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El apego como clave para entender las adicciones

El apego como clave para entender las adicciones

El apego como clave para entender las adicciones

Hace algunos días se disparaba en mi pantalla una de las alertas que tengo programadas, que me avisaba del artículo que brindó la evidencia necesaria para escribir sobre la relación que existe entre las adicciones y tolerancia a la frustración. El artículo en cuestión se encontraba dentro de una colección titulada Adicción y Apego, que ha compilado hasta la fecha 20 reportes científicos sobre el tema.

Lo que llamó mi atención fue la rapidez con la que tantos investigadores enviaron sus colaboraciones. Ello puede indicar que el tema es relevante y que, quizás, se necesitara sistematizarlo. En esta colección en cuestión se llega a afirmar que las adicciones pueden ser consideradas como un trastorno del apego.

 

¿Qué es el apego?

Por apego puede entenderse una vinculación afectiva, intensa, duradera y singular, que se desarrolla entre dos personas a través de sus interacciones recíprocas. La función del apego es proporcionar seguridad, consuelo y protección. La relación de apego por excelencia es la que se da entre el bebé y la persona que le cuida, usualmente queda representado por la relación madre-hijo/a, pero no se limita a ésta.

La función del apego es proporcionar seguridad, consuelo y protección

El apego puede ser dividido en seguro e inseguro. El apego seguro es aquel que se establece a través de un entorno empático, de apoyo y cuidados. Por otra parte, el apego inseguro ocurre en una relación con una figura de apego inconsistente, insensible o despectiva. A partir de ahí, el apego inseguro puede derivar en ansioso o evitativo. Para no aburrir con tecnicismos, invito al lector interesado a comenzar por una breve descripción de la Teoría del Apego y, a partir de ahí, llegar hasta donde el interés le lleve.

 

Apego inseguro y consumo de múltiples sustancias

“Adicciones cruzadas” es uno de los trabajos terapéuticos que se realiza durante el tratamiento residencial de los pacientes en la Fundación Recal. En este trabajo, el paciente explora la relación que existe entre su sustancia de elección y el consumo problemático de otras sustancias y/o comportamientos. Por ejemplo, permite a un adicto a la cocaína identificar un patrón de consumo problemático de alcohol y sexo, al que no solía otorgar importancia.

Pues bien, el rol apego en la adicción a múltiples sustancias fue explorado en uno de estos estudios. Los investigadores encontraron que el apego inseguro y los daños en diversas estructuras de la personalidad estaban presentes en este tipo de pacientes. De forma paralela, se observó que existían daños considerables en la materia blanca del cerebro, sobre todo en los tractos conectados con la regulación emocional.

Los resultados de esta revisión enfatizan en la necesidad de crear un entorno donde el paciente pueda experimentar una experiencia de apego seguro, evitando responder a las “invitaciones” de los pacientes para reproducir sus interacciones de apego inseguro. Ello puede tener notables implicaciones para la adherencia al tratamiento.

Más del 80% de los jóvenes de 16-22 considerados como policonsumidores, refieren acudir a las sustancias para evitar el aburrimiento

También plantean que otra área de actuación del tratamiento puede ser el manejo del aburrimiento, pues es considerado como un factor clave en las recaídas. El aburrimiento es una sensación de la cual se suele escapar mediante el consumo de sustancias, cuando se asocia al vacío derivado de experiencias de aislamiento, debido a la ausencia (o descuido) de las figuras de apego. De hecho, más del 80% de los jóvenes de 16-22 considerados como policonsumidores, refieren acudir a las sustancias para evitar el aburrimiento. Cuestión que se relaciona con el trauma del apego.

Relación apego y adicciones

El trauma del apego

Se ha observado que los traumas que ocurren durante la infancia, sobre todo aquellos que surgen dentro del contexto de las relaciones de apego, resultan un importante predictor del desarrollo de una adicción. Las experiencias de abuso emocional, sexual, maltrato físico o negligencia parental que ocurren durante la infancia suelen ser la base más frecuente de estos traumas.

Los traumas que ocurren durante la infancia en el contexto de las relaciones de apego resultan un importante predictor del desarrollo de una adicción

En una provocadora especulación, uno de los artículos se adentra en la psicobiología del apego y el trauma, para brindar una esclarecedora hipótesis sobre el tema. El trauma del apego hace referencia a la abrumadora experiencia de sentirse solo en medio de un estado emocional insoportable, donde la otra persona es la causa de dicha angustia. Esta exposición continuada obliga al niño a vivir dentro de una paradoja de la que no hay forma de escapar y que experimenta como un “horror sin fin”, ni solución.

 

Enfoque de género

Con el objetivo de evaluar el impacto de los traumas en el desarrollo de las adicciones, fueron evaluadas más de 300 mujeres. Los resultados fueron impactantes, pues 9 de cada 10 mujeres que desarrollaron una adicción reportaron haber sufrido traumas en la infancia. Lo más preocupante parece ser que estos traumas suelen transmitirse a la siguiente generación, como una “herencia” maldita.

9 de cada 10 mujeres que desarrollaron una adicción reportaron haber sufrido traumas en la infancia

Hacia el análisis de la interacción entre los cuidados maternos, el consumo de sustancias y los traumas intergeneracionales fue dirigido otro estudio de esta colección. Para ello, fueron entrevistadas 23 madres en recuperación por consumo de sustancias. Las entrevistas profundizaban tanto en los estilos de apego con los que fueron criadas estas madres, como en los que desarrollaban con sus hijos. Los resultados mostraron que la mayor parte de las mujeres reveló haber sufrido traumas durante su infancia, por parte de miembros de la propia familia. Muchas sentían que no tenían espacio para expresar sus emociones y a las que se decidieron a revelarlo no les creían.

Las consecuencias son demasiado profundas y devastadoras para describirlas en un espacio tan corto. Dichos traumas fueron identificados como los precursores del inicio del consumo, en muchos casos a modo de medicación o como una forma de mantener el control o la cordura. Por supuesto, la adicción también impacta en el funcionamiento de la nueva familia que se ha constituido. La adicción se impone al cuidado de los hijos, tornando a las madres negligentes o emocionalmente inaccesibles. De esta forma, los hijos quedan expuestos a la vivencia de nuevos traumas y al desarrollo de un estilo de apego inseguro.

 

Padres y apego

La mayor parte de los estudios se han centrado en las interacciones madre-hijo/a, dejando algo de lado a la figura paterna. Un estudio dedicado a analizar la relación entre la neurobiología del apego y las adicciones le presta una especial atención a este aspecto. Los autores refieren evidencia de que, comparados con las madres, los padres tienen una respuesta endocrina única que complementa las interacciones de sus hijos. Ello se traduce en interacciones más dinámicas y estimulantes que las que se suelen tener con las madres. Se señala que dichas interacciones alientan a los pequeños a explorar y asumir riesgos que facilitan el desarrollo cognitivo.

La ausencia de la figura paterna se ha asociado a numerosas situaciones de riesgo, pero se desconoce cómo este apego afecta a las adicciones

Es por ello que el desarrollo de un estilo seguro de apego con la figura paterna resulta crucial para numerosas formaciones psicológicas. También la ausencia de esta figura se ha asociado a numerosas situaciones de riesgo. Sin embargo, a diferencia de las madres, casi nada se sabe acerca de cómo este apego puede condicionar o prevenir el desarrollo de una adicción.

 

Comportamientos adictivos y apego

Hasta el momento solo he hecho referencia a las adicciones a sustancias, pero también se han analizado estilos de apego con algunos comportamientos adictivos. Al respecto se realizaron dos estudios, el primero para entender la relación entre el apego ansioso y el uso problemático de Internet, mientras que el segundo pretendía establecer la relación entre los estilos inseguros de apego y el uso problemático del teléfono móvil.

Con respecto al uso problemático de Internet, se observó que estaba relacionado con un estilo de apego ansioso y vigilante, pero no con el evitativo. Por su parte, el uso problemático del teléfono móvil estaba más relacionado con un estilo inseguro de apego.

 

A modo de conclusión

La función del apego es proporcionar seguridad, consuelo y protección. Tanto la madre como el padre proporcionan interacciones diferentes y complementarias para el desarrollo de estilos seguros de apego durante la infancia.

Por su parte, el desarrollo de estilos de apego inseguro puede predecir el consumo de una o varias sustancias y/o comportamientos en la adolescentes y adultos. A ello contribuyen notablemente la exposición a vivencias traumáticas, donde 9 de cada 10 mujeres reportan haberlas sufrido. El consumo de sustancias puede ser una respuesta común para gestionar estas vivencias y contribuyen a la perpetuación intergeneracional de los mismos.

Más del 80% de los jóvenes suelen recurrir al consumo para evitar el aburrimiento, sobre todo el relacionado con el trauma del apego. El trauma del apego hace referencia a la abrumadora experiencia de sentirse solo en medio de un estado emocional insoportable, donde la otra persona es la causa de dicha angustia.

Ello tiene notables implicaciones para el tratamiento de las adicciones, dado que resulta necesario crear un entorno donde el paciente pueda experimentar una experiencia de apego seguro. El enfoque terapéutico debe evitar las “invitaciones” de los pacientes, orientadas a reproducir y perpetuar sus interacciones apego inseguro. Ello puede tener notables implicaciones para la adherencia al tratamiento.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD