dificultades metodológicas del estudio o generalizar sus resultados con entusiasmo, prefiero centrarme en resaltar que la recuperación es acción.

Los investigadores hacen referencia a un evento relevante que generó un gran reconocimiento social por parte de la comunidad y redes de apoyo. El efecto de un evento de tal calibre puede influir en un corto plazo sobre un número concreto de individuos. Es el valor de la acción lo que ayuda al resto de compañeros.

Sin embargo, me gustaría concluir resaltando el efecto acumulativo de las conductas pro-sociales, que llevan a cabo cada día los adictos en recuperación con  honestidad, receptividad, humildad y buena voluntad. La mayor parte son conductas que pasan desapercibidas para muchos y que no saldrán en ninguna portada de diario. Son acciones que mejoran la vida de una familia, un amigo o un desconocido y sobre todo, del que las lleva a cabo.

 

Recuperación de adicciones: un cambio en la identidad social

¿A quién pertenece el mérito de la recuperación, al individuo o al grupo?

Para responder esta pregunta me remito a los resultados de un interesante estudio, publicado en el Journal of Applied Social Psychology. En el mismo se exploraba el rol del grupo de referencia y algunos factores de la identidad social en la recuperación del adicto. Para ello fueron entrevistados más de 573 adictos en recuperación sobre dos momentos de su vida. El primero de ellos se refería a su etapa en consumo y el segundo a su etapa en recuperación. Un dato interesante es que el 55% de la muestra eran mujeres, dado que en estos estudios usualmente predominan los hombres.

El 66% de los participantes señaló el alcohol como su sustancia de preferencia y el 44% restante otras sustancias. Reportaron haber usado estas sustancias durante 19 años como promedio y alrededor de 12 años cumpliendo los criterios de adicción. El tiempo medio de abstinencia en su sustancia de elección era de 8 años y 9 en proceso de recuperación. El 70% de los participantes reportó haber recibido tratamiento y el 91% asistía a grupos de ayuda mutua, donde los más frecuentados eran AA (83%) y NA (36%). El 43% de los participantes asistía a varios grupos.

Fueron medidos el bienestar, la historia de uso de sustancias. En este sentido se evaluaron los grupos de referencia y la identidad social de forma retrospectiva y en el momento presente. Los resultados revelaron que la transición en la identidad social estaba fuertemente asociada con el grupo de referencia.

Los cambios positivos derivados de la asociación con pares en recuperación tienen un gran peso en el incremento de la calidad de vida de los adictos en recuperación

Los adictos en recuperación abandonaron sus relaciones con otros adictos en activo y comenzaron un proceso de relación con pares en recuperación. Estos factores son capaces de explicar un 14% del bienestar de los participantes. Aunque parezca poco es una cantidad considerable si se toma en cuenta que los factores que pueden explicar el bienestar de un individuo pueden ser tan numerosos que sería prácticamente imposible estudiarlos todos.

Los resultados también revelaron que la participación sistemática en grupos de ayuda mutua como AA y NA, tenían una gran influencia en este cambio de identidad. De hecho la identificación como adicto era menor en aquellos que no estaban asistiendo a grupos en el momento de la encuesta. Lo cual corrobora que esta es “la enfermedad del olvido” como señalan muchos adictos en recuperación.

La intención de recuperación debe nacer del individuo, pero resulta difícil de materializar día a día sin la ayuda del grupo

También la fuerza de la identidad social asumida se encontraba medianamente asociada con el tiempo de abstinencia y de recuperación alcanzado. Mayor fuerza de la identidad en recuperación, más tiempo de abstinencia y recuperación. En fin, los resultados obtenidos por los investigadores demuestran que la recuperación es un proceso socialmente mediatizado. Estos cambios positivos derivados de la asociación con pares en recuperación tienen un gran peso en el incremento de la calidad de vida de los individuos encuestados.

Los investigadores se preguntaban si el mérito de la recuperación debía ser atribuido al individuo o al grupo. Tomando en cuenta los resultados llegaban a la conclusión de que el mérito es de ambos, pues la intención de recuperación debe nacer del individuo, pero resulta difícil de materializar día a día sin la ayuda del grupo.

¿Compensa el esfuerzo?

Esta es una pregunta que muchas veces me realizan algunos pacientes y familiares, teniendo en cuenta que muchos problemas no desaparecen cuando cesa el consumo. Al contrario, hay que lidiar con situaciones complicadas en el trabajo o el hogar, se experimentan sentimientos o vivencias que antes estaban “anestesiadas”. El adicto en recuperación debe aprender a comunicarse con asertividad y poner límites. En fin, es un proceso muy complicado y con poco reconocimiento.

Es por ello que me gustaría apuntalar la idea que la recuperación compensa con creces a aquel que ha elegido este camino. Para ello he elegido un estudio que analiza datos de medidas de salud relacionadas con la calidad de vida un estudio longitudinal que comenzó en 1996. Los resultados fueron publicados en el Journal of Substance Abuse and Treatment.

El adicto en recuperación debe aprender a comunicarse con asertividad y poner límites

Entre los años 1996 y 1998 fueron reclutados 1.326 adictos en recuperación provenientes de 22 programas de tratamiento en la ciudad de Chicago. A estos participantes se les realizó un seguimiento durante 18 años, con entrevistas anuales. Los datos que se utilizan son los de los años 15 y 16 de seguimiento a una muestra de 1.008 individuos.

Durante este tiempo fueron evaluados un grupo de indicadores de recuperación: problemas de salud física y mental; abstinencia; satisfacción con el entorno y las relaciones; y funcionabilidad en la vida cotidiana. También fueron evaluadas variables de salud relacionadas con la calidad de vida, divididas en cinco factores: movilidad; auto-cuidado; actividades habituales; dolor/malestar y ansiedad/depresión.

Los análisis realizados mediante modelos de ecuaciones estructurales intentaban predecir las variables de salud relacionadas con la calidad de vida a partir de los indicadores de recuperación. Los resultados revelaron que estos indicadores de recuperación no solo se relacionaban con las variables de salud relacionadas con la calidad de vida sino que eran capaces de predecir su cambio de un año al siguiente.

Todo aquel que emprende el camino de la recuperación mejora su calidad de vida

Los indicadores de recuperación más beneficiados fueron la salud física y mental así como una conducta más funcional en la vida cotidiana. Ello quiere decir que las personas que se mantenían en recuperación tendían a reportar menos problemas de salud (física o mental) y un mejor funcionamiento en su vida cotidiana, también mayor abstinencia y satisfacción con el entorno y las relaciones. Todo lo contrario ocurría para aquellos que estaban “en activo”.

Dichos indicadores se relacionaban estrechamente con las variables de salud relacionadas con la calidad de vida. Individualmente, la salud física era capaz de explicar el 33,7% del cambio en la calidad de vida, la salud mental el 24,5%, la abstinencia el 1,5%, la satisfacción con el entorno y las relaciones el 6,2% y la funcionalidad en la vida cotidiana el 33,2%. La variable resultante de estos indicadores era capaz de explicar el 60,5% del cambio en las variables de salud relacionadas con la calidad de vida. Ello quiere decir que la recuperación puede predecir fuertes cambios en la calidad de vida.

Me gustaría hacer un aparte para el bajo valor reportado por la abstinencia. Debo recordar que aunque este estudio evaluó adictos que recibieron tratamiento de los años 1996 hasta 1998 incluyó que no todos los participantes se mantenían en recuperación. Estos valores podrían incrementarse si el estudio se hiciera solamente con adictos en recuperación con 15 o más años limpios. Es por ello que la generación de evidencias es tan importante, así como lo es brindar financiación para realizar un mayor número de investigaciones en esta área.

Lo que sí queda claro es lo siguiente, todo aquel que emprende el camino de la recuperación mejora su calidad de vida, lo cual es fuertemente explicado por una mejora de su salud física y mental, sus relaciones interpersonales y su funcionalidad en la vida cotidiana. Estos son los mejores regalos de la recuperación a la vez que las razones para explicar por qué compensa tanto a tantos.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD