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Recuperación de adicciones y tolerancia a la frustración

Tolerancia a la frustración y adicciones

Recuperación de adicciones y tolerancia a la frustración

Recuperación de adicciones y tolerancia a la frustración

La frustración es una respuesta emocional natural, que ocurre cuando percibimos que un obstáculo nos impide hacer nuestra voluntad. Dicho de manera más sencilla, es la reacción que tenemos cuando no podemos hacer lo que nos da la gana. Un aspecto muy importante que debo aclarar es que los obstáculos no siempre son externos, sino que también pueden ser internos.

Los obstáculos internos surgen al tener metas contrapuestas. Un ejemplo de ello puede ser el deseo de comer una comida calórica y no poder hacerlo porque queremos estar en forma. Otro ejemplo lo encontramos en desear dormir un poco más o irnos de fiesta, pero tener que estudiar para un examen.

Los expertos alertan sobre los peligros de no desarrollar estrategias para gestionar la frustración durante la infancia

En este sentido, el desarrollo de la tolerancia a la frustración es fundamental para la estabilidad emocional. La vida está llena de obstáculos y hay momentos en los que solo nos queda aceptar que en ese momento no se puede. Son muchos los educadores, científicos y académicos que están alertando a la familia, la escuela y la sociedad en general, sobre los peligros de no desarrollar estrategias funcionales para gestionar la frustración durante la infancia.

 

Aprender a gestionar la frustración desde la infancia

A veces se iguala una infancia feliz, con evitar a toda costa que los pequeños se frustren. Hace poco veía una caricatura con un mensaje impactante. Una madre le decía a una hija “dime algo que nunca te haya dado” y la chica le responde “un NO”.

Vivimos en una época donde a los niños se les da una medalla sólo por participar, para evitar que los que no queden entre los primeros se sientan mal o excluidos, pero debemos preguntarnos si esto prepara para la vida o es sensato siquiera. ¿Qué pasará cuando estos chicos crezcan y tengan que hacer un examen u optar por un empleo, entre cientos o miles de candidatos donde solo serán seleccionados unos pocos?

La gestión de la frustración a edades tempranas activa el desarrollo de áreas corticales relacionadas con el control de los impulsos

Tolerancia a la frustración y adicciones

 

Un estudio sobre el tema publicado en NeuroImage brinda datos interesantes. El 50% de los niños que manejan mal la frustración a la temprana edad de 3 años suelen tener problemas en la escuela a los 6. Y casi igual cifra de los que la siguen manejando mal a los 9 años, suelen desarrollar algún tipo de desorden psicológico durante la adolescencia.

El estudio en cuestión desarrolló tareas para inducir frustración en niños de 3 a 5 años y observó que su gestión, a estas tempranas edades activa el desarrollo de áreas corticales relacionadas con el control de los impulsos. Que el lector no se lleve las manos a la cabeza, se trataba de un videojuego donde un simpático y amigable perro robaba la recompensa obtenida por el niño.

 

La contribución de las redes sociales

Los avances tecnológicos y las redes sociales tampoco contribuyen mucho al desarrollo de la tolerancia a la frustración, si tomamos en consideración la velocidad con la que accedemos a los contenidos que deseamos. Todo es casi instantáneo, incluso la gratificación, pues un simple like tiene un poderoso efecto sobre el sistema de recompensa. Muchas personas se “nutren” de los likes que reciben en las redes sociales.

Se hace de todo por un like, incluso poner en riesgo la propia vida. Un artículo de la BBC refiere que 259 personas murieron entre 2011 y 2017 intentando hacerse el autorretrato perfecto. De hecho, España es el cuarto país del mundo con más muerte por esta causa. Sin embargo, más allá de los riesgos del uso compulsivo del móvil o Internet, el presente post se centra en la importancia de la tolerancia a las frustración en el contexto de la recuperación de adicciones.

Tolerancia a la frustración y adicciones

Revisemos la evidencia

Aunque intuyo que para muchos puede ser una obviedad que una persona que desarrolla una adicción muestre dificultades para tolerar la frustración, a mí siempre me parece importante consultar la evidencia. En junio de 2019 se publicaba en Frontiers in Psychiatry un estudio al respecto, realizado precisamente en España.

Los investigadores se propusieron el objetivo de analizar el rol de la tolerancia a la frustración en el tratamiento de las adicciones. El proyecto se llevó a cabo entre 2015 y 2016 con 84 pacientes, 46 de los cuales se encontraban recibiendo tratamiento en comunidades terapéuticas y el resto de forma ambulatoria. También se comprobó, mediante la realización de analíticas, que estos pacientes no habían consumido ninguna droga durante las dos semanas previas al estudio.

Para un mayor control, también se comparó la tolerancia a la frustración de los pacientes, con la de una muestra de más de 300 voluntarios sin historia de consumo de drogas. Los resultados confirmaron lo que el sentido común sostiene: los pacientes en tratamiento por adicciones toleraban menos la frustración que sus contrapartes sin historia de consumo.

Lo interesante de este resultado es que hablamos de pacientes que tenían un mínimo de dos semanas sin consumir y estaban recibiendo tratamiento. A su vez, también se pudieron establecer diferencias entre la tolerancia a la frustración dependiendo del tipo de tratamiento. Los indicadores de una menor tolerancia a la frustración se encontraron entre aquellos pacientes asignados a una comunidad terapéutica, al ser comparados con los que recibían tratamiento ambulatorio.

 

¿Qué rasgos de personalidad pueden contribuir a estos resultados?

El mismo estudio también exploró los rasgos de personalidad presentes en los pacientes que eran asignados a una comunidad terapéutica o un tratamiento ambulatorio, respectivamente, y la influencia de dichos rasgos sobre la tolerancia a la frustración.

Los resultados generales de la comparación de los rasgos de personalidad entre los pacientes (con independencia del tratamiento que recibieron) y los voluntarios sin historia de consumo, también respaldan lo que afirmaría el sentido común: los pacientes presentan mayores indicadores de patología en casi todos los rasgos de personalidad evaluados. También hay mayor malestar emocional en los pacientes en tratamiento.

Por su parte, las comparaciones realizadas entre los pacientes asignados a cada tipo de tratamiento permitieron establecer diferencias muy interesantes. Los pacientes asignados a una comunidad terapéutica, mostraron un mayor reporte de síndromes clínicos de ansiedad y estrés postraumático que aquellos que realizaban un tratamiento ambulatorio.

Este resultado responde a que los pacientes asignados a las comunidades terapéuticas suelen ser pacientes más vulnerables, con una patología más severa, y/o que se encuentran en riesgo de exclusión social. Muchos de ellos suelen ser pacientes con patología dual, para los que la recuperación se puede hacer más difícil si no reciben la atención adecuada.

 

¿Por qué se gestiona la frustración mediante el consumo de sustancias?

Dado que la extinción de la respuesta fisiológica a la abstinencia puede ser asistida con medicamentos y suele durar sobre las tres semanas, el real problema radica en el manejo de la respuesta psicológica. Es en este punto donde el desarrollo de habilidades para gestionar las frustraciones juega un importante papel.

Los autores del citado estudio sugieren que, en presencia de eventos frustrantes, si el manejo de las emociones se vincula a una respuesta del eje hipófisis-hipotálamo-suprarrenal, un bajo nivel de tolerancia a la frustración puede llevar a la persona a intentar aliviarlo mediante los efectos eufóricos que producen las denominadas drogas recreativas. Este patrón aprendido es el que puede llevar a un paciente a abandonar el tratamiento, abriendo las puertas a la recaída.

Los tratamientos de las adicciones deben brindar herramientas para aprender a gestionar las frustraciones

Es por ello, que los tratamientos de las adicciones deben brindar herramientas a los pacientes, para que aprendan a gestionar funcionalmente las frustraciones. Cuando no se puede cambiar una situación, una vez que se ha hecho lo posible o necesario, solo queda aceptarlo. La aceptación es una herramienta muy poderosa que libera al paciente del sufrimiento. Como bien dice una frase que he escuchado, el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

 

A modo de conclusión

La frustración es una respuesta emocional natural, que ocurre cuando percibimos que un obstáculo (interno o externo) nos impide hacer nuestra voluntad. El desarrollo de la tolerancia a la frustración es fundamental para la estabilidad emocional. Es por ello que resulta deseable que los niños desarrollen estrategias funcionales de tolerancia a la frustración desde edades muy tempranas.

Con relación a las adicciones, se ha observado que una persona con un patrón de dependencia de sustancias (o comportamientos), suele tener menor tolerancia a la frustración que otra persona sin historia de uso de sustancias. El consumo de sustancias es la forma con la que los primeros suelen gestionar sus frustraciones. Por último, los tratamientos que ayuden al paciente a reemplazar el consumo por otras formas más funcionales de gestionar la frustración serán más efectivos a largo plazo.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD