Dejar marihuana

"Hace muchos años, los indios la fumaban. Y que yo sepa, no se murió ninguno", cantan Los Porretas. Como si morirte fuera lo único malo que te puede pasar.
Ska-P se ha convertido en un fijo en las fiestas de barrio y su canción sobre la "lega-lega-lización" era coreada por muchos, como algo normalizado.


La marihuana es, probablemente, la droga ilegal más consumida del mundo. Quizá por ello se la percibe como "poco peligrosa". Su consumo es visto, la mayoría de las veces, y eso es peligroso, desde la simpatía y la complicidad.

A esto, hay que unir sus propiedades terapéuticas, argumento que usan una y otra vez todos los aficionados a esta droga. Poco les importa que fumarla no sea la manera ideal de aprovechar la cualidades medicinales de la planta, ni tampoco suelen caer en la incongruencia de que la mayoría de los que la consumen no tiene diagnosticada ninguna de las enfermedades para las que supuestamente está indicada. Estos dos argumentos, la marihuana como droga "inofensiva" y como planta medicinal, no son más que una excusa para fumar y colocarse.

Es cierto que las cifras de casos de adicción a la marihuana son menores que con otras drogas, pero no existe la sustancia psicoactiva que no tenga peligro de adicción. Los estudios de los que disponemos hablan de que se suelen quedar enganchados el 9% de los consumidores habituales. Pero se trata de cifras de décadas pasadas. Nuevas variantes de la planta, como la "skunk", mucho más potente, plantean mayores riesgos. No en vano, la marihuana ya ha superado a la heroína como la droga sobre la que más consumidores piden ayuda a organismos especializados en la recuperación de adicciones, como nuestra fundación.

Todos conocemos casos de fumadores habituales que aparentemente, nunca tienen ningún problema, y pueden hacer una vida normal. El peligro existe. Al igual que miramos a ambos lados de la calle antes de cruzar, por muy pocos casos de atropellos que se produzcan.

Si bien una píldora con una cantidad de THC medida y controlada puede ser útil para ciertas terapias, la droga que se obtiene en la calle no pasa ningún tipo de control. El consumidor no tiene manera de saber qué concentración tiene lo que está fumando ni qué efectos tendrá.

A corto plazo, es bien sabido: sensación de euforia, alteración de los sentidos, etc.

Pero a largo plazo, se han dado casos de psicosis, tendencias suicidas, depresiones y otros trastornos mentales. Suficientes como para que dejemos de una vez por todas de creer que la marihuana es una droga inofensiva.

Mucho se ha hablado también de la marihuana como una droga que sirve como "puerta de entrada", iniciación a drogas más fuertes. Aunque la mayoría de los consumidores habituales no caen en otras como la cocaína, estudios en animales han demostrado que el consumo de THC cambia la forma en que el cerebro reacciona ante las drogas en general, haciéndolo más receptivo a sus efectos. Quizá no podría hablarse de que la marihuana sea una droga de inicio por sus efectos, pero sí por el hecho de que suele ser la primera droga que todo el mundo consume, por lo "bien vista" que suele estar.

Si has sentido efectos adversos o desagradables por consumir marihuana, si está afectando a tu relación con tus seres queridos o si no notas que no puedes estar tranquilo si no te has fumado antes un porro, es muy probable que necesites dejarlo cuanto antes.
En Fundación Recal podemos ayudarte