Síndrome de ingesta nocturna de alimentos: ¿por qué debemos estar atentos?

Con este post pretendo terminar el ciclo dedicado a la adicción a la comida o la adicción al comer. Por ingesta nocturna de alimentos se define el acto de ingerir alimentos después de cenar o al despertar del sueño durante la madrugada.

Debo aclarar que la costumbre de tomar un vaso de leche, una galleta, una fruta o buscar una porción de postre sobrante luego de cenar no se cuestiona en este post. Tampoco cuestiona cuando alguien se ha pasado la noche bailando o trabajando, llega a casa y se toma algo por la madrugada. De hecho, se ha sugerido que la ingesta de alrededor de 150 Kcal en personas sanas y físicamente activas podría ser beneficiosa. (1)

El principal objetivo de este post es analizar el acto de la ingesta nocturna de alimentos cuando se convierte en un consumo excesivo y crónico. (2) Estos episodios no reúnen los criterios del trastorno de atracones y no son explicados por la presencia de otros trastornos (o problemas médicos) como el consumo de sustancias o el efecto de la medicación.

Las personas que padecen este problema suelen preferir alimentos procesados, ricos en azúcar, grasas e hidratos de carbono. Estos alimentos tienen, a su vez, un fuerte impacto sobre los ritmos circadianos del organismo, al ser ingeridos durante la fase que debería ser dedicada al sueño. Cuestión que puede ser la causa de importantes desajustes metabólicos, una vez que este patrón se torna crónico. (3)

Existe también una factura psicológica, pues el síndrome de ingesta nocturna de alimentos está relacionado con problemas del sueño, elevados niveles de desajuste emocional, índice de masa corporal y criterios diagnósticos de adicción a la comida. (4,5) En una amplia muestra de estudiantes universitarios, los episodios de atracones nocturnos podía ser considerado como un mecanismo de gestión emocional. (6)

Por su parte, en pacientes que reciben atención regular por psiquiatría, la presencia de este síndrome ha sido relacionado con depresión, trastornos del control de los impulsos y dependencia a la nicotina. (7) De hecho, para individuos obesos con trastornos del sueño, la creencia de que es necesario comer para poder conciliar el sueño resulta un indicador diagnostico medular para el síndrome de la ingesta nocturna de alimentos. (8)

A modo de conclusión, la costumbre de comer una cantidad pequeña de alimentos antes de ir a la cama no es mala en sí misma. El problema radica cuando el patrón se torna crónico y se come más de lo que se desea, en ausencia de hambre fisiológica, para gestionar emociones o para conciliar el sueño.

¡Feliz semana!

Referencias

1.            Kinsey A, Ormsbee M. The Health Impact of Nighttime Eating: Old and New Perspectives. Nutrients. 2015;7(4):2648.

2.            Vázquez Arévalo R, López Aguilar X, Ocampo Tellez-Girón MT, Mancilla-Diaz JM. El diagnóstico de los trastornos alimentarios del DSM-IV-TR al DSM-5. Revista mexicana de trastornos alimentarios. 2015;6:108-120.

3.            Gallant A, Lundgren J, Drapeau V. Nutritional Aspects of Late Eating and Night Eating. Current Obesity Reports. 2014;3:101-107.

4.            Nolan LJ, Geliebter A. Validation of the Night Eating Diagnostic Questionnaire (NEDQ) and its relationship with depression, sleep quality, “food addiction”, and body mass index. Appetite. 2017;111:86-95.

5.            de Zwaan M, Müller A, Allison KC, Brähler E, Hilbert A. Prevalence and Correlates of Night Eating in the German General Population. PLOS ONE. 2014;9(5):e97667.

6.            Meule A, Allison KC, Platte P. Emotional Eating Moderates the Relationship of Night Eating with Binge Eating and Body Mass. Eur. Eat. Disorders Rev. 2013.

7.            Saraçlı Ö, Atasoy N, Akdemir A, et al. The prevalence and clinical features of the night eating syndrome in psychiatric out-patient population. Comprehensive Psychiatry. 2015;57:79-84.

8.            Vinai P, Cardetti S, Studt S, et al. Clinical validity of the descriptor. “Presence of a belief that one must eat in order to get to sleep” in diagnosing the Night Eating Syndrome. Appetite. 2014;75:46-48.