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Resiliencia o cómo crecer ante la adversidad

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Resiliencia o cómo crecer ante la adversidad

Resiliencia o cómo crecer ante la adversidad

Desde que comenzó el estado de alarma por COVID-19 en España he escrito varios posts para ayudar a nuestros lectores a ganar recursos para hacer frente a esta pandemia. En el primero analizaba la necesidad de quedarse en casa para evitar la propagación del contagio. En el segundo, brindaba ideas para gestionar el aburrimiento durante la cuarentena. En el tercero abordé la importancia que tiene mantener la serenidad durante la tormenta.

En este post, que es el cuarto, me gustaría centrarme en las lecciones que aprendemos de la adversidad y, cómo podemos sobreponernos y salir fortalecidos de ella. A esta capacidad humana se le denomina resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse ante la adversidad y salir fortalecidos de ella

Para explicar qué es la resiliencia, modificaré una historia que he encontrado en Internet para adaptarla a la situación presente. He cambiado ligeramente los personajes. La nieta representa a los jóvenes, que deben enfrentar un desafío para el que no los hemos preparado. He incluido a la abuela (en la historia original es la madre), porque representa la población donde la pandemia está causando los mayores estragos y quiero homenajear la experiencia y sabiduría de una generación que levantó un país. Por último, he insertado el recurso de la videollamada, medio de comunicación por excelencia en estos momentos.
 

¿Patatas, huevo o café?

La historia tiene lugar durante una videollamada que una nieta realiza a su abuela. La nieta se quejaba de lo dura que estaba siendo la cuarentena y lo mal que se sentía. Compartía sus miedos e incertidumbre por las informaciones tan desalentadoras que escuchaba. En fin, todo era ahora muy difícil y parecía que lo peor estaba aún por llegar.

La abuela le pidió que, sin hacer preguntas, fuera a la cocina y colocara tres recipientes con agua en el fuego. En el primero le pidió que pusiera unas patatas, en el segundo un huevo y en el tercero unos granos de café. Le pidió que los dejara hervir durante un tiempo. Luego le pidió que pusiera las patatas en un tazón, el huevo en un plato y que colara el café y lo sirviera en una taza.

“¿Qué significa esto?”, preguntó la nieta al terminar. La respuesta de la abuela no se hizo esperar. “Estos tres alimentos han transitado por la misma adversidad, que es el agua hirviendo, pero cada uno ha reaccionado de una manera diferente. La patata llegó fuerte y dura, pero el agua hirviendo la ha debilitado y ahora está blanda y es fácil de deshacer; por el contrario, el huevo ha endurecido su interior y, por último, el café ha sido capaz de cambiar el agua y las propiedades que contiene”.

La abuela hizo una pausa y continuó con su explicación. “Muchas personas son como las patatas, parecen duras, pero la adversidad los debilita. Otras son como el huevo, resisten la adversidad y por fuera parecen los mismos, pero su corazón se ha endurecido. Por el contrario, hay personas que son como los granos de café, capaces de transformarse y transformar el entorno que les causó dolor en algo nuevo y positivo, ¿cómo cuál elegirás tú reaccionar?”.
 

¿De qué se está hecha la resiliencia?

Hace algunos años participé en la validación de una escala que tenía como propósito identificar los componentes de la resiliencia. Este estudio puede ser consultado en el libro Validación de Instrumentos Psicológicos: criterios básicos. Nuestros resultados revelaron que la resiliencia necesita un grupo de componentes para ser efectiva.

El primero de estos componentes hace referencia a la persistencia, tenacidad y autoeficacia de una persona. Habla de personas que no se rinden ni desalientan ante el fracaso, dan lo mejor de sí a pesar de los obstáculos y que confían en sí mismos. Para ello necesitan hacer una valoración objetiva de sus capacidades y fortalezas, basada en sus logros reales. Por último, tienen metas propias.

El segundo componente de la resiliencia se refiere a la adaptabilidad al cambio y la capacidad para mantener la serenidad en momentos de gran presión. Desde una perspectiva evolutiva, la adaptación al cambio es reconocida como un elemento que garantiza la supervivencia de las especies. Por su parte, mantener la serenidad bajo presión, incluye pensar con claridad, gestionar las propias emociones y saber dónde buscar ayuda.

La adaptación al cambio es reconocida como un elemento que garantiza la supervivencia de las especies

El tercer elemento tiene que ver con nuestra asertividad y orientación positiva hacia la vida. La asertividad se define como la capacidad de expresar nuestro punto de vista y reclamar nuestros derechos, de una manera que no afecte los derechos de los demás, ni les juzgue. Una persona asertiva es capaz de poner a un lado su necesidad de agradar a otros a la hora de tomar decisiones difíciles o impopulares. Por su parte, la orientación positiva hacia la vida se refiere a nuestra capacidad de mantener un talante optimista y un gran sentido del humor.

El último factor nos ilustra que la resiliencia necesita de una fuerte conexión que va más allá de los recursos de una sola persona. Debido a ello se hace necesaria una visión espiritual de la vida basada en la conexión con un poder superior y la construcción de redes de apoyo con otras personas. Ninguna persona es una isla y todos estamos conectados. No debemos olvidar que “de la conducta de cada uno depende el destino de todos”.

Con relación a la espiritualidad, en el mismo libro puede encontrarse otro estudio que llevé a cabo para analizar el concepto. La espiritualidad se concibe como una sensación de conexión que puede ser establecida con otras personas, lugares, la naturaleza o el universo. En definitiva, puede ser resumida como la conexión con un Poder Superior, como cada cual lo conciba.

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Cómo arriba, es abajo

Tomo prestado el principio de la correspondencia del Kybalión para iniciar este apartado, pero no para hablar de ocultismo, sino de ciencia. Cuando se declara una pandemia, quiere decir que es una enfermedad que afecta al mundo (arriba) y al individuo (abajo), en todos sus sistemas.

Tanto el mundo como el individuo deberían elegir reaccionar a esta enfermedad como el café al agua hirviendo. Al respecto, encuentro un artículo publicado en The Lancet, que analiza la resiliencia de los mejores sistemas de salud para responder al coronavirus. Para ello, se toma en cuenta la preparación para enfrentar esta amenaza, la tensión a la que son sometidos y la respuesta para hacerle frente.

Otro artículo, publicado en la revista Progress in Disaster Science nos propone medidas concretas para construir una respuesta resiliente a partir de las lecciones aprendidas. En el caso de España, esta pandemia nos “sorprende” y  nos pone a prueba tras años de recortes en sanidad, ocurridos después de la crisis de 2008. Sin embargo, The Lancet explica cómo la interacción de seis factores pueden facilitar una respuesta resiliente al problema.

La resiliencia no solo se mide por cómo transitamos el problema, sino también por cómo salimos del mismo con las lecciones aprendidas

El primero de ellos es la declaración del estado de alarma y la imposición del distanciamiento social para evitar la propagación de la enfermedad. El segundo es otorgar financiación adicional a los sistemas de salud. El tercero es el desarrollo de protocolos de actuación y vías de coordinación y derivación de casos. El cuarto factor, por su parte, consiste en proveer medicinas y equipos de protección al personal de primera línea, donde se señalan algunas deficiencias. El quinto factor es el personal sanitario, que se ve altamente expuesto y trabajando hasta la extenuación, con una alta tasa de contagios. Por último, se destaca el rol que deben jugar los medios de comunicación.

En este momento estamos atravesando la crisis y la respuesta de los distintos agentes sociales ha sido ejemplar. No solo en el sector de la salud sino en todos aquellos sectores que proveen los servicios imprescindibles. Pero la resiliencia no solo se mide por cómo transitamos el problema, sino también por cómo salimos del mismo con las lecciones aprendidas.

¿Seremos capaces de entender que hay áreas donde los recortes salen muy caros? ¿Se tomarán las medidas necesarias para que podamos enfrentar nuevas amenazas biológicas sin necesidad de parar el país? En definitiva, como sugiere el American Journal of Economics, se puede usar todo este dolor y experiencia para construir un mundo mejor.

 

A modo de conclusión

La resiliencia es la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y salir fortalecido y/o transformado de las experiencias adversas de la vida. Entendemos que lo que es arriba es abajo y tanto el mundo, el país y el individuo tienen que dar una respuesta resiliente a este desafío. A su vez, la resiliencia se compone de varios factores internos y externos, donde rasgos como la persistencia, la autoeficacia, la adaptabilidad, la serenidad, la asertividad, el optimismo, el sentido del humor y la espiritualidad juegan un papel medular.

La experiencia por la que estamos transitando puede afectar de manera diferente a las personas, y al igual que en nuestra historia podemos elegir reaccionar como las patatas, el huevo o el café. Espero sinceramente que elijáis reaccionar como el café, capaz de transformarse a sí mismo y al medio que lo rodea en algo distinto y positivo.

¡Entre todos venceremos al coronavirus!

¡Haz tu parte!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD