Precursores del Modelo Minnesota

La Institución Hazelden fue una de las tres organizaciones que conformaron el Modelo Minnesota en los años cuarenta, convirtiéndose a partir del año 1949 en uno de los centros de tratamiento y estudio de la adicción con mayor prestigio a nivel internacional.

El instituto Hazelden y la Betty Ford Foundation se unieron recientemente aunando de esta manera sus conocimientos y esfuerzos.

Como centro de tratamiento, Hazelden asiste a aquellas personas y sus familias, que están afectadas por la enfermedad de la adicción al alcohol, las drogas, y los comportamientos compulsivos, además de otras enfermedades mentales en el caso de pacientes duales. Asimismo, Hazelden se caracteriza por la excelencia en la formación y preparación de terapeutas que quieren especializarse en el tratamiento de la adicción, incorporando los últimos avances que en materia de adicción se van dando en el campo médico, psicológico y psiquiátrico.

Además de lo mencionado, Hazelden mantiene un departamento de publicaciones en materia de adicción, donde se recoge la investigación y estudios de diversos autores y expertos de reconocido prestigio en materia de adicciones.

Los valores que inspiran EL MODELO MINNESOTA:

  • El tratamiento integral y personalizado del enfermo
  • El trato digno y respetuoso del paciente
  • La asistencia regular del paciente a grupos de Doce Pasos como elemento clave para mantener una vida libre del uso de sustancias/comportamientos adictivos.
  • La vocación de servicio al paciente, a la familia y a la sociedad en su conjunto.
  • La adopción de una postura de apertura e integración a todo avance que la ciencia y el estudio generen en materia de adicciones.
Este último valor es el que hace que el Modelo Minnesota incorpore y actualice todos aquellos avances médicos, psicológicos y farmacológicos que han mostrado ser eficaces en el tratamiento de la adicción, y que están basados en la evidencia científica.

Fundamentalmente son de aplicación conjunta las terapias cognitivo - conductuales y motivacionales. En concreto, son de amplia aplicación en este Modelo las Fases del Cambio de Prochaska y Di Clemente y las Entrevistas Motivacionales de Miller y Rollnick.


Eficacia del Modelo Minnesota

El motivo para implantar este Modelo de tratamiento en nuestro país responde fundamentalmente a estrictos criterios de eficacia. Con sus variantes, el Modelo Minnesota es un modelo que se ha venido aplicando con gran éxito en los sistemas sanitarios públicos y privados en diversos países como Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Irlanda, Portugal y Holanda.

La eficacia de este Modelo queda avalada por diversos estudios realizados en el campo de la adicción. En concreto, el Modelo se encuentra avalado por el Proyecto MATCH (PDF), considerado como el estudio más amplio realizado jamás en la materia, durante ocho años, e impulsado por el Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo Norteamericano y por varias instituciones norteamericanas, entre las que se encuentra Hazelden.

A lo largo de ocho años, un número elevado de pacientes fue distribuido en uno de los tres tipos de tratamiento que se utilizan para el tratamiento de adicciones. En concreto las Terapias Cognitivo-Conductuales, Motivacionales y de Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos aplicados en un centro de tratamiento. Si bien, todos los acercamientos terapéuticos mostraron una eficacia similar durante el primer año, en el largo plazo los Centros de Tratamiento que utilizaron el sistema de Doce Pasos consiguieron un porcentaje más alto de días abstinentes en pacientes en proceso de recuperación.

Estudios posteriores han avalado los aspectos esenciales del Proyecto MATCH, añadiendo que la combinación de los diversos acercamientos terapéuticos pueden dar como resultado tratamientos más eficaces. El Modelo Hazelden se caracteriza por su carácter inclusivo en cuanto a acercamientos terapéuticos se refiere, conformándose como uno de los modelos más eficaces en el tratamiento de la adicción.

Diversas investigaciones posteriores confirman, amplían y ratifican dichos resultados:

Un estudio de seguimiento a los pacientes del proyecto MATCH reveló que es posible predecir el número de días que un paciente puede demorar en recaer tomando en cuenta dos variables: tentación y autoeficacia.

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También se habla del modelo de identidad social de recuperación (SIMOR), donde se aborda la recuperación como un proceso de transición de la identidad social.

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En el programa MAAEZ [Make AA Easier] se evaluó el impacto que tienen las actividades de los grupos sobre la recuperación de sus participantes desde su incorporación hasta los 12 meses. Los mejores resultados fueron obtenidos por aquellos individuos con una participación más consistente y que encontraban padrino o madrina (Saber más sobre Padrinazgo →).

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También se han establecido comparaciones entre la recuperación con y sin componente espiritual.

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Sobre el Modelo Minnesota

El enfoque del Modelo Minnesota se caracteriza por ser un abordaje integral e interdisciplinar de la adicción, estando orientado hacia la abstinencia completa de todo tipo de sustancias que alteren el estado de ánimo del paciente que busca recuperarse. Se basa en la combinación de la aplicación del programa de Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos junto a los últimos avances médicos, psicológicos, psiquiátricos y farmacológicos que se van sucediendo en el campo de la adicción.

La llamada “Experiencia Minnesota” partió de conceptos nuevos y cruciales, creando una filosofía de intervención radical y controvertida en aquella época. El Modelo de rehabilitación es intensivo y se encuentra a la vanguardia en cuanto a los conocimientos actuales para tratamientos de todo tipo de enfermedades adictivas, permitiendo que el paciente no se desligue de su medio ambiente totalmente, y facilitando su pronta reincorporación a sus actividades en un periodo de tiempo corto. Estas características propias del Modelo son de gran beneficio, tanto para el individuo, como para su familia y la sociedad.

Una las ideas clave de sobre la que pivota este Modelo es la concepción de la adicción como enfermedad – el llamado “disease model” - y no como una deficiencia moral o personal de la persona que la sufre. Sin embargo, esta concepción del alcoholismo como una enfermedad no es nueva, pues así era entendida ya a finales del Siglo XVIII por Benjamin Rush, el llamado padre de la psiquiatría americana.

Para este Modelo el concepto de enfermedad es defendible tanto desde la lógica como desde un nivel terapéutico, pues la anatomía del adicto puede ser comparada con la de las otras enfermedades en sentido clásico de la palabra. Además, la dependencia a sustancias químicas es vista como una enfermedad y tiene sentido clínico: defiende el tratamiento humanitario para los adictos, mejora el acceso al tratamiento y promueve la abstinencia completa de todo tipo de sustancias químicas.

Si bien el Modelo inicialmente trataba de trabajar primero con la adicción del paciente y después con las enfermedades mentales añadidas que aquél pudiera padecer, en la actualidad se produce un tratamiento coetáneo de las mismas. Por otro lado, el Modelo reconoce que las consecuencias asociadas con la adicción se extienden a todas las áreas de la vida del paciente, siendo estas de índole física, mental, social y espiritual. En cuanto a ésta última, el Modelo se focaliza en el crecimiento espiritual, la dignidad del individuo y aboga el concepto de enfermedad crónica, sin cura conocida, con un cuidado continuado en recuperación.

Los objetivos que el Modelo pretende lograr son la recuperación integral del adicto y su reinserción en la sociedad mediante un tratamiento digno que favorezca la recuperación del mismo. El núcleo del tratamiento es el cambio del modo de vida. La recuperación se facilita con el apoyo del entorno natural que son la familia, los amigos y los grupos de autoayuda que el adicto debe utilizar con carácter permanente.

El Modelo pretende alcanzar dos metas a largo plazo, por un lado, la de la abstinencia total de las drogas, y la segunda la de conseguir una mejor calidad de vida.

Para lograr las metas a largo plazo se trabaja con las metas a corto plazo que son, ayudar al adicto y su familia a reconocer la enfermedad y las consecuencias que ésta les trae.