Hachís / Marihuana

El cannabis (THC) es una de las drogas de carácter ilegal con más índice de consumo. Su uso está muy extendido en la población de adolescentes y jóvenes debido a que se percibe erróneamente como una droga "blanda".

El 19.5% de la población española de entre 15 y 65 años lo ha probado en alguna ocasión. Un porcentaje que sube a casi uno de cada tres (28,2%) si nos centramos en la banda de 15-29 años.

Al contrario de las creencias comunes, la marihuana puede ser adictiva. Las investigaciones sugieren que el 30% de consumidores pueden desarrollar algún grado de problema con el consumo.

Riesgos del consumo de cannabis:

  • Duplicar el riesgo de desarrollar un trastorno mental
  • Aumenta notablemente las posibilidades de sufrir un episodio psicótico.
  • Afecciones al normal desarrollo cognitivo en menores de 18 años
  • Aumento del aislamiento, la apatía, la falta motivación en general.
  • Aumento desmedido del apetito.
  • Excesiva somnolencia.
  • Incremento de la irritabilidad y la agresividad.

En el plano orgánico, en primer lugar, hay que tener en cuenta que los derivados del cannabis se consumen fumados (con una pauta de inhalación profunda, sin filtro, con retención pulmonar del humo y apurando el cigarrillo al máximo), por lo que su uso habitual puede reforzar los riesgos asociados al consumo de tabaco, favoreciendo la aparición de alteraciones de diversa naturaleza. Entre las principales consecuencias de su uso, hay que citar:

  • Respiratorias: tos crónica y bronquitis en consumidores habituales de dosis elevadas.
  • Cardiovasculares: empeoramiento de síntomas en personas que padezcan hipertensión o insuficiencia cardiaca.
  • Sistema endocrino: altera las hormonas responsables del sistema reproductor y de la maduración sexual.
  • Sistema inmunitario: el uso crónico del cananbis reduce la actividad de este sistema.
  • Su consumo combinado con alcohol, puede favorecer la aparición de lipotimias.