Adicciones y atracones: impulsividad, ansiedad y respuesta a la recompensa

En el post anterior hice referencia a los mecanismos comunes que comparten el trastorno de atracones con las adicciones. (1) En este me gustaría centrarme en los resultados de dos estudios que ponen de manifiesto una cosa que para mí es clara: la relación con la comida como una puerta hacia la ingobernabilidad.

En el primero de ellos tuve la suerte de participar como revisor durante su proceso de publicación.(2) Se trata de un estudio que pretendía determinar la relación entre el trastorno de atracones y el uso o abuso de un amplio grupo de sustancias o conductas, consideradas adictivas: sexo, cafeína, nicotina, alcohol y otras drogas. Para ello fueron evaluadas un grupo de personas obesas con y sin trastorno de atracones y otro con peso normal.

Los investigadores que pensaban que esta relación podía estar explicada por un perfil de rasgos de personalidad relacionados. Se observó que existía mayor tendencia a las conductas adictivas en personas obesas (con y sin trastorno de atracones) que en sus contrapartes con peso normal. Esta relación con las conductas adictivas era fuertemente explicada por la presencia de un grupo de rasgos de personalidad que son considerados de riesgo.

Los participantes obesos mostraban mayor impulsividad y respuesta a la recompensa. De igual forma, tendían a manejar sus emociones de forma menos funcional que sus contrapartes con peso normal. Ello quiere decir quelas personas obesas tienen un perfil riesgo que los puede llevar al uso o abuso de otros comportamientos o sustancias con mayor facilidad.

El segundo estudio, por su parte analizó la relación entre los atracones y las borracheras en una muestra de casi 2000 estudiantes franceses de la Universidad de Rennes en 2012. (3) Además de evaluar la presencia de trastornos de la alimentación y el uso/abuso de alcohol, se recabó información acerca del peso, la talla, y el consumo de tabaco y cannabis.

Los resultados revelaron que existía una relación significativa entre los atracones y las borracheras. Además, se observó mayor gravedad en los estudiantes varones más jóvenes, consumidores de tabaco y cannabis. Los investigadores concluyen que, en este contexto, los atracones no deben ser interpretados como subtipo de trastorno de la alimentación sino como factor que muestra una vulnerabilidad emocional. Es decir, comer y beber tienen una función muy similar, que es regular las emociones.

Estos estudios evidencian la importancia de la moderación en la relación con la comida, que debe estar presente en un adicto en recuperación. Un adicto en recuperación puede dejar las sustancias o comportamientos, pero no debe sustituirlos por otros para gestionar sus emociones.

Es por ello que sugiero a un adicto en recuperación no proyectar en la comida la función que tenía su sustancia o comportamiento de preferencia. En estos casos no es el peso lo que me preocupa, sino la incapacidad para gestionar adecuadamente sus emociones y conflictos.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.            Schulte EM, Grilo CM, Gearhardt AN. Shared and unique mechanisms underlying binge eating disorder and addictive disorders. Clinical Psychology Review. 2016;44:125–139.

2.            Davis C, Mackew L, Levitan RD, Kaplan AS, Carter JC, Kennedy JL. Binge Eating Disorder (BED) in Relation to Addictive Behaviors and Personality Risk Factors. Frontiers in Psychology. 2017;8(579).

3.            Rolland B, Naassila M, Duffau C, Houchi H, Gierski F, André J. Binge Eating, But Not Other Disordered Eating Symptoms, Is a Significant Contributor of Binge Drinking Severity: Findings from a Cross-Sectional Study among French Students. Frontiers in Psychology. 2017;8(1878).