Los regalos de la recuperación

Nos acercamos al cierre del año y son fechas estas que se prestan para hacer un balance de dificultades y logros. Para muchos adictos en recuperación suelen ser fechas complicadas por todas las tentaciones a las que se ven expuestos durante este período de festejos. Es por ello que me gustaría apuntalar la idea que la recuperación compensa con creces a aquel que ha elegido este camino. Para ello he elegido un estudio que analiza datos de medidas de salud relacionadas con la calidad de vida un estudio longitudinal que comenzó en 1996. (1)

Entre los años 1996 y 1998 fueron reclutados 1326 adictos en recuperación provenientes de 22 programas de tratamiento en la ciudad de Chicago (USA). A estos participantes se les realizó un seguimiento durante 18 años, con entrevistas anuales. Los datos que se utilizan son los de los años 15 y 16 de seguimiento a una muestra de 1008 individuos.

Durante este tiempo fueron evaluados un grupo de indicadores de recuperación: a) problemas de salud física y mental, b) abstinencia, c) satisfacción con el entorno y las relaciones y 4) funcionabilidad en la vida cotidiana. También fueron evaluadas variables de salud relacionadas con la calidad de vida, divididas en cinco factores: 1) movilidad, 2) auto-cuidado, 3) actividades habituales, 4) dolor/malestar y 5) ansiedad/depresión. Los análisis realizados mediante modelos de ecuaciones estructurales intentaban predecir las variables de salud relacionadas con la calidad de vida a partir de los indicadores de recuperación.

Los resultados revelaron que estos indicadores de recuperación no solo se relacionaban con las variables de salud relacionadas con la calidad de vida sino que eran capaces de predecir su cambio de un año al siguiente.

Los indicadores de recuperación más beneficiados fueron la salud física y mental así como una conducta más funcional en la vida cotidiana. Ello quiere decir que las personas que se mantenían en recuperación tendían a reportar menos problemas de salud (física o mental) y un mejor funcionamiento en su vida cotidiana, también mayor abstinencia y satisfacción con el entorno y las relaciones. Todo lo contrario ocurría para aquellos que estaban “en activo”.

Estos indicadores de recuperación en su conjunto se relacionaban estrechamente con las variables de salud relacionadas con la calidad de vida. Individualmente la salud física era capaz de explicar el 33,7% del cambio en la calidad de vida, la salud mental el 24,5%, la abstinencia el 1,5%, la satisfacción con el entorno y las relaciones el 6,2% y la funcionalidad en la vida cotidiana el 33,2%. La variable resultante de estos indicadores era capaz de explicar el 60,5% del cambio en las variables de salud relacionadas con la calidad de vida. Ello quiere decir que estas la recuperación puede predecir fuertes cambios en la calidad de vida.

Me gustaría hacer un aparte para el bajo valor reportado por la abstinencia. Debo recordar que aunque este estudio evaluó adictos que recibieron tratamiento de los años 1996 hasta 1998 incluyó no todos los participantes se mantenían en recuperación. Estos valores podrían incrementarse si el estudio se hiciera solamente con adictos en recuperación con 15 o más años limpios. Es por ello que la generación de evidencias es tan importante, así como la brindar financiamiento para realizar un mayor número de investigaciones en esta área.

Lo que sí queda claro es lo siguiente, todo aquel que emprende el camino de la recuperación mejora su calidad de vida, lo cual es fuertemente explicado por una mejora de su salud, física, mental, relaciones interpersonales y su funcionalidad en la vida cotidiana. Estos son los mejores regalos de la recuperación a la vez que las razones para explicar por qué compensa tanto a tantos.

Referencias

1.            Garner BR, Scott CK, Dennis ML, Funk RR. The Relationship between Recovery and Health-Related Quality of Life. Journal of substance abuse treatment. 2014;47(4):293-298.