Diario de un adicto en recuperación (III)

LA CUESTA DE ENERO EMPIEZA EN DICIEMBRE

Cuesta empezar a escribir. Tanto que me he saltado un mes.

El ‘ya lo hago mañana’. El ‘ahora no me apetece’. El ‘todavía me queda tiempo’ son enemigos poderosos de la vida ordenada en general, y de la recuperación en particular. Porque la recuperación es eso; orden, disciplina y como consecuencia, serenidad.

En el año y medio que llevo de recuperación (y que siga así, sólo por hoy) he aprendido que esa serenidad de la que tanto se habla viene por repetición. Es como una especie de tanque que se va llenando de combustible a base de insistir en los mismos hábitos. Cosas tan pequeñas como desayunar a la misma hora y en el mismo sitio, medir el consumo de televisión, Internet o deporte, tener un horario estable o escribir este blog, van cargando unas pilas que aportan energía vital día tras día. Y cada vez que esa pila se carga un poquito la sensación es placentera. Una sensación de estar vivo después de haber vivido la muerte. De ser capaz después de haber sufrido la discapacidad. De ser útil después de sentirse inútil.

Tan sencillo de entender y tan difícil de hacer, así es la recuperación. Un acto de repetición metódica que cuesta cada día un poco menos… pero sigue costando. Eso sí… en enero cuesta menos que en diciembre. Seguimos avanzando.

Feliz año nuevo a todos.