Adicto “en activo” o “en recuperación”: las metas para el nuevo año

Acaban las fiestas de fin de año y la realidad para muchos adictos “en activo” es que probablemente ni siquiera se acuerden de lo que ha ocurrido la noche anterior. Casi seguro que se verán atormentados nuevamente por la culpa del pasado y la incertidumbre del futuro. Algunos buscarán una nueva dosis para escapar del dolor y la incertidumbre. Otros explorarán en Internet o llamarán a algún amigo o familiar para informarse sobre posibles tratamientos.

Estos últimos están en el camino de encarar el problema con las herramientas adecuadas. En este post haré referencia a la transición de la identidad social de adicto “en activo” a adicto “en recuperación” como una vía efectiva para alcanzar y mantener un estilo de vida saludable.

Para ello me apoyaré en el Modelo de la Identidad Social de la Recuperación. (1) Este modelo enmarca el mecanismo de recuperación como un proceso de cambio de identidad social en el que la identidad más manifiesta de una persona pasa de estar definida por la pertenencia a un grupo cuyas normas y valores giran en torno al abuso de sustancias (adicto “en activo”, para ser definida por la pertenencia a un grupo cuyas normas y los valores fomentan la recuperación (adicto “en recuperación”).

Este nuevo concepto de sí mismo se comparte con otros compañeros “en recuperación”, fortaleciendo así el sentido de pertenencia del individuo dentro de grupos orientados hacia la recuperación. Esta nueva identidad social incorpora gradualmente las normas, valores, creencias y lenguaje de dichos grupos, para dar forma y sentido a los cambios en el comportamiento relacionado con las sustancias, reforzando así la nueva identidad social: adicto “en recuperación”.

Es obvio que este cambio de identidad social no opera a modo de remedio mágico. Es un camino complejo que requiere toda la buena voluntad, receptividad, honestidad y coraje de los que lo inician para torcer su voluntad y hacer las cosas de forma diferente. Existe evidencias de que la internalización de esta nueva identidad dentro del grupo se traduce la adquisición de en recursos personales que respaldan la adaptación positiva al cambio en los momentos de transición a lo largo de la vida.

El Modelo de la Identidad Social de la Recuperación sugiere que la motivación para el cambio puede ser iniciada a través de dos procesos. El primero implica una mayor exposición a grupos orientados a la recuperación que se perciben como atractivos para el individuo. En el segundo, la motivación para el cambio también puede precipitarse por una crisis, como la pérdida de una relación o de un trabajo, la aparición de una enfermedad que compromete la supervivencia, entre otros. Ello puede aumentar el deseo de cambiar a través del hastío y sufrimiento del individuo al mantener un estilo de vida “en consumo”.

Esto también puede ocurrir mediante el compromiso con un grupo orientado a la recuperación como parte de programas de tratamiento especializados (por ejemplo, participación en reuniones de 12 pasos), o mediante el estímulo y entusiasmo por parte de amigos o familiares. Por lo tanto, el impulso inicial puede ser escapar de las consecuencias adversas y estigmatizadas de un estilo de vida “en activo”.

En los siguientes post, abordaré la evidencia que se ha generado a través de este modelo y las dinámicas que sustentan el cambio. De momento dejo al lector “en activo” que se ha despertado con deseos de cambio y ha encontrado esta página, la posibilidad de elegir si quiere “ser o no ser” un adicto “en recuperación”.

¡Feliz Año Nuevo!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.            Best D, Beckwith M, Haslam C, et al. Overcoming alochol and other drug addiction as a process of social identity transition: the social identity model of recovery. Addiction Research & Theory. 2016;24(2):111-123.