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Bulimia nerviosa, diagnóstico y tratamiento

Bulimia y adicción a la comida

Bulimia y adicción a la comida

Bulimia Nerviosa: otra cara de la adicción a la comida

Desde hace algún tiempo venimos prestando atención al tema de la adicción a la comida, enfocados en su variante más común dentro de los trastornos de la alimentación. En este sentido, dediqué un post completo al trastorno de atracones. 

Ahora, me gustaría centrarme en la bulimia nerviosa, que comparte tanto los recurrentes episodios de atracones del trastorno con el mismo nombre como los episodios de restricción y purgas presentes en la anorexia nerviosa.

La bulimia nerviosa es una enfermedad psicológica grave, con gran peligro para la vida y que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo

La bulimia nerviosa es otro trastorno con un gran peligro para la salud y la vida. Quizás aún más que la anorexia, porque muchos de estos pacientes no alcanzan el nivel de desnutrición o el aspecto físico que caracteriza a los primeros. Es por ello que la descompensación fisiológica producida por las constantes purgas pase desapercibida, y muchos fallecen sin que lleguen a recibir la atención necesaria a tiempo.

Se ha estimado que más del 80% de los pacientes con bulimia nerviosa cumplen los criterios de la adicción a la comida, aunque un estudio reciente eleva esta cifra hasta el 96%. Los resultados fueron publicados en el European Eating Disorders Review.

Indicadores diagnósticos

La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, así como comportamientos compensatorios inapropiados para evitar el aumento del peso (vómito auto-provocado; uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos; el ayuno o el ejercicio excesivo). 

Tanto los atracones como las conductas compensatorias inapropiadas deben producirse al menos durante tres meses con una frecuencia semanal. 

El diagnóstico de la bulimia se dificulta usualmente por la constitución y el peso de las personas. El diagnóstico del nivel de gravedad se realiza atendiendo a la cantidad de episodios semanales de conductas compensatorias inapropiadas: 1-3 leve; 4-7 moderado; 8-13 grave y ≥14 extremo. No debe confundirse su diagnóstico con el de la anorexia nerviosa tipo atracón/purgas.

En la bulimia, al igual que en la anorexia existe restricción y problemas con la imagen corporal. De hecho, algunas pacientes bulímicas con las que he interactuado les gusta percibirse como anoréxicas y tienen dificultades para aceptar el diagnóstico de bulimia, porque lo asocian con “ser gordas”. 

El trastorno límite tiene mayor prevalencia en la bulimia y el obsesivo-compulsivo en la anorexia

Es muy importante comprender las diferencias entre la anorexia y la bulimia no solo desde el Índice de Masa Corporal, sino desde la propia configuración de la personalidad de los pacientes. Los resultados de un estudio sobre la prevalencia de los trastornos de personalidad en ambos trastornos, publicado en Eating and Weight Disorders -Studies on Anorexia, Bulimia and Obesity, aporta resultados esclarecedores.

Se trata de un meta-análisis de 87 estudios en 17 países que encontró un dato muy interesante. Señala que, aunque  la bulimia y la anorexia se relacionan con diferentes trastornos de la personalidad, el trastorno límite tiene mayor prevalencia en la primera y el obsesivo-compulsivo en la segunda. Aunque es importante señalar que hay que tener en cuenta las diferencias entre la anorexia de tipo restrictivo y del purgativo, que comparte más características con la bulimia nerviosa. 

Impulsividad, exceso de control y perfeccionismo

Para analizar la tríada que da título a este punto utilizaremos los resultados de un meta-análisis con 14 estudios, publicado en el Clinical Psychology Review. 

Una vez más se destaca el rol de la impulsividad, que se encuentra presente en la bulimia nerviosa. En este sentido, se caracterizan por presentar una elevada impulsividad con un carácter motor muy marcado, que interactúa, a su vez, con una merma en la capacidad de planificación y una elevada búsqueda de sensaciones. 

Existen rasgos distintivos de personalidad que sostienen la bulimia, como la impulsividad, el perfeccionismo y el exceso de control

Con relación al eje impulsividad y compulsión, se han observado los mayores indicadores en aquellos pacientes bulímicos con presencia de patología de personalidad y elevados niveles de depresión.

Analizar la tendencia al control y perfeccionismo como rasgo puede ser más esclarecedor aun. El perfeccionismo como rasgo lleva a las personas con trastornos de la alimentación a establecer metas poco realistas sobre sí mismos a pesar de las consecuencias adversas. 

El perfeccionismo según muchas escalas puede dividirse en cinco factores: preocupación por los errores; críticas parentales; estándares personales, dudas y organización. También se plantea que puede estar orientado hacia uno mismo, hacia los otros o socialmente prescrito. 

En la bulimia nerviosa el perfeccionismo podría estar más orientado hacia los otros y mediado por las críticas parentales. Es por ello que suele activarse ante situaciones estresantes o experiencias traumáticas.

El exceso de control y perfeccionismo como mecanismo para lidiar con situaciones estresantes, genera impulsos bulímicos en personas sanas

De hecho, se ha observado que la aparición del exceso de control y perfeccionismo como mecanismo para lidiar con situaciones estresantes, genera impulsos bulímicos en personas sanas. Estos resultados se basan en un estudio de laboratorio, publicado recientemente en Frontiers in Psychology. 

El rol del ansia por la comida

Por último, vuelve a entrar en juego el rol del ansia por la comida en la base de los atracones en la bulimia nerviosa. Para analizar este punto me apoyaré en un interesante artículo titulado Psicofisiología del ansia por la comida y la bulimia nerviosa, publicado en la revista Clínica y Salud.

Las mujeres con bulimia nerviosa en ayuno son capaces de inhibir el reflejo motor de sobresalto ante la exposición de comidas tentadoras

Se ha sugerido que el ayuno es una de las vías que tienen las pacientes bulímicas para gestionar su malestar emocional. Algunos estudios han revelado que las mujeres con bulimia nerviosa en ayuno son capaces de inhibir el reflejo motor de sobresalto ante la exposición de comidas tentadoras.

Se ha interpretado que ello se asocia a la satisfacción por conseguir su objetivo de restricción. Sin embargo, tras la ingesta de alimentos el reflejo de sobresalto se potencia. Esto sugiere que el deseo de comer se torna incontrolable puesto que la restricción, como dique para contener las emociones, ha fallado.

Relación con otras adicciones

La relación de la bulimia nerviosa con otras adicciones ha sido ampliamente documentada.

 Es común que coexista con el abuso o dependencia de alcohol, drogas u otros comportamientos compulsivos como el juego o las compras

Un estudio publicado en la Revista Chilena de Neuropsiquiatría reporta que el abuso o la dependencia del alcohol está presente en el 50% de estos pacientes. También se relaciona con el consumo de cocaína, el juego patológico y las compras compulsivas.

¿Existen tratamientos efectivos para la bulimia nerviosa? 

Un meta-análisis de 37 estudios para el tratamiento de la bulimia nerviosa ha revisado este tema. Los resultados fueron publicados en el Journal of Consulting and Clinical Psychology.

Los autores señalan que diversas modalidades grupales de terapia cognitivo-conductual suelen ser eficaces. Estos tratamientos suelen tener mayores tasas de remisión en adultos que en adolescentes.

Sin embargo, los investigadores también señalaron la terapia farmacológica y otros tipos no específicos de terapias de apoyo como igualmente efectivas. 

Se ha señalado que pocos estudios hacen seguimientos mayores a 12 meses y se reconoce que son frecuentes las recaídas en este período. Los investigadores del citado análisis sugieren explorar la combinación de la terapia de corte cognitivo-conductual con el mantenimiento de los psicofármacos, específicamente los antidepresivos.

Modelo Minnesota y bulimia nerviosa

La idea de combinar los principios de la recuperación basada en los 12 pasos no es nueva. Muchas de las evidencias que permiten comprender la bulimia nerviosa como una adicción conforman un capítulo publicado en el texto Neuropathology of Drug Addictions and Substance Misuse.

En el post dedicado a la anorexia comentaba que en la Fundación Recal hemos adaptado el Modelo Minnesota de tratamiento de las adicciones para tratar algunos trastornos de la alimentación. Por suerte, su adaptación para pacientes con bulimia nerviosa contaban con una experiencia previa documentada.

Aunque ha resultado difícil encontrar evidencias, un estudio piloto nos sirvió de guía. En Israel se realizó un registro de 169 mujeres con bulimia nerviosa tratadas con el modelo Minnesota desde 1994 hasta 1999. Los resultados fueron sumamente alentadores, puesto que 121 mujeres lograron detener los atracones y las conductas purgativas durante un mínimo de seis meses. El estudio fue publicado en el International Journal of Adolescent Medicine and Health.

 ¿Pueden ser útiles los grupos de ayuda mutua? 

En efecto, la asistencia a los grupos de ayuda mutua puede ser de utilidad. Al respecto, un escaso grupo de estudio así lo sugiere. Recientemente hemos publicado en Frontiers in Psychology un artículo para resaltar el rol, la evidencia disponible y los mecanismos mediante los cuales la ayuda mutua pueda ser un complemento efectivo para las intervenciones a largo plazo en este tipo de pacientes. 

La asistencia a grupos de ayuda mutua pueden ser un complemento útil para sostener a largo plazo los resultados de las intervenciones clínicas

Por ejemplo, se ha observado que de aquellos miembros de Overeaters Anonymous con criterios diagnósticos de trastornos de la alimentación, solamente el 9% los mantenía tras cinco años de asistencia regular. Con respecto a la bulimia nerviosa, también ha sido reportada la ausencia de atracones y purgas en mujeres que han asistido a cinco reuniones semanales y han llamado a su madrina a diario.

A modo de resumen puede señalarse que la bulimia nerviosa es una enfermedad psicológica grave, con gran peligro para la vida y que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Existen rasgos distintivos de personalidad que la sostienen como impulsividad, el perfeccionismo y el exceso de control. Guarda similitud con las adicciones y es común que coexista con el abuso o dependencia de alcohol, drogas u otros comportamientos compulsivos como el juego o las compras. 

Los enfoques más efectivos para su tratamiento se enfocan desde la terapia grupal, donde el Modelo Minnesota de Tratamiento de las Adicciones ha mostrado experiencias positivas. Por último, la asistencia a grupos de ayuda mutua como Comedores Compulsivos o Anorexicos y Bulímicos Anónimos, pueden ser un complemento útil para sostener a largo plazo los resultados de las intervenciones clínicas.

¡Feliz semana!