¿Qué es la Adicción?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas define la adicción (PDF→) como una enfermedad emocional, física y con predisposición genética. Otras organizaciones como National Institute of Drug Abuse y la American Society of Addiction Medicine también definen la adicción.

En Fundación RECAL definimos la adicción como una enfermedad – porque el abuso de sustancias o conductas compulsivas modifica la estructura y el funcionamiento del cerebro. Las características son:

  • Primaria: que no es consecuencia de otras enfermedades,
  • Crónica: porque persiste a lo largo del tiempo,
  • Progresiva: con cambios físicos, emocionales y sociales acumulativos y que se incrementan mientras el abuso continúa,
  • y mortal: con consecuencias fatales para el propio enfermo y eventualmente para las personas de su contexto.

La adicción destruye no solo la vida de los que la padecen sino también la de sus seres queridos. Nuestro cálculo es que cada adicto afecta a por lo menos tres vidas más, ya sea la de los padres, novia, esposa, hermanos, hijo, jefe,…

Para entenderla mejor hay que explicar que son dos enfermedades en una: la enfermedad física y la enfermedad mental.

La enfermedad física consiste en que al cabo de un tiempo se desarrolla una “alergia” a las sustancias, ya sea el alcohol o drogas. Esta “alergia” provoca que el adicto cuando toma esta sustancia no pueda dejar de consumirla y vaya intoxicándose cada vez más.

Mucha gente sufre hoy en día de alergias al marisco, al trigo, a la leche y otras muchas, pero aquí está la diferencia y el problema, mientras que una persona alérgica al marisco no volverá nunca a tomarlo y mucho menos al día siguiente, el adicto lo consumirá sin importarle las consecuencias de perdida de trabajo, familia, dinero y hasta la vida; ésta es la enfermedad mental. De tal manera que la adicción se compone de dos enfermedades conjuntas: la física que crea alergia, compulsión y la mental que hace que se repita el proceso, la obsesión.

La adicción se caracteriza por episodios continuos o periódicos de descontrol, a pesar de consecuencias adversas, y por distorsiones del pensamiento, especialmente la negación de padecer la enfermedad y sus consecuencias.

Esta definición se basa en nuestra propia experiencia con personas y sus diversas adicciones y en opiniones profesionales y científicas como la de la Organización Mundial de la Salud (PDF→).


Desarrollo de la Adicción

El proceso más habitual de desarrollo de la adicción pasa por cuatro fases consecutivas:

Experimentación    Uso    Abuso    Dependencia

Así, la persona empieza usando drogas o comportamientos como medio para evadirse y/o “estar bien” y progresivamente va necesitando la misma rutina o droga para “estar normal” hasta que su abuso llega a permitirle “estar normal” cada vez menos tiempo.

La adicción es, además, una enfermedad que afecta a la persona en varios aspectos a la vez:

física, reacción en forma de compulsión que produce el contacto con la sustancia, 

mental, obsesión con la sustancia y distorsión de la percepción de la realidad, 

emocional, dificultad para sentir moderadamente y regular las emociones. Hipersensibilidad o bloqueo,

espiritual, desconexión de un mismo de otros y de lo trascendente. Se define, según estudios recientes, como una discapacidad de contacto y conexión, con uno mismo y con los demás.


Proceso de Recuperación

Entendemos y comprobamos con los pacientes y familiares a quienes acompañamos, tanto en tratamiento como después que el proceso degenerativo y destructivo se puede parar y el adicto y su entorno familiar pueden iniciar lo que llamamos su proceso de RECUPERACIÓN que facilite al adicto dejar de consumir, poder vivir sin sus drogas de elección (sustancias o comportamientos) y la mejora significativa y sostenida de los afectados en todas las áreas de su vida.

Si identificas que tú o alguien de tu familia puede tener un problema de adicción y crees que podemos ayudarte, puedes llamar a este número: (+34) 913 928 251 o mandarnos un mensaje aquí: CONTÁCTANOS →

TODA LA INFORMACIÓN QUE RECIBIMOS ES ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL


Estadísticas

Existen datos objetivos, en forma de estadísticas que ilustran empíricamente el efecto real de la adicción en la población.

El Informe 2015 del Observatorio Español de las Drogas y las Toxicomanías,(1) muestra que el inicio del consumo de la mayor parte de las sustancias comienza antes de los 24 años:

  • 16 años/tabaco y alcohol;
  • 18 años/cannabis;
  • 19 años/inhalantes volátiles;
  • 20 años/anfetaminas y alucinógenos;
  • 21 años/éxtasis, cocaína en polvo y heroína;
  • 23 años/cocaína base.

Estas estadísticas muestran un perfil similar en las diferentes regiones autonómicas.

Una de las mejores opciones para los individuos que sufren problemas con el consumo de alcohol y otras sustancias son los esquemas de tratamiento cimentados en el Modelo Minnesota de 12 pasos.

Una reciente revisión de cinco bases de datos nacionales (con una muestra de 1582 individuos) encontró asociaciones positivas entre la asistencia a grupos de AA y la cantidad de días de abstinencia.(2) El  77% de los participantes se mantenían abstinentes a los 3 meses y el 74% a los 15 meses.

Un seguimiento (>5 años) de jóvenes que recibieron tratamiento con el Modelo Minnesota reveló que mostraron tasas significativamente menores tanto de consumo, como de criterios para el diagnóstico del trastorno correspondiente que sus contrapartes del grupo de control.(3)

En este sentido, otro estudio realizado con más de 9000 participantes reveló un importante vínculo entre las creencias y conductas orientadas hacia la total abstinencia del consumo de alcohol y otras drogas, dentro del concepto de recuperación que tienen los individuos que participan en grupos de ayuda mutua.(4)

Por último, cabe resaltar que este modelo ha resultado particularmente efectivo en el tratamiento de adicciones comportamentales. Un ejemplo de ello lo constituye la evidencia generada en el juego patológico. Un estudio reveló que a los 6 meses de concluir la intervención la mitad de los participantes mostraban una mejoría significativa y cerca del 30% se mantenían abstinentes.(5)

 

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Referencias:

(1) OEDT, Ciudades C. Informe 2015 Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Minist Sanidad, Serv Soc e Igual. 2016. doi:10.1007/s13398-014-0173-7.2.

(2) Humphreys K, Blodgett JC, Wagner TH. Estimating the efficacy of alcoholics anonymous without self-selection bias: An instrumental variables re-analysis of randomized clinical trials. Alcohol Clin Exp Res. 2014;38(11):2688-2694. doi:10.1111/acer.12557.

(3) Winters KC, Stinchfield R, Latimer WW, Lee S. Long-term outcome of substance-dependent youth following 12-step treatment. J Subst Abuse Treat. 2007;33(1):61-69. doi:10.1016/j.jsat.2006.12.003.

(4) Kaskutas LA, Ritter LA. Consistency between beliefs and behavior regarding use of substances in recovery. SAGE open. 2015;5(1):2158244015574938 - . doi:10.1177/2158244015574938.

(5) Stinchfield R, Winters KC. Outcome of Minnesota’s Gambling Treatment Programs. J Gambl Stud. 2001;17(3):217-245. doi:10.1023/A:1012268322509.


Consecuencias

Los efectos de cada droga y/o comportamiento son diferentes y su potencial adictivo también.

Los comportamientos de un adicto en activo pueden variar y las consecuencias de sus comportamientos también. La enfermedad sin embargo, tiene una base de comportamientos común (enlace a página interna: ¿qué es la adicción?) que las personas adictas comparten.

Todas las manifestaciones de la adicción, en mayor o menor plazo de tiempo, tienen consecuencias destructivas en la vida de las persona. A medida que la enfermedad progresa, otras actividades parecen, en comparación, menos agradables o intolerables porque no refuerzan el circuito del placer cerebral en igual impacto. A partir de ahí, las drogas o los comportamientos adictivos se convierten en necesarias para que el consumidor pueda sentirse mínimamente “normal” y pueda funcionar – o sobrevivir – en su vida diaria - consumir para vivir. En estadios finales de la adicción activa, la funcionalidad se reduce al mínimo y el afectado acaba con sentimiento de soledad, vergüenza, deseos de morir o en lugares como hospitales o prisión.

Según nuestra experiencia, la incapacidad de la persona para vivir relaciones sanas con los demás y gestionar de modo saludable sus propios sentimientos está en la esencia de la adicción.

Por esta razón, la adicción se traslada a la familia de manera exponencial y podemos decir que cada adicto afecta de media al menos a cuatro de sus familiares, cambiando la relación que existe entre ellos con diversas actitudes y emociones negativas, que comparten con el adicto e impiden – en mayor o menor medida, según cada caso –, su recuperación: 

Emociones del Adicto vs. Familiar/Amigo →

Además, los familiares pueden en este proceso, a su vez, llegar a tener problemas en su propia vida (trabajo, relaciones, obsesión, etc.)

Lo anormal se vuelve normal, a pesar de generar sentimientos de vergüenza.

La gravedad de la afección y el alcance de las consecuencias para el adicto y su entorno familiar es proporcional al tiempo que dure el proceso de adicción activa: 

Características de la familia del adicto →


Tratamiento

Con estas bases comunes, el proceso de recuperación consiste en iniciar y mantener un proceso de compromiso y aprendizaje integral que permita gestionar emociones, actitudes y relaciones sanas sin drogas ni comportamientos adictivos.

Si identificas que tú o alguien de tu familia puede tener un problema de adicción y crees que podemos ayudarte, puedes llamar a este número: (+34) 913 928 251 o mandarnos un mensaje aquí: CONTÁCTANOS →

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