Anorexia nerviosa y adicciones (II): ¿un perfil familiar similar?

En el post anterior había abordado la concepción de la anorexia nerviosa como una adicción. Diversas posturas consideran que ambos trastornos son diferentes manifestaciones de un proceso adictivo subyacente. En este contexto, no sería ilógico pensar que el funcionamiento familiar en ambos trastornos debería tener numerosas similitudes.

Por ejemplo, algunos estudios han encontrado que son frecuentes los abusos físicos o sexuales en la historia de estos pacientes, mediados por inseguros y dañados vínculos parentales. (1,2) No obstante, los mismos se han basado en las percepciones de los pacientes.

Recientemente se ha realizado un estudio que aborda la visión conjunta de pacientes, sus madres y padres con respecto a sus relaciones familiares de dependencia, cohesión y adaptabilidad; así como la expresión emocional de la familia. (3)

Para ello fueron evaluadas 25 pacientes con anorexia nerviosa y 26 pacientes con trastornos por consumo de cannabis y heroína (igual sexo, similar edad y tiempo de evolución del trastorno), junto con sus madres y padres.

Los investigadores pensaban que las familias de ambos grupos de pacientes podían: tener un funcionamiento diferente al las familias de individuos sin alteraciones psicopatológicas diagnosticadas; compartir niveles bajos de cohesión y elevados de dependencia emocional. Especulaban, a su vez, que los padres de las pacientes diagnosticadas por trastorno por consumo de sustancia podrían tener niveles más elevados de expresión emocional que los de las pacientes con anorexia nerviosa.

Si bien los resultados del estudio confirmaron las hipótesis de los investigadores, debo comentar algunos matices. Ambos grupos de pacientes mostraron elevados niveles de dependencia emocional y poca confianza en sí mismas (más agudizado en las pacientes con anorexia nerviosa). Esta última característica también estaba presente en sus padres.

Con relación a la expresión emocional, se observó mayor sobre-involucración y comentarios críticos por parte de las madres de las pacientes con trastorno por consumo de sustancias.

Si bien ambos grupos de pacientes percibieron una baja cohesión familiar, este hecho era referido por ambos padres de las pacientes con anorexia nerviosa, pero solo por las madres de las pacientes por trastorno por consumo de sustancias.

Con independencia que es un estudio inicial sobre el tema, extraigo un hecho que es innegable: ambos grupos de familias necesitan mayor cohesión y confianza entre sus miembros. En este sentido, quizás muchos de los grupos terapéuticos y de ayuda mutua que brindan  apoyo y herramientas a los familiares de personas con diversas adicciones puedan servir de modelo a los familiares de las personas diagnosticadas con anorexia nerviosa.

¡Feliz semana!

Referencias

1.            Mangweth B, Hausmann A, Danzl C, et al. Childhood Body-Focused Behaviors and Social Behaviors as Risk Factors of Eating Disorders. Psychotherapy and Psychosomatics. 2005;74(4):247-253.

2.            Hodson C, Newcomb MD, Locke TF, Goodyear RK. Childhood adversity, poly-substance use, and disordered eating in adolescent Latinas: Mediated and indirect paths in a community sample. Child Abuse & Neglect. 2006/09/01/ 2006;30(9):1017-1036.

3.            Doba K, Nandrino J-L, Dodin V, Antoine P. Is There a Family Profile of Addictive Behaviors? Family Functioning in Anorexia Nervosa and Drug Dependence Disorder. Journal of Clinical Psychology. 2014;70(1):107-117.