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Tabaquismo y COVID-19: la tormenta perfecta

Tabaquismo y Covid-19

Tabaquismo y COVID-19: la tormenta perfecta

Tabaquismo y COVID-19: la tormenta perfecta

Una vez que el primer mes de confinamiento llegó a su fin, me centré en analizar qué puede estar ocurriendo con un grupo de conductas con potencial adictivo. ¿Tendemos a beber más alcohol o a comer más? ¿Ha aumentado el consumo de psicofármacos? Las respuestas a estas preguntas las puedes encontrar en nuestro Blog.

Esta nueva realidad nos obliga a reducir al máximo los riesgos de contagio. Desde un punto de vista social, el confinamiento, mantener la distancia interpersonal en los espacios públicos o el uso de mascarillas parecen ser las más efectivas.

El tabaquismo es considerado una de las mayores amenazas para la salud pública, mucho antes de la irrupción de coronavirus en nuestras vidas. En un post que escribí sobre sus causas, consecuencias y soluciones brindaba unas cifras de la OMS que son realmente alarmantes.

Aunque en Recal Clínica de Tratamiento de Adicciones nos especializamos en el tratamiento de la adicción a otras sustancias y comportamientos, creemos que debemos informar sobre la importancia de reducir el consumo de tabaco. Por tanto, en este post me enfocaré en la importancia de promover la cesación del consumo de tabaco para reducir los riesgos y la gravedad con la que esta enfermedad puede cursar.

¿Está asociado el tabaquismo con la progresión del COVID-19?

El 16 de abril ya se había acumulado suficiente evidencia como para publicar un metaanálisis sobre el tema. La revisión fue conducida por investigadores del Center for Tobacco Control Research and Education. El 6 de abril ya estaban publicados 12 reportes de investigación: 10 llevados a cabo en China, 1 en los Estados Unidos y 1 en Corea del Sur.

Los investigadores analizaron (en una muestra de casi 10.000 casos), los resultados de pacientes fumadores y exfumadores y los compararon con los de aquellos que no tenían historia alguna de consumo de tabaco o cigarrillos electrónicos. Con respecto a la progresión del coronavirus, el espectro de análisis abarcó desde las formas más leves de presentación, hasta aquellas que terminaron con el fallecimiento del paciente.

Se observa una mayor progresión y desarrollo de la enfermedad en casi el 20% de los pacientes fumadores o con historia de consumo

Los resultados revelaron que se observó una mayor progresión y desarrollo de la enfermedad en casi el 20% de los pacientes fumadores o con historia de consumo, mientras que apenas llegaba al 10% en los pacientes no fumadores. Por tanto, en las personas que fuman se duplican las probabilidades de tener complicaciones en caso de contagiarse con el COVID-19.

Una de las conclusiones del estudio era obvia, el consumo de tabaco tiene importantes implicaciones para el tratamiento de la enfermedad. La segunda refuerza la idea que introducía al inicio del post: la cesación del consumo de tabaco debe agregarse a la lista de prácticas recomendadas para mitigar las consecuencias del COVID-19.

¿Se fuma más durante la cuarentena?

¿Cómo se está comportando el consumo de tabaco durante la cuarentena? ¿Disponemos de estudios al respecto? Al realizar una búsqueda en Google Académico no he podido encontrar estudios científicos que aporten datos, dado que el problema es reciente y muchos se encuentran actualmente en curso.

¿Se ha realizado algún tipo de predicción? Pues no tuve que ir muy lejos para encontrar publicaciones en revistas científicas con alertas de los expertos. La revista Adicciones publicaba un editorial, cuyo título era la siguiente pregunta: ¿se observarán cambios en el consumo de alcohol y tabaco durante el confinamiento por COVID-19?

El incremento de consumo de tabaco se relaciona con la presencia de síntomas depresivos o el desarrollo de un trastorno por estrés postraumático

Los autores de este editorial, publicado en el mes de abril, parten de la base de que el consumo de tabaco tiende a incrementarse ante la presencia de estresores ambientales. Refieren que se ha observado que el incremento se relaciona con la presencia de síntomas depresivos o el desarrollo de un trastorno por estrés postraumático.

A su vez, plantean que se debe prestar especial atención al patrón del consumo de tabaco (nuevos casos, recaídas, aumento del consumo, etc.) como consecuencia de las respuestas emocionales. Igualmente, consideran que el consumo de tabaco puede funcionar como una estrategia de gestión de conflictos o del aburrimiento.

También resaltan que los motivos por los que se fuma presentan notables diferencias entre hombres y mujeres. Recientemente, un estudio realizado en España y publicado en Personality and Individual Differences analizó la propensión al aburrimiento como predictor de la cesación del consumo de tabaco.

Los investigadores realizaron un seguimiento de un año a más de 200 fumadores en tratamiento. Los resultados revelaron importantes diferencias de género. Mientras que la propensión al aburrimiento podía predecir el mayor o menor éxito en la cesación del consumo en hombres, no ocurrió lo mismo para las mujeres.

 

¿Salir a por tabaco realmente implica comprar tabaco?

Aunque no existen datos para afirmar que se consume más tabaco durante la cuarentena, una mirada a algunos reportes de prensa como “Voy a por tabaco” o «Salir a comprar tabaco, una actividad esencial», nos pueden dar pistas de cómo va el tema. Contra todo pronóstico, la venta de tabaco en los estancos se había desplomado durante las primeras semanas del confinamiento.

Los dueños de los establecimientos atribuyen esta caída de las ventas a la pérdida de los fumadores sociales, que no les gusta fumar en casa y al cierre de los bares, donde las máquinas expendedoras eran responsables de un gran porciento de las ventas.

La venta de tabaco en los estancos se desplomó durante las primeras semanas de confinamiento

Sin embargo, aunque esta disminución de las ventas nos brinda indicadores de cómo puede comportarse el tema entre los fumadores sociales, no nos informa de cómo se comporta en consumo en los fumadores habituales, o sea, en aquellos que han desarrollado una adicción. Lo que sí queda claro es que cuando alguien dice que va a por tabaco, no siempre es cierto.

 

Motivos para dejar de fumar

Existen muchos motivos para dejar de fumar y, aunque todos pueden ser válidos, muy pocos suelen ser convincentes. En noviembre de 2009 se publicó un estudio multicéntrico llevado a cabo en España, para analizar los motivos que tienen las personas que buscan tratamiento para dejar de fumar.

Los resultados revelaron que en los hombres suele estar relacionado con la prescripción médica, mientras que en las mujeres existía una mezcla más heterogénea que incluía representar un buen papel para sus hijos, mejorar su salud y su estética.

A medida que aumenta su edad y el agravamiento de síntomas el fumador se muestra más predispuesto a vencer la negación y buscar ayuda

El estudio también reconoce la edad como un factor determinante. Ello está más relacionado con las consecuencias adversas de las enfermedades médicas asociadas al tabaquismo, que con la madurez que adquieren las personas. El agravamiento de numerosos síntomas contribuye a que el fumador venza la negación y busque ayuda.

Muy relacionado con la edad, la presión social suele ser también un factor con cierto peso. Algunos estudios refieren que el 70% de los fumadores que inician un tratamiento refiere sentirse presionado por su familia o amigos. Debido a ello, el apoyo de la familia se torna tan importante en el tratamiento de las adicciones.

A modo de conclusión

El tabaquismo es considerado como una de las mayores amenazas para la salud pública.

La venta del consumo de tabaco ha disminuido notablemente durante las primeras semanas del confinamiento. Sin embargo, “ir a por tabaco” suele ser una de las excusas más usadas para salir a la calle.

Los motivos más efectivos para dejar de fumar suelen estar relacionados con la prescripción médica en los hombres, mientras que en las mujeres se observa una mezcla más heterogénea, que incluye representar un buen papel para sus hijos, mejorar su salud y su estética.

En caso de contraer coronavirus, un fumador tiene el doble de probabilidades de presentar complicaciones clínicas que un no fumador. La cesación del consumo de tabaco debe agregarse a la lista de prácticas recomendadas para mitigar las consecuencias del COVID-19.

¡Entre todos venceremos al coronavirus! ¡Haz tu parte!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD