Recuperación natural ¿podemos permitirnos el lujo de esperar?

Existen encuadres dentro de la ciencia que no conciben la adicción como una enfermedad, sino más bien como un hábito que las personas pueden dejar en algún momento de su vida de forma natural. Por recuperación natural se puede entender la posibilidad de que los criterios que han sustentado el diagnóstico de adicción, puedan entrar en remisión sin necesidad de que medie tratamiento alguno.

En este sentido, la ayuda que brindamos a todas aquellas personas que sufren de estos trastornos, así como a sus familiares, no puede ignorar dichos encuadres. No sería serio y mucho menos honesto pasarlos por alto, como si no existieran, sin dedicarle al menos un post al asunto y ofrecer mi punto de vista.

Luego de revisar los datos de 42 mil personas entre 18 y 64 años que reúnen o en algún momento de su vida reunieron los criterios para ser diagnosticados como adictos se llega a la conclusión de que la mayor parte se mantiene en remisión de forma natural después de los 30 años. (1) Solamente el 5% mantenía los criterios de adicción a la cocaína después de los 40 años, el 8% para la marihuana después de los 50 años y el 15% para el alcohol después de los 60 años.

Ello lleva a los investigadores a la conclusión de que los trastornos por consumo de sustancias tienen la mayor tasa de recuperación natural de todos los trastornos psiquiátricos. Otro dato que sirve para apoyar esta tesis es que solamente el 16% del total de la muestra estuvieron en tratamiento.

Aunque hago la salvedad que dejar de reunir criterios de adicción no implica abstinencia o ausencia de un patrón de uso/abuso, aceptaré los datos tal y como están presentados. Entiendo que en algún momento después de los 30 años muchas personas, por un proceso de cambio de etapa evolutiva (de joven a adulto medio) pueden reflexionar sobre cómo las drogas van afectando su vida y tomar una decisión que les permita detener su consumo compulsivo.

Ahora bien, cuando veo que las tasas de consumo de sustancias crecen exponencialmente entre los jóvenes, a las que se suman las adicciones comportamentales me pregunto: ¿Debería decir a una persona de 25 años adicta a la cocaína que luego de los 40 es probable que remita sin ayuda? ¿Consuela eso a sus familiares? ¿Pueden recuperarse las consecuencias de tantos años de consumo?

El consumo de porros comienza en la adolescencia, con brotes psicóticos y abandono escolar como dos destacadas consecuencias de un patrón de uso compulsivo. ¿Resulta un consuelo para estos jóvenes, su familia y la sociedad saber que luego de los 50 años sólo el 8% mantendrá este consumo patológico?  Lo mismo con el alcohol, pero ahora la esperanza de recuperación natural sube hasta los 60 años.

Entiendo que los defensores de estos encuadres teóricos han estudiado concienzudamente el tema y tienen argumentos tan válidos como los del contrario, así como propuestas de intervención. Las preguntas que he hecho son para hacerme reflexionar sobre si, enfermedad o no, estas personas y familias afectadas por las adicciones tienen necesidad de ayuda.

La respuesta que me doy no cierra la puerta a la posibilidad real de la recuperación natural, pero me deja algunas preguntas ¿pueden esperar por ella el adicto, su familia y la sociedad? ¿Cuáles serían los costes personales, familiares y sociales de no intervenir? Por tanto, en el momento que una persona no puede parar su consumo aun cuando lo intenta con todas sus fuerzas y pide ayuda, yo me quedo con la frase “SOLO NO PUEDO”.

¡Feliz semana!

Referencias

1.            Heyman GM. Addiction and choice: theory and new data. Frontiers in Psychiatry. 2013;4:31.