Fortnite, una tormenta que amenaza el hogar

Adicción a Fortnite

Fortnite, una tormenta que amenaza el hogar

Fortnite, una tormenta que amenaza el hogar

Aunque ya he dedicado varios post a la adicción a los videojuegos, los síntomas de abstinencia y sus consecuencias, quiero detenerme en un juego que está cautivando a niños, adolescentes y adultos. Se trata de Fortnite, un videojuego desarrollado por Epic Games, con más de 200 millones de jugadores y que puede ser jugado en casi todo tipo de dispositivos.

Se estima que el pasado año las ganancias de la compañía alcanzaron los 3.000 millones de dólares. Según The Wall Street Journal la compañía está valorada en 15 mil millones de dólares.

Algunos niños reconocen que jugarían más horas si no tuvieran límites claros

Actualmente, Fortnite tiene tres modos de juego. El primero es Battle Royale, que es gratuito y donde pueden luchar simultáneamente hasta 100 jugadores para ver quién queda en pie. El escenario es una isla acechada por una tormenta donde, a medida que pasa el tiempo los escenarios se van reduciendo cada vez más. El segundo es Salvar el Mundo y es una modalidad por pago. En este modo, cuatro jugadores cooperan para alcanzar un objetivo común. Por último, está el Modo Creativo donde los jugadores pueden construir su propia isla de la manera que deseen.

Las opiniones de los usuarios tienden a ser muy positivas. Un chico de 11 años me comentaba “me gusta porque juego con mis amigos desde casa y puedo intercambiar armas”. Otro, de 13, me decía que puede ser un buen plan para jugar con amigos, aunque se mostraba preocupado porque a alguno de ellos se le podía estar yendo de las manos. Ambos reconocen que podrían jugar más horas si no tuvieran límites claros en casa.

Los costes de la batalla

En el juego se pueden adquirir muchas cosas: personajes, armas, bailes… Los más ‘molones’ suponen un coste económico para el jugador. También se puede “salvar a un YouTuber” donando dinero. Gracias a estas ‘ayudas’ algunos YouTuber pueden llegar a ganar hasta 500 mil dólares al mes.

Obviamente, muchos adolescentes usan su paga semanal o realizan trabajos extra para poder obtener el dinero que necesitan, pero otros van más allá. Hace apenas una semana un niño de 11 años gastó 1.200 dólares de la tarjeta de sus padres sin el permiso de estos. Si bien la compañía devolvió el dinero tras realizar las comprobaciones necesarias, las consecuencias de lo este acto representa para la familia son mucho mayores.

La pérdida de roles también es un coste negativo. Recientemente un señor de 45 años llegó a amenazar de muerte a un chico de 11 al perder una partida.
La ruptura de la convivencia en el hogar puede ser uno de las consecuencias más costosas del nivel de ingobernabilidad al que puede llegar a sumirse una familia. Según DivorceOnline, solamente en el Reino Unido se han recibido más de 200 peticiones de divorcio desde enero hasta septiembre de 2018 donde el Fortnite es citado como una de las principales causas. Ello representa alrededor del 5% de todas las peticiones de divorcio registradas en ese período de tiempo.

La ruptura de la convivencia en el hogar puede ser uno de las consecuencias más costosas

Sin lugar a dudas, el coste más extremo es la pérdida de la propia vida. El 30 de julio de 2018 el Daily Mirror publicaba la historia de Carl, un joven de 17 años que había intentado suicidarse tras caer en una espiral de robos, deudas y consumo de drogas.

También los hackers están haciendo su agosto con este juego. Una noticia del 17 de enero de 2019 reveló que una compañía de ciberseguridad (Check Point) descubrió tres vulnerabilidades en el registro de cuentas que dejaban expuestos los datos personales y de tarjetas de crédito de los jugadores. No es poca cosa si se entiende que estas vulnerabilidades pusieron en riesgo a 80 millones de usuarios.

Del videojuego a las drogas

Uno de los problemas que más alarma y reportan los padres son las maratónicas sesiones de muchos adolescentes y jóvenes. Muchas de ellas suelen ser de 12 horas en adelante. El jugador recibe un chute de la interacción social con los amigos y del bucle infinito que consiste en ser eliminado y recomenzar. Hay jugadores que llegan a almacenar su propia orina en una botella para no dejar el juego.

Algunos especialistas han llegado a afirmar que puede ser tan adictivo como la heroína

Sin embargo, a medida que pasan las horas frente a la pantalla comienzan a ser necesarios otros recursos para mantenerse despierto. Es usual que todo comience por una sugerencia de algún miembro del equipo: bebidas energéticas o anfetaminas suelen ser reportadas como las más comunes. Aunque es necesario aclarar que el videojuego en sí tiene un gran potencial adictivo. De hecho, algunos especialistas en adicciones comportamentales han llegado a afirmar que este juego puede ser tan adictivo como la heroína.

Fortnite y estrellas del fútbol

No es un secreto que las estrellas del futbol son seguidas por millones de personas que les admiran y que observan con interés todos los aspectos de su vida. Si una estrella de futbol expresa abiertamente su preferencia por este juego, al igual que ocurre con otros productos, seguramente muchos admiradores lo jugarán.

Uno de los casos más relevantes puede ser el de Antoine Griezmann, recientemente Campeón del Mundo con la selección de Francia y delantero del Atlético de Madrid, que suele celebrar sus goles imitando un baile de victoria de Fortnite conocido como Take the L. El 26 de enero, la presentación de un equipo de la liga ecuatoriana se hizo viral, al hacerlo al estilo Fortnite.

La sombra del Fortnite rondó la temprana eliminación de Alemania del Mundial de fútbol

Pero no todo es alegría, durante el pasado Mundial de fútbol la sombra del Fortnite rondó la temprana eliminación de la selección de Alemania. La prensa alemana informó que su seleccionador y cuerpo técnico notaron que los jugadores perdían muchas horas de sueño jugando este juego. La situación llegó a tal dimensión que se llegó a suspender la conexión Wifi como medida extrema. Seguramente, hay más motivos para explicar un negativo resultado histórico para Alemania, pero el Fortnite resultó ser un buen chivo expiatorio.

Fortnite y pornografía: una relación extraña

Recientemente, el Journal of Behavorial Addictions ha sacado un artículo donde se establece una interesante asociación entre la conexión de la adicción a los videojuegos y el consumo de pornografía. Todo ocurrió en abril de 2018 cuando los servidores de Fortnite estuvieron caídos durante 24 horas. Durante este período de tiempo el porcentaje de jugadores que accedió a una sola página web porno (omitiré la dirección pues su promoción no es mi objetivo) se incrementó un 10%.

Más interesante aún es el uso del nombre del juego para crear contenido abiertamente pornográfico. Los autores del mismo artículo observaron que la búsqueda de contenido en este sitio web se incrementaba un 60% cuando usaron Fortnite como palabra clave. Esta inesperada caída de los servidores mostró que muchos jugadores acudieron a la pornografía para intentar compensar los síntomas de abstinencia generados por la ausencia del videojuego.

Consejos para la familia

He realizado una pequeña búsqueda por Internet y me he encontrado con muchas Guías para Padres que dan consejos para desarrollar un afrontamiento positivo y prevención de riesgos con relación a este videojuego.

Lo primero que me gustaría aclarar es que no se puede ‘satanizar’ el videojuego. No se trata de prohibirlo, sino de establecer límites claros para su uso por parte de los adolescentes y jóvenes. En la vida hay muchos factores de riesgo dentro y fuera de casa que pueden llevar al desarrollo de una adicción: apuestas online, juego, pornografía, compras o drogas. Muchos adolescentes exploran con algunas o varias de estas conductas de riesgo, pero no todos desarrollan una adicción.

No se trata de prohibir el videojuego, sino de establecer límites claros para su uso

En primer lugar, la familia debe tener claridad de que no puede dejar en manos de un adolescente la gestión del tiempo que dedica al videojuego, cualquiera que sea este. Usualmente es la falta de comunicación y límites la que hace que se llegue al problema cuando es demasiado tarde. Algunos límites que pueden establecerse en el hogar pueden implicar una hora para apagar la Wifi.

También puede establecerse el uso de la habitación como área de sueño durante la noche, ello implica que no puede tener dispositivos. En este sentido, sugiero que niños y adolescentes entreguen todos los equipos a sus padres antes de dormir. Hay padres que tienen sitios seguros, como un cajón en su habitación donde guardan los dispositivos de sus hijos antes de dormir. Los sitios seguros son un límite natural y solo funcionan cuando es una norma preventiva de la casa o en etapas inicio del problema.

La familia debe defender sus espacios de interacción y comunicación. La realización de planes y actividades en conjunto puede ser un buen modo de fomentar la unidad familiar. Como suele decirse, es mucho mejor prevenir que curar. Por último, para las familias que noten una conducta extraña en sus hijos, lo mejor es buscar ayuda especializada. Negar el problema, minimizarlo o aplazar la solución no suele traer buenos resultados.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD