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Adicción a la comida y ansia por comer: de la autoayuda a la ayuda mutua

Ansia por la comida

Adicción a la comida y ansia por comer: de la autoayuda a la ayuda mutua

Adicción a la comida y ansia por comer: de la autoayuda a la ayuda mutua

En un post anterior dedicado a la adicción a la comida, partía de la dificultad que muchas personas tienen para resistirse a un grupo de alimentos altamente apetecibles. El efecto de las comidas altamente calóricas y apetecibles sobre el sistema de recompensa está bastante documentado, pero existen ejemplos que lo explican mejor que decenas de estudios científicos.

Tomemos por ejemplo las fiestas de fin de año y año nuevo. Es una época de encuentros alrededor de la mesa, donde muchos suelen darse licencias que no se darían en otro momento del año. Transitamos por estas fechas resignados a la inevitabilidad de las comilonas y a los kilos de más. “Una vez al año, no hace daño”, solemos pensar.

La ciencia aún no clasifica el comer de forma compulsiva como una adicción

“La remontada será en enero”, puede ser el consuelo que nos permiten ser autoindulgentes. Muchos pasarán página y comenzarán la “remontada”, pero para otros no será tan fácil gestionar los tirones de un helado, un pastel o un chocolate. “Me apetece algo dulce hoy”, denota la falta de conciencia de lo “enganchado” que podemos llegar a estar a estos alimentos. “Solo tomaré una onza de chocolate” y terminamos comiendo la tableta completa.

Ya comentaba en el referido post, que la primera sustancia para la que se usó el término adicción más allá del alcohol fue precisamente el chocolate. Lamentablemente, la ciencia aún no clasifica el comer de forma compulsiva como una adicción. No obstante, muchas personas sí han identificado este patrón como tal y a sí mismos como adictos a la comida.

Ansia por la comida

El ansia por la comida hace referencia a un deseo intenso por comer el alimento deseado. Es una experiencia cotidiana, pero numerosos estudios la ubican en el fracaso de las dietas y en el efecto rebote, que explica el incremento de peso de aquellos que la inician y fracasan.

Durante algunos años me dediqué a estudiar este tema, compilando todas las publicaciones dentro del proyecto ansia por la comida, al que podéis acceder a través de mi perfil de ResearchGate. En el mismo me dediqué a evaluar el efecto de varios recursos en personas con indicadores de adicción a la comida, o con sobrepeso u obesidad.

Si el ansia por la comida es similar al ansia por las drogas, los intentos de los comedores compulsivos deberían terminar fracasando

Sin embargo, antes de describir dichos recursos debemos analizar el rol del uso de la fuerza de voluntad para controlar el ansia por la comida. Si el ansia por la comida es similar al ansia por las drogas, los intentos de los comedores compulsivos deberían terminar fracasando, de igual manera que ocurre en cualquier otra adicción.

El poder de la fuerza de voluntad para resistir el ansia por la comida

Durante una intervención para controlar el deseo de comer en personas con elevados niveles de ansia por la comida, como rasgo de su personalidad, que podrían ser considerados como potenciales comedores compulsivos, resultó que 53 participantes intentaron controlar su deseo de comer durante 3 meses mediante su fuerza de voluntad.

Los resultados revelaron que, de forma similar a como ocurre en las dietas, durante el primer mes pudieron controlar su deseo de comer. Sin embargo, los problemas comenzaron al finalizar este período. Al llegar al tercer mes, las variables evaluadas comenzaban a mostrar un ligero incremento del ansia por la comida. Una variable asociada es el peso, que también se había incrementado ligeramente al culminar el tercer mes.

A medida que se iba debilitando el poder de la fuerza de voluntad se iban incrementando los sentimientos de culpa al comer aquellos alimentos que desencadenan la compulsión

Un resultado muy interesante fue que, a medida que se iba debilitando el poder de la fuerza de voluntad con el paso del tiempo, se iban incrementando los sentimientos de culpa relacionados con el acto de comer aquellos alimentos que desencadenan la compulsión. Debo decir que la culpa y el autorreproche es una estrategia que permite lidiar con pensamientos indeseados, aunque tenga un impacto negativo para la salud mental.

Quizás sea esta culpa y sensación de fracaso la que mueve a las personas a buscar desesperadamente “fórmulas mágicas”, que suelen encontrar en la siguiente dieta. Por nuestra experiencia, suele ser la “crónica de una muerte anunciada”.

Como ocurre con la recuperación de adicciones, el problema del comedor compulsivo no se encuentra en su peso o su figura, sino en su estilo de vida. Sin embargo, dado que vencer la negación en lo que respecta a la comida resulta un tema complejo, comenzaré por sugerir un grupo de recursos que han sido efectivos para reducir el ansia por la comida.

 

¿Recursos a la carta?

Sobre la base de que una gestión adecuada del ansia parte de la base de no alimentar el primer pensamiento sobre el consumo. En 2012 diseñamos una guía para el autocontrol del ansia por la comida. En la misma pusimos a disposición de los usuarios un grupo de recursos. No dimos un patrón a seguir, sino que dejamos que cada cual eligiera el que mejor le pareciera y lo utilizara libremente. Probamos su efectividad en adultos con obesidad o sobrepeso. Los resultados fueron publicados en Appetite en junio de 2013.

Propongo comenzar analizando los recursos que se ofrecen en dicha guía y el porcentaje de personas que los eligió:

  1. Uso mixto de las sugerencias de la guía según el momento (30%).
  2. Imaginar que se ingiere el alimento deseado 33 veces lo más vívidamente posible, pero a razón de una porción cada vez, o imaginarse realizando su actividad favorita (17.5%).
  3. Imaginar el olor del eucalipto o similares por 5 minutos (12,5%).
  4. Realizar las comidas bien despacio, empleando un tiempo no menor a 20 minutos (10%).
  5. Evitar restricciones, realizando las tres comidas reglamentarias del día (7.5%).
  6. Imaginar el patrón de interferencia de la televisión (5%)
  7. Beber un vaso de agua a sorbos durante 20 minutos (5%).

Si el lector realiza un simple sumatorio podrá observar que el 87,5% de los participantes en el estudio reportaron que el uso combinado, o al menos uno de los recursos fue de utilidad para ellos. Por supuesto, como nada puede ser bueno para todo, el 12,5% de los participantes reportaron que ninguno de los recursos fue de utilidad para ellos.

Casi un 90% de los participantes consideró de utilidad la guía para el autocontrol del ansia por la comida

Con el ánimo de utilizar todas las herramientas posibles, llegamos a analizar el efecto de algunas terapias complementarias consideradas como placebos, donde nos sorprendió el efecto que puede alcanzar el significado que se les atribuye a las mismas, al analizar los resultados del grupo placebo sobre el control del ansia por la comida. Pero a este tema quizás le dedique otro post.

Pero como decía al inicio del post, existen personas para los que estos recursos resulten insuficientes, como aquellas comprendidas en el 12,5% de los que declararon la nula utilidad de la guía. Quizás para estas personas sea necesario un cambio radical en la forma en la que se relacionan con la comida y en su estilo de vida, de forma general. Para ello, existe un programa completo de ayuda mutua que sigue los 12 Pasos.

 

Un programa de 12 Pasos

El análisis de los elementos clave del programa de 12 Pasos que siguen los Comedores Compulsivos, podría considerarse como el primer trabajo de revisión científica que llevé a cabo en la Fundación Recal junto a mi colega Belén Gallego. Este análisis fue publicado en Frontiers in Psychology en agosto de 2018 y por las más de 6.000 lecturas que ha tenido dentro de la comunidad científica, podría decirse que no ha tenido una mala acogida.

En el mismo abordamos las potencialidades que puede ofrecer para la práctica clínica considerar el comer compulsivo como una adicción. Para no extenderme demasiado diré que existe un grupo de herramientas empleadas por esta confraternidad, que muchos miembros perciben como altamente efectivas y que les han permitido mantenerse “abstinentes” durante años. También analizamos el concepto de abstinencia en el área de la comida, dado que es necesario comer cada día. La traducción de este trabajo, puede ser también el contenido íntegro de otro post.

 

A modo de conclusión

Si bien el ansia por la comida puede ser una experiencia común para muchas personas, para otras resulta un escollo insalvable, que contribuye tanto al fracaso de las dietas, como a la imposibilidad de resistirse a aquellos alimentos que generan compulsión. Para aquellas personas con elevada ansia por la comida como rasgo de la personalidad, el solo uso de su fuerza de voluntad puede llevar al fracaso, con un incremento notable de los sentimientos de culpa y autorreproche.

En estos casos, existe un grupo de recursos para la autogestión del ansia por la comida que pueden servir como una primera barrera de contención. Por último, para aquellos que se les haga muy cuesta arriba la autoayuda, se recomienda que busquen otras vías, como consultar a un médico. Adicionalmente, sugerimos que los esquemas de ayuda mutua que siguen los Comedores Compulsivos Anónimos (OA), pueden ser un útil complemento a las intervenciones clínicas, cuando se requiere mantener un seguimiento y apoyo a largo plazo a personas con trastornos de la alimentación.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín, PhD