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Valor para cambiar

Valor para cambiar

Valor para cambiar

 

La oración de la serenidad con la que se cierran muchos Grupos de Ayuda Mutua de 12 Pasos dice: “Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. En la misma se hace referencia a tres virtudes clave para la recuperación de adicciones: serenidad, valor y sabiduría. En este momento me gustaría referirme al valor o coraje necesario para salir de nuestra zona de confort y cambiar.

Muchos desean que el mundo o la gente cambie, pero pocos están dispuestos a cambiar. De alguna manera todos tenemos una zona de confort de la que tememos salir. Aunque se le llama zona de confort no necesariamente implica que estemos realmente cómodos. Para algunas personas su zona de confort es una verdadera prisión: drogas, relaciones tóxicas, maltratos, exclusión o delincuencia. “Es mejor malo conocido…” suele rezar otro refrán.

Cuando un paciente llega a la Clínica Recal de Tratamiento de Adicciones se potencia el valor con la frase que se le asigna para su primera semana: “Hoy elijo arriesgar, compartir y confiar…” Poner en práctica esta frase será el objetivo que debe cumplir durante esta semana. Llegar a un centro e integrarse con un grupo de desconocidos es un acto de mucho valor. Sobre todo para escribir su primer trabajo terapéutico, que es nada menos que su Historia de Vida.

¿Qué dice la ciencia al respecto? En 2019 se publicó en Addictive Behaviors Reports un artículo sobre las historias de coraje de un grupo de 80 personas que buscaron tratamiento para sus adicciones. Los investigadores analizaron el coraje divido en tres dimensiones: físico, moral y psicológico.

El coraje físico es aquel en el que la persona voluntariamente pone en peligro su integridad física por una buena causa. Médicos, enfermeras, soldados, policías, bomberos son un buen ejemplo de ello. Por otro lado, el coraje moral implica desafiar el poder, las normas o lo socialmente aceptado para luchar en aquello en lo que se cree. La lucha contra la esclavitud, el racismo, los derechos de las mujeres y otros colectivos son claros ejemplos de ello.

Por último, el coraje psicológico implica encarar duras verdades o lidiar con sentimientos y experiencias dolorosas para alcanzar el bienestar deseado. Este es el coraje que necesita una persona prisionera de la adicción y que busca la recuperación.

Los resultados revelaron que estas personas necesitaron mucho coraje psicológico y moral. Necesitaron coraje psicológico para encarar, aceptar y reconciliarse con las culpas y experiencias dolorosas o traumáticas de su pasado. También se necesita valor para gestionar la incertidumbre del futuro y focalizarse en el momento presente.

Muchos también necesitaron coraje moral para enfrentar el estigma asociado a esta enfermedad y confesar a su familia, amigos e incluso empleadores su condición de adictos en recuperación. Muchas personas sienten vergüenza por tener esta enfermedad y necesitan sobreponerse a esta vergüenza tóxica para poder recuperarse.

El valor para dar este salto de Fe y el resultado de estos cambios en recuperación son los elementos que permiten tener una mejor imagen de sí mismo, autoestima y generar fuerte sentido de autoeficacia.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.