Diario de un adicto en recuperación (IV)

CAPÍTULO 4. COSAS SIN HACER.

‘Ante la pereza, diligencia’.

Quizá el que un día me espetó este refrán no era consciente del calado que iba a tener en mí esa frase.

Porque me cuesta mucho empezar. Me cuesta escribir regularmente este post. Me cuestan a horrores estos diez minutos concentrado mirando dentro de mí mismo juntando palabras que expresen con cierto sentido una serie de sentimientos que puedan ser de utilidad para otros.

Por un momento toda mi lucha queda concentrada en una tarea sencilla. Toda mi enfermedad perfectamente descrita en una situación. El ansiado ‘aquí y ahora’ de la recuperación se vuelve inalcanzable, vencido por pensamientos de pasado y de futuro; me vuelvo incapaz de centrarme en un presente que se me escurre.

Muchos lo llaman pereza, el segundo de siete pecados capitales. Pero un adicto como yo no se quedaría contento sin complicar una palabra hasta extremos inimaginables con tal de justificar un defecto de carácter. Y ahí volvemos a la enfermedad. A los argumentos, a las justificaciones, al ‘yo no puedo porque…’. Al ‘es que yo soy así’. Al ‘mañana lo hago sin falta’. A todo tipo de excusas para no poner acción.

Porque en realidad la recuperación no es muy diferente a escribir un blog. Día a día. Constancia. Concentración. Aquí y ahora. Disciplina. Disfrute y satisfacción de contemplar lo bien hecho por uno mismo.

Por eso, cuando veo que no soy capaz de empezar, recuerdo la frase con la que abría este artículo. ‘Ante la pereza, diligencia’, y a veces incluso consigo ponerme a escribir.

Hasta la próxima.