Buena voluntad y recuperación

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Hace dos semanas escribí sobre la limitada efectividad de la fuerza de voluntad para mantener las metas de recuperación a largo plazo y la semana anterior sobre las fortalezas del carácter más útiles para llevar una vida sobria y serena. En este trabajo me gustaría centrarme en un concepto integrador: la buena voluntad. Para ello, tendría que comenzar respondiendo una pregunta básica: ¿En qué se diferencia la buena voluntad de la fuerza de voluntad?

En primer lugar, la voluntad hace referencia a la capacidad de transformación (o no) de una intención en conducta.(1) Por fuerza de voluntad se entendería la capacidad individual de traducir la intención en acción y mantener su efecto a través del tiempo. Sin embargo, el principal problema que tiene la intención es que tiende a debilitarse en la medida en la que pasa el tiempo.(2) Por último, no todos los fines a los que se dirige una intención son saludables o buenos para la persona que la ejecuta o aquellos a quienes está dirigida.

Es por ello que se necesita comprender cuál de los componentes de la intención le permiten, ser fortalecida con el transcurrir del tiempo, en lugar de debilitarse. La intención se compone de: a) control percibido; b) norma subjetiva y c) actitud.

Por control percibido comprende la habilidad individual de ejecutar una conducta de forma exitosa y se basa en las creencias de control. Por otro lado, la norma subjetiva representa la presión social que se percibe para ejecutar o inhibir una conducta y se basa en las creencias normativas (criterios de figuras de referencia). Por último, la actitud hace referencia a la evaluación personal (positiva o negativa) de la conducta en sí y está basada en las creencias personales.

Un interesante estudio que evaluó a adictos en activo, adictos en tratamiento y un grupo de individuos no consumidores reveló que la intención de consumo resultó ser mayor en los primeros, no ocurrió así con la actitud, ni el control conductual donde las puntuaciones son más bajas en los segundos.(3) Otro estudio también mostró que la intención de completar un tratamiento se puede predecir en un gran porcentaje por las ambas variables.(4)

Si llevamos estos resultados al lenguaje de la recuperación podríamos decir que  un cambio de actitud y vencer la negación (reconocer que uno mismo no controla el consumo) son condiciones básicas para iniciar este camino. La norma subjetiva puede no resultar tan relevante en esta etapa pues va a depender de hacia dónde se decante y las figuras de referencia con las que el individuo interactúe.

Es por ello que la buena voluntad debería recaer más sobre la actitud. Podría conceptualizarse como la acción basada en una evaluación positiva del camino que se ha emprendido con independencia de las dificultades que puedan aparecer (“estar en recuperación me compensa”). Una pregunta interesante sería si la buena voluntad precede a la rendición (vencer la negación) o viceversa.

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.      Ajzen, I. The theory of planned behavior. Organ. Behav. Hum. Decis. Process. 50, 179–211 (1991).

2.      Hagger, M. S., Chan, D. K. C., Protogerou, C. & Chatzisarantis, N. L. D. Using meta-analytic path analysis to test theoretical predictions in health behavior: An illustration based on meta-analyses of the theory of planned behavior. Prev. Med. (Baltim). 89, 154–161 (2016).

3.      Galdós, J. S. Estudio empírico de las variables de la Teoría de la Conducta Planificada como factores de riesgo para el consumo de cocaína en tres grupos diferentes. Adicciones (2009).

4.      S.E., Z. & I., A. Predicting substance abuse treatment completion using a new scale based on the theory of planned behavior. J. Subst. Abuse Treat. (2014). doi:10.1016/j.jsat.2013.06.011