Algo más que fuerza de voluntad

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Si bien el consumo experimental de sustancias o comportamientos adictivos puede reportar recompensas a corto plazo, en la medida que este ciclo avanza hacia la dependencia/adicción las recompensas duran cada vez menos y el malestar y las consecuencias adversas se tornan cada vez mayores.

Cuando la persona llega a este ciclo en el que sabe que se está destruyendo, pero aun así no puede parar hay que preguntarse qué ocurre con la fuerza de voluntad ¿Por qué puede ser tan efectiva en otras áreas de la vida pero no para el autocontrol del consumo?

Por fuerza de voluntad se entienden aquellos recursos que facilitan el autocontrol y la capacidad de elegir de acuerdo a las consecuencias a largo plazo en lugar del refuerzo inmediato. En otras palabras, es la capacidad de renunciar a una recompensa inmediata si: a) se puede obtener un mejor resultado a largo plazo o b) las consecuencias de la obtención de la misma es negativa.

Quizás por ser un recurso tan efectivo en otras áreas se sobreestima su papel en la recuperación de las adicciones. Un estudio que se llevó a cabo durante tres años y en el cual se realizaron entrevistas a 69 adictos en recuperación, mostró interesantes resultados. (1)

En primer lugar muchos de los participantes consideraban que poseían fuerza de voluntad, incluso gran fuerza de voluntad; pero estos resultados cambiaron al correlacionar la percepción de la importancia de propia fuerza de voluntad con el estatus de su recuperación. Para las personas con una recuperación estable resulta más importante la utilización de otros recursos.

El problema, señalan los expertos, (2–4) radica en que la voluntad pierde fuerza en las conductas adictivas debido a un funcionamiento deficitario de tres sistemas neuro-cognitivos:

1)       Sistema dependiente de amígdala-striatum que media en el los comportamientos habituales y automáticos.

2)       Sistema dependiente del cortex prefrontal para la autorregulación y predicción de las consecuencias de un comportamiento.

3)       Sistema dependiente de la ínsula para la recepción de señales interoceptivas y su traducción a estados de sentimientos (cravings o deseos), que a su vez desempeña un papel relevante para el control de impulsos relacionados con la incertidumbre el riesgo y la recompensa.

En las personas con trastornos por dependencia de sustancias/comportamientos se ha observado que priorizan la recompensa inmediata ignorando los riesgos. Por tanto, se necesita ayuda para poder detener el consumo, pues como dice el programa de los doce pasos: “solo no puedo”. En otros escritos detallaremos un principio básico de recuperación que se prioriza a la fuerza de voluntad, denominado “buena voluntad”.

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.      Snoek, A., Levy, N. & Kennett, J. Strong-willed but not successful: The importance of strategies in recovery from addiction. Addict. Behav. Reports (2016). doi:10.1016/j.abrep.2016.09.002

2.      Bechara, A. The Neural Basis of Decision Making in Addiction. in Biological Research on Addiction (2013). doi:10.1016/B978-0-12-398335-0.00035-2

3.      Noël, X., Brevers, D. & Bechara, A. A triadic neurocognitive approach to addiction for clinical interventions. Front. Psychiatry (2013). doi:10.3389/fpsyt.2013.00179

4.      Bechara, A. Decision making, impulse control and loss of willpower to resist drugs: a neurocognitive perspective. Nat. Neurosci. (2005). doi:10.1038/nn1584