¿Me pueden ayudar los grupos de Alcohólicos Anónimos aunque el alcohol no sea mi sustancia de elección?

Cuando un individuo se ha identificado como adicto y desea emprender el camino de la recuperación de los 12 pasos, es usual que se dirija a aquellos grupos de ayuda mutua de su sustancia o comportamiento de elección. Si es el alcohol asistirá a reuniones de Alcohólicos Anónimos (AA), si son otras sustancias es probable que asista a Narcóticos Anónimos (NA) o si es adicto al juego a Jugadores Anónimos (GA), por solo citar algunos ejemplos.

En ciudades grandes y cosmopolitas como Madrid esto no resulta un problema, pero en poblaciones más pequeñas sí que puede serlo. Es por ello que para muchos adictos que comienzan el camino de la recuperación, como los de mi ciudad natal Santa Clara (Cuba), el grupo de ayuda mutua más próximo es probable que sea uno de AA. “Por qué debo asistir a un grupo de AA si el alcohol no es mi sustancia [o comportamiento] de elección” es una pregunta frecuente que suelo escuchar.

Los beneficios de participar en reuniones de AA para individuos con otras adicciones pueden verse incluso en la literatura de Comedores Compulsivos (OA). El testimonio de una de sus fundadoras en los años 60 del pasado siglo así lo refleja. Sin embargo, más allá de lo anecdótico me gustaría utilizar como referencia un estudio llevado a cabo por investigadores del Center for Addiction Medicine adscrito a la Escuela de Medicina de Harvard, publicado en 2014 en Alcohol and Alcoholism.(1)

El estudio transcurrió entre octubre de 2006 y marzo de 2008. La muestra la integraron 279 pacientes de más de 600 que recibieron tratamiento durante este período de tiempo. Los investigadores realizaron evaluaciones al inicio, 3, 6 y 12 meses. De los 279 pacientes, solo 81 reportaron el alcohol como sustancia de elección y aquellos que reportaron otras sustancias, se dividía en consumidores de cannabis (81), opiáceos (65) y estimulantes (56).

Dentro del grupo de otras sustancias de preferencia, los consumidores de opiáceos tendieron a asistir a más reuniones (AA o NA) que los consumidores de cannabis, pero a los 6 meses eran los consumidores de estimulantes los que presentaban una mayor asistencia a reuniones (predominando las de NA). Dentro del grupo que sólo asistía a reuniones de AA, se observó la misma diferencia al inicio, pero ninguna otra.

Ahora bien, para los consumidores de otras sustancias no se observaron diferencias ni en la cantidad de reuniones o días limpios cuando se compararon los que asistieron a AA y los que asistían a NA. Esto sugiere que, aunque AA no sea el grupo primario de los consumidores de otras sustancias, puede ser un recurso tan válido como los grupos de NA si tomamos en cuenta los indicadores señalados.

A modo de conclusión los investigadores señalaron que los grupos de AA resultan una opción de recuperación válida para los consumidores de otras sustancias. Sugieren que éstos pacientes pueden ser referidos a grupos de AA cuando se dificulte la asistencia a los grupos de NA.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.            Kelly JF, Greene MC, Bergman BG. Do Drug-Dependent Patients Attending Alcoholics Anonymous Rather than Narcotics Anonymous Do As Well? A Prospective, Lagged, Matching Analysis. Alcohol and Alcoholism. 2014;49(6):645-653.