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¿Bebedores sociales durante la cuarentena?

Consumo de alcohol cuarentena

¿Bebedores sociales durante la cuarentena?

¿Bebedores sociales durante la cuarentena?

Hace unas semanas escribía un post sobre la necesidad de mantener la serenidad durante la tormenta. En el mismo me hacía eco de un artículo de prensa que resaltaba que la compra de cerveza en España se había disparado un 78%. Esto ocurrió la semana siguiente a la “crisis del papel higiénico”, motivada por las compras compulsivas de muchos, cuando se anunció la posibilidad de pasar al estado de alarma.

Los chistes y los memes sobre ambos temas inundaron las redes sociales. Hace unas semanas conversaba con una conocida que alegaba que no se estaba bebiendo más, sino que ese incremento en la compra de alcohol podía deberse a que es la misma cantidad que nos tomábamos antes en los bares, que ahora se desplaza a casa.

No pongo en duda su argumento o conclusión, que caen en el rango de lo probable y posible. Lo que sucede es que recordé un meme que vi en las redes sociales cuando salió la noticia. Junto a la imagen de un personaje de series de TV caracterizado por su sarcasmo, había un texto que preguntaba lo siguiente: “¿ya se dieron cuenta de que no son bebedores sociales?”.

Con ello no pretendo afirmar que todo el que compra unas cervezas para beber en casa padece una adicción, sino cuestionar el papel que va a desempeñar el consumo de alcohol durante todo este proceso de confinamiento. Al respecto, dejo dos preguntas y sus correspondiente respuestas, con las que comenzaba un artículo publicado el 28 de marzo en Alcoholism Drug Abuse Weekly:

  1. ¿Las personas beben más ahora que están encerradas en una casa con sus seres queridos, enfrentan pérdida de un familiar, han perdido su trabajo, están aburridos y/o estresados?: Probablemente.
  2. ¿Beber es una forma saludable de hacer frente?: No.

 

La paradoja del bebedor social confinado en casa

Una paradoja es un dicho o un hecho que encierra una contradicción en su enunciado y parece contrario a la lógica. En este caso, la contradicción queda clara en el propio enunciado de esta sección.

Aquella persona que se define como bebedor social bebe, valga la redundancia, en entornos de socialización: una quedada con amigos; Happy Hour; una fiesta; una comida en familia y otras muchas ocasiones especiales. Entonces, si todo el alcohol que se consumía en esas ocasiones ahora se compra para beberlo en casa, entiendo el concepto de “bebedor”, pero no encuentro la parte “social”.

Vale, se puede coordinar una quedada con amigos por Skype o cualquier otra plataforma para tomar una caña. ¿Pero solo se bebe en ese momento del día? ¿Y luego otra viendo la tele? ¿Una para acompañar las comidas? ¿Y otra cuando pienso en todo lo que viene, temo o me preocupa? ¿Y para gestionar el aburrimiento? ¿Y otra antes de ir a dormir?

En el mismo post sobre la serenidad, analizaba la evidencia científica de los nuevos casos de abuso o dependencia del alcohol, que fueron detectados en los países que impusieron cuarentenas durante la anterior epidemia del SARS.

Alcohol, aceitunas y patatas

Consumo de alcohol cuarentena

Alcohol, aceitunas y patatas acompañaba un titular de El País el 1 de abril para ilustrar los principales productos que han visto incrementada su compra y consumo, o groceries, según The New York Times el día 11 del mismo mes.

En fin, parece que españoles y estadounidenses (no diré “americanos”, dado que América es un gran continente con muchos países) tienden a comprar similares tipos de alimentos y bebidas para gestionar la crisis: chuches, alcohol y otras comidas altamente calóricas o procesadas.

Con respecto a las comidas, a este tipo de alimentos se les denomina comfort food, pues se ha señalado que producen una sensación de alivio en momentos de estrés o malestar emocional. Por ejemplo, el deseo de comer carbohidratos aumenta la producción de serotonina, lo cual tiene un efecto regulador del estado de ánimo. Una nota, he dicho el deseo de comerlas no su ingestión, pues hay otros alimentos más saludables que no suelen apetecernos y que pueden ser más efectivos para estos temas.

Una persona que bebe socialmente debe comprender que se encuentra en una situación excepcional y que no se trata de consumir solo en casa, lo mismo que consumía con amigos antes de la cuarentena.

Básicamente, ceder al deseo de comer este tipo de alimentos altamente calóricos y apetecibles se convierte más en un remedio para el estrés o el aburrimiento que en un nutriente. En fin, las recomendaciones nutricionales para esta cuarentena, ofrecidas por el European Journal of Clinical Nutrition alertan al respecto y serán objeto de análisis en mi siguiente post, así que volvamos al alcohol y sus efectos.

Por su parte, el alcohol tiene exactamente la misma función. Una persona que bebe socialmente debe comprender que se encuentra en una situación excepcional y que no se trata de consumir solo en casa, lo mismo que consumía con amigos antes de la cuarentena. Si bien la cantidad de alcohol que consume puede que sea la misma, el entorno de uso sí que ha cambiado completamente. No podemos decir “tranquilo, no pasa nada”, porque estaremos contribuyendo a que el alcohol sea un poderoso remedio para gestionar nuestro malestar, aburrimiento o soledad.

¿Qué dicen los expertos?

Tal es la preocupación de la comunidad científica con el tema, que el 8 de abril se publicaba en The Lancet una nota de alerta. Obviamente hacía referencia a la preocupación por el incremento del consumo en personas con alcoholismo y a las posibles recaídas de aquellos que se mantienen en abstinencia; pero no dejaba fuera a aquellos individuos de riesgo. Termina esta nota el autor, pidiendo al gobierno que se incluyan alertas sobre los peligros del consumo del alcohol dentro de las notas informativas a la población.

Igualmente, el 7 de abril se publicaba en Clinical Neurpsychiatry un artículo que propone dividir por fases las intervenciones psicológicas durante la cuarentena. Las intervenciones para reducir el abuso de sustancias se ubican en la fase IV. Esta fase estaría dirigida a reducir el impacto traumático de las secuelas de la pandemia. Obviamente asume que el consumo de alcohol y otras sustancias tenderá al incremento.

Los últimos estudios asumen que tras la cuarentena el consumo de alcohol y otras sustancias tenderá a crecer

Finalmente, el 30 de marzo fue publicado en Psychology, Health and Medicine un estudio llevado a cabo en China durante el momento de mayor incertidumbre. Se realizaron cuestionarios online del 6-9 de febrero de 2020. Los resultados destacaron que predominaron las respuestas fisiológicas (dificultades con el sueño, debilidad o fatiga) y emocionales (nerviosismo, ansiedad o depresión). En menor medida se observaron respuestas conductuales, donde predominaron la excitación o el enfado. Los autores destacan que el consumo de alcohol fue una manera de lidiar con éstas últimas.

Peligros más allá de la adicción

Revisar, regular o recomendar reducir el consumo de alcohol durante el confinamiento no solo tiene que ver con la posibilidad de desarrollar una adicción.

Los riesgos del consumo de alcohol durante el confinamiento se extienden más allá del desarrollo del trastorno por abuso/dependencia

Un artículo recientemente aceptado para publicar en Addictions alerta sobre el efecto del consumo de alcohol en el confinamiento en el incremento de la violencia doméstica y de género. En la medida que el confinamiento se extiende es posible que las tensiones dentro del hogar se vayan incrementando y la gestión de estos conflictos bajo los efectos del alcohol no suelen tener un buen final.

A modo de conclusión

Es una realidad que la compra de bebidas alcohólicas durante la cuarentena se incrementa sustancialmente. ¿Es “normal” que las personas tiendan a beber más durante el confinamiento? Sí. ¿Es funcional y saludable? No.

Aquellos que se clasifican como bebedores sociales y argumentan que no beben más que lo que solían hacerlo antes de la cuarentena, probablemente tengan razón, pero deben recordar la paradoja de que ya no lo hacen en sus entornos de socialización habitual. Por tanto, deben ser más conscientes no solo de cuánto beben, sino para qué beben.

Es importante aclarar que beber más durante la cuarentena no convierte a alguien en alcohólico, pero este incremento sí supone un riesgo. Diversos artículos publicados en prestigiosas publicaciones científicas nos alertan al respecto.

Por último, los riesgos del consumo de alcohol durante el confinamiento se extienden más allá del desarrollo del trastorno por abuso/dependencia. También puede ocurrir que muchas familias no sepan gestionar los roces, conflictos o tensiones que se producen en la medida en que avanzan los días y se incrementen los episodios de violencia intrafamiliar o de género.

¡Entre todos venceremos al coronavirus! ¡Haz tu parte!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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