Jugadores Anónimos: el camino de la ayuda mutua II

En este post pretendo continuar revisando aquellos elementos que convierten a GA, en un recurso de recuperación útil para todos aquellos jugadores compulsivos que busquen ayuda. Para ello apoyaba mis análisis en los datos de una revisión realizada sobre el tema. (1)

Aunque había esbozado los resultados de dos ensayos clínicos, me gustaría resaltar los de un tercero que, a mi juicio, resulta el de mejor diseño debido a: el número de participantes involucrados, la división de los grupos y el seguimiento a un año de los resultados.

Los resultados de este estudio fueron publicados en 2006 en el prestigioso Journal of Clinical and Consulting Psychology. (2) El estudio fue llevado a cabo entre 1998 y 2002, con 231 jugadores patológicos en los Estados Unidos.

Los dos primeros grupos solo recibieron una sesión informativa, con una duración de 10-15 minutos. Al primer grupo de 63 participantes, se les dio un listado con la ubicación y horarios de los 22 grupos de GA del estado de Connecticut y se les pidió que asistieran a reuniones.

Al segundo grupo (84 participantes) se les dio el mismo listado de reuniones que al primero, más un cuaderno de ocho capítulos con tareas de corte cognitivo conductual. Se les indicó que, además de asistir a reuniones debía responder las tareas del cuaderno, a razón de un capitulo cada semana.

Por su parte, los participantes del tercer grupo (84 participantes) recibieron una sesión semanal individual con un terapeuta cognitivo-conductual debidamente acreditado. También se les entregó un listado de grupos de GA y se les pidió que asistieran.

Los resultados revelaron que no existieron diferencias significativas entre los grupos con relación al número de reuniones de GA a las que fueron, aunque debo señalar que estuvieron positivamente asociadas con los indicadores abstinencia. Tampoco existieron diferencias entre el porcentaje de participantes que se mantuvo abstinente o redujo significativamente este comportamiento. Sin importar el grupo al que fueron asignados, se observaron estas mejoras entre el 60-65% de los participantes.

La diferencia radicó en que durante las primeras evaluaciones los grupos que recibieron las técnicas cognitivo-conductuales mejoraban sus estrategias de afrontamiento y solución de conflictos, comparado con los participantes que solamente asistieron a grupos. Sin embargo, estas diferencias dejaron de ser robustas al año.

Es posible que esto pueda ser explicado por los resultados de aquellos participantes que asistieron regularmente a grupos de GA y comenzaron el trabajo de los pasos con un padrino. La revisión citada al inicio de este post señaló la participación activa en GA se relaciona positivamente con la abstinencia, la actitud para el cambio y un desarrollo de estrategias funcionales de afrontamiento.1 También señala que aquellas personas que asisten a GA tienden a estar más conectadas con el problema y suelen ser más proclives a buscar un tratamiento con profesionales de la salud.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Referencias

1.            Schuler A, Ferentzy P, Turner NE, et al. Gamblers Anonymous as a Recovery Pathway: A Scoping Review. Journal of Gambling Studies. 2016;32(4):1261-1278.

2.            Petry NM, Ammerman Y, Bohl J, et al. Cognitive-Behavioral Therapy for Pathological Gamblers. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 2006;74(3):555-567.